Besos para un apuro


La pérdida por separación, cuando se rompe la pareja, genera una amplia gama de reacciones de dolor  y emociones distintas y contradictorias. Muchas personas, como ocurre en los duelos por el fallecimiento de un ser querido, son capaces de afrontar estas reacciones y abordar las cuatro tareas que tiene superar las perdidas emocionales por su cuenta, adaptándose de este modo a la pérdida.

Hay, a quien le cuesta todo un poco más. La tristeza es una emoción extraordinariamente peculiar y persistente. Al final nos habrá enseñado más que cualquier otra emoción experimentada durante y después de la separación; pero hay que pasarla y en ese tránsito algunas personas necesitan ayuda. El asesoramiento psicológico es una buena práctica para facilitar el duelo no complicado.

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¿Un clavo saca otro clavo?

Con distinta suerte, tras el batacazo de la pérdida, e incluso en la desazón de la insatisfacción que la precede, hacemos nuestra la socorrida alegoría de  un clavo saca otro clavo ¡ Y nos animamos a poner remedio rápidamente a todos nuestros males de amor! La idea no puede ser más diáfana; estamos decididos a que nuevas sensaciones y nuevas emociones destierren para siempre lo que nos duele de la vivencia romántica anterior. Claro que, no siempre entendemos muy bien, o exactamente qué quiso decir Cicerón, el retórico romano, con este entredicho. Cuando no lo entendemos bien, el listón de nuestra dignidad suele acabar por los suelos. Clavum clavo expellere contiene, y a veces esconde, los gérmenes de la dependencia emocional. En mi opinión, esta es la moraleja contenida en la cita del viejo filósofo.

Siempre aprendemos lo mismo: la clave no está en otra persona, sino en la nuestra misma.

Desde la época del filósofo, a nuestro siglo veintiuno, tratar de arrancarnos del alma un amor con otros besos para un apuro, no ha resultado ser una buena puerta de salida para superar la tristeza y la melancolía de una separación. Buscar atajos en el desamor suele llevarnos a un callejón sin salida. Rempujar un clavo con otro clavo, descabeza al primero y camba al segundo. Aferrarse a una nueva relación, cuando aún nos acechan los fantasmas (vivencias y experiencias de amor y desengaño) de la relación anterior, puede tener un efecto placebo sobre nuestras heridas de amor, circunstancial y temporal. Más temprano que tarde, esa relación iniciada en la vorágine de las emociones encontradas, acaba naufragando. No siempre es así. Pero la excepción confirma la regla.

Muchas personas inician una nueva relación, o retoman una anterior casi inmediatamente, después de una ruptura o abandono sentimental. Hoy, es fácil contactar con gente o que alguien nos encuentre como por casualidad. Tener una aventura e incluso, “engancharse” a alguien está al alcance de cualquiera. La soledad y el despecho, más que el amor, suelen estar detrás de muchas de estas conductas de sustituir vivencias y alejar recuerdos. El epicentro de las relaciones con un “clavo” para desclavar otro suele ser el sexo con ganas y los besos para un apuro.

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Relaciones de paso

Cuando tienes pareja, el cerebro libera unas determinadas sustancias neurotransmisoras que te hacen sentir bien. Las relaciones afectivo-sexuales con alguien nuevo pueden producir un efecto analgésico sobre la herida emocional de la separación. Es una forma de no enfrentarse a la realidad, de evitar el dolor. Las consultas de los psicólogos, suelen ser visitadas por personas que han perdido la calma con relaciones sin futuro, huyendo del sufrimiento