A año nuevo, viejas promesas


Los propósitos de año nuevo son tan propios y típicos como cualquier otro tópico de las fiestas de la Navidad. Son, en su mayoría, un ánimo bien intencionado por alcanzar objetivos personales, aunque a veces, o muy a menudo, estos deseos no van acompañados por el esfuerzo necesario para alcanzarlos.

Todos conocemos a alguien, probablemente empezando por nostras o nosotros mismos, que nos planteamos con la llegada de un nuevo año, cambios en nuestras vidas que consideramos necesarios o que mejorarían la misma.

De lo que no cabe ninguna duda, es que esos propósitos, deseos y buenas intenciones, suponen una motivación extra para empezar el nuevo año, aunque finalmente no se cumplan. En realidad, en muchos aspectos, bastantes de esas promesas que nos hacemos año tras año, son lo que los psicólogo llamamos «profecía autocumplida» , en este caso: la probabilidad de que estas promesas no se cumplan (como probablemente ocurrió en el último año e, incluso en el penúltimo, y más allá) aumenta la probabilidad de que ocurra esta vez lo mismo, o algo parecido.

El autoengaño es algo muy humano. Cuando nos embarcamos en deseos y promesas para mejorar aspectos de nuestra vida al final del año, no siempre lo hacemos en base a perspectivas realistas. Es común que en esta época nos dejemos llevar por la emoción del momento y nos fijemos metas poco alcanzables. Es importante reconocer la importancia de establecer objetivos realistas y realizables, que nos permitan avanzar de manera efectiva en el nuevo año.

Photo by Nicole Michalou

La trampa del autoengaño en los propósitos del año nuevo, es un fenómeno cíclico.

Empieza por una sensación de euforia y manifestación de sentimientos optimistas de renovación, lo que suele llevarnos a establecer objetivos ambiciosos para mejorar nuestras vidas. En esa emoción del momento, cuesta tomar conciencia de los desafíos y dificultades que pueden entrañar algunas de las promesas que nos hacemos, o que, incluso, le hacemos a otras personas, lo cual complica mucho el objetivo a alcanzar.

En consecuencia, este ciclo del autoengaño acaba, más a menudo de lo que sin duda deseamos, en desmotivación y (no es infrecuente) sentimientos de culpa y autocrítica. Finalmente, las expectativas poco realistas por su dificultad para realizar acciones optimas para alcanzarlas lleva al abandono de las mismas, contribuyendo a que se perpetúe este ciclo de autoengaño.

Estrategias sostenibles para los propósitos de año nuevo

Algunas de las recomendaciones realistas para este cambio sostenible son las que te resumo a continuación.

1 Metas específicas y medibles: En lugar de establecer objetivos vagos como, por ejemplo «ponerse en forma», optar por metas más específicas y alcanzables como «hacer ejercicio durante 30 minutos tres veces por semana».

2 Cambios graduales: Evita la trampa de querer cambiarlo todo de una vez. En vez de ello, es más efectivo, enfocarse en cambio pequeños y graduales que se puedan ir acumulando en el tiempo. Establecer objetivos alcanzables te ayudará a evitar la desmotivación.

3 Planificación realista: Anticipa los desafíos y panifica cómo afrontarlos. Reconocer que habrá obstáculos te permite estar mejor preparado y aumenta las posibilidades de éxito.

4 Apoyo y responsabilidad: Comparte tus metas con familia y amigos de confianza. Contar con un sistema de apoyo y rendición de cuentas puede marcar la diferencia en tu capacidad para mantener el compromiso.

5 Celebración de los pequeños logros: Reconoce y celebra los logros a lo largo del camino, incluso los más pequeños. Esto refuerza tu motivación y te ayuda a mantener una actitud positiva.

Aprovechar el espíritu renovador del Año Nuevo es maravilloso, pero es esencial abordar las resoluciones con realismo y comprensión de los desafíos que puedan surgir. Al adoptar enfoques realistas y estrategias prácticas, puedes aumentar significativamente la probabilidad de éxito en la consecución de tus metas y evitar la trampa del autoengaño que a menudo acompaña a los propósitos de Año Nuevo. Recuerda que el cambio sostenible se construye gradualmente, y cada paso cuenta en el camino hacia una versión mejor y más saludable de ti mismo.

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