Timidez: esa emoción que nos avergüenza


La timidez es una emoción que contiene otras muchas. Miedo, vergüenza, tristeza, angustia, celos y mucha, mucha inseguridad. La timidez es una expresión aguda de incomodidad que se siente, principalmente, en el momento de relacionarnos con otras personas, especialmente con las poco conocidas. La consecuencia más inmediata de la timidez es la pérdida de libertad en las situaciones que involucren interacción social. Es habitual, en la persona muy tímida, la evitación de sus propias opiniones, o la manifestación de las mismas en apoyo a las expresadas por otra persona. Con demasiada frecuencia, la baja autoestima les hace minusvalorar sus capacidades.

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La timidez es una percepción de amenaza a su integridad. Se acompaña de ansiedad persistente, lo que provoca que las personas tímidas solo se manifiesten abiertamente en entornos que consideran seguros, como el familiar. Muchas de las personas del entorno de la persona tímida suelen confundir esta emoción con la introversión, sin embargo son términos distintos con características muy diferentes.

A diferencia de la persona tímida, la persona introvertida es aquella que adopta actitudes reservadas, pero no por motivos de miedo, o sentimientos de inseguridad o inferioridad frente a los demás. La introversión es un rasgo de personalidad que no conlleva baja autoestima, como si la contiene la timidez. La persona introvertida, sencillamente, prefiere reservar sus inquietudes, sus gustos, sus aficiones o sus sentimientos para aquellos que consideran apreciados, o sienten su aprecio y cercanía.

Conviene tener en cuenta que, todas las personas tenemos un cierto grado de timidez. Esta emoción comienza a tener rasgos problemáticos, incluso psicopatológicos, cuando aparecen, condicionando la vida, las conductas de inferioridad, hipervigilancia y temor excesivo a la exposición. Es decir, la timidez se convierte en un obstáculo que limita o evita la manifestación del potencial de la persona que la sufre.

El primer paso para superar la timidez es atreverse a exteriorizar opiniones e ideas, sin temor al rechazo social.

Características de la persona tímida

Las personas tímidas, en general, son fáciles de identificar. Sostienen actitudes reveladoras en base a conductas de evitación a la exposición ante los demás. Suelen querer pasar desapercibidas y no es extraño encontrar en ellas actitudes de sumisión. Entre las características más destacadas que permiten reconocer a una persona tímidas, encontramos:

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Postura física de retraimiento. Encorvan la espalda, se encogen de hombros, evitan el contacto visual con todos o partes de los integrantes de un grupo. Suelen tener dificultades de expresión, hablan en voz baja e, incluso, llegan a tartamudear.

Manifiestan una tendencia más o menos abierta a subestimar sus pensamientos e ideas y constantemente se enredan en autoevaluaciones negativas de sus actitudes. Rasgos notorios de baja autoestima.

La inhibición social suele ser rasgo habitual. No se sienten a gusto entre demasiadas personas. Este rasgo también es común en la interacción con alguien que les atrae especialmente, evitándola en presencia de otras personas.

Baja tolerancia a la frustración y a las críticas. Reaccionan de manera ansiosa ante estas situaciones, manifestando malestar físico, como sudoración excesiva, náuseas, taquicardias, sensación de falta de aire u opresión en el pecho, entre otros síntomas de carácter psicosomático.

Pensamientos negativos, automáticos y rumiantes son manifestaciones de su ansiedad. Esto es producto de el ansia persistente de analizar su contexto social o imaginando los peores escenarios posibles.

Causas de la timidez

La timidez es un rasgo de personalidad que se definen por diversos factores; pero se desconocen causas exactas, inequívocas, por las cuales un individuo sufre de timidez. Causas como la herencia genética, por la cual puede adquirirse la propensión a adoptar determinadas actitudes, o mentales en relación a la manera en cómo el cerebro procesa determinada información que la persona reciben, pueden influir en la actitud de timidez extrema. Sin embargo, la investigación psicológica ha venido a establecer el papel determinante de la experiencia psicosocial individual en los casos de timidez.

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Lo más frecuente es que la timidez se inicie en la infancia. En las interacciones que se producen en los años de escolaridad. La timidez se desarrolla a raíz de una mala experiencia en las relaciones sociales; en la edad escolar es común que los niños se burlen de otros, los excluyan e ignoren, por lo que, con frecuencia, crea el caldo de cultivo para que aparezca la timidez. Muchas de las conductas de timidez que observamos en la adolescencia son consecuencia de no haber tratado este problema durante la infancia. Los cambios físicos y sociales que se viven durante la adolescencia también pueden ser causa de la aparición de timidez problemática. La timidez adolescente puede relacionarse con el bullying, la ansiedad, la inseguridad y la depresión, 


El libro que ayuda a los niños a gestionar los pensamientos negativos y a potenciar su autoestima. Gabriel, de ocho años, inventó este cuento para ayudar a otros niños a superar sus frustraciones y enfados cuando algo no sale del todo bien. Con este objetivo, y con la ayuda de su hermano Adrián, de cinco años, creó la mayoría de las ilustraciones que aparecen en el libro. Cuando terminaron de dibujarlas, sus padres, llenos de orgullo y emoción, los ayudaron a definir el guion y a publicarlo. Al final de este libro encontrarás material inédito y actividades con las que poder trabajar las frustraciones con los pequeños.

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La presencia de complejos físicos, los trastorno de origen somatomorfos (defectos físicos imaginados, hipocondría, comportamientos neuróticos), o sencillamente no estar a gusto con la imagen corporal, puede ser causa de timidez. La baja autoestima es, sin duda, una de las principales causas de la timidez. Cuando un individuo tiene baja autoestima se considera inferior a los demás y no cree que sus ideas sean tan buenas como para que los otros la tomen en cuenta, por lo que su propio prejuicio y miedo a ser rechazado lo inhibe de manifestar su pensamiento.

En la adultez también puede sufrirse de timidez, no solo por haber adquirido este rasgo desde la infancia, sino por alguna circunstancia traumática que haya marcado la vida del individuo, tal es el caso de un accidente que haya provocado la amputación de un miembro, la deformidad de alguna parte del cuerpo o en casos menos extremos, alguna conferencia o evento importante que no salió como se esperaba y en consecuencia trajo repercusiones en las relaciones interpersonales y la percepción que el sujeto tiene de la imagen que transmite a los demás.

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Consecuencias de la timidez

Somos seres sociales y la interacción con otras personas en diferentes ámbitos es esencial para nuestro bienestar mental. La comunicación facilita el desarrollo personal y grupal, por lo que tener problemas de comunicación perjudica todos los aspectos de la vida, de ahí la importancia de superar la timidez.

En el ambiente escolar y laboral, la timidez es causa de importantes problemas que producen problemas de adaptación y de eficiencia en la realización de tareas o la asunción de responsabilidades. Las personas tímidas tienden a no expresar opiniones e ideas y, en consecuencia viven una situación de marginalidad que les genera mucha ansiedad y angustia. Las dificultades de adaptación al medio pueden acarrear diferentes tipos de trastornos del ánimo, siendo la depresión el peligro mayor.

Las relaciones sentimentales son, también, perjudicadas por el exceso de timidez. La timidez extrema suele causar muchos problemas en el amor. Las personas muy tímidas frecuentemente tienen muchas dificultades para establecer relaciones sentimentales. Los problemas comienzan desde el mismo momento de la búsqueda de pareja, ya que al ser inseguros les resulta muy difícil acercarse a la persona en la que están interesados. Las personas tímidas tienen miedo a ser rechazados, lo que dificulta que se animen a enfrentarse a estas situaciones. Los problemas de las personas tímidas no terminan una vez han conseguido una pareja. Dentro de la relación, la persona tímida se siente insegura y con miedo a no ser suficientemente bueno para su pareja y sufre por el temor de ser abandonada.

Entre las consecuencias físicas de sufrir timidez se encuentran aquellas manifestaciones que se asocian a los síntomas de la ansiedad, tal como es el caso de la sequedad de la boca, sudoración excesiva, rigidez y tensión muscular, taquicardia, sensación de opresión en el pecho, mareos, dolor de cabeza, entre otros. Asimismo, la conducta también se ve afectada, pues las personas tímidas siempre se encuentran vigilantes, a la expectativa de cualquier evento que pueda ponerlos en evidencia y desatar un episodio de ansiedad. Por este motivo es muy importante que la persona tímida supere su timidez de una manera suave y progresiva que permita su desarrollo global en la vida diaria.

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¿Cómo superar la timidez?

Es común que las personas tímidas no se crean capaces de vencer el miedo que les provoca encontrarse expuesto socialmente, sin embargo, lo han logrado cuando se lo proponen, pues realmente se percatan de que el único individuo perjudicado por su situación es él mismo. El momento en el cual un sujeto que sufre esta condición decide tomar medidas para superarla, ya está dando el primer paso hacia una vida distinta.

Aunque a las personas tímidas les parezca imposible, se puede superar la timidez, sólo es cuestión de cumplir con los ejercicios y las terapias necesarias, evitando apresurar el tratamiento, pues la evolución y los resultados se verán con el tiempo.

El primer paso para vencer la timidez es tener el entusiasmo por lograrlo. Se debe estar consciente de que será un proceso difícil en donde se tendrá que cambiar la forma de percibir a los demás como una amenaza, lo que puede generar confusión y mucha más ansiedad al principio, pero es necesario para poder alcanzar los objetivos deseados. Luego es importante consultar con un psicólogo o psicoterapeuta para que este determine cuáles son las situaciones que generan mayor miedo y por qué, y finalmente elabore un tratamiento acorde a las características particulares del paciente.

El procedimiento psicológico más recomendado en casos de timidez es la terapia cognitivo-conductual, ya que esta abarca los dos ámbitos que deben modificar las personas tímidas: su pensamiento y su comportamiento.

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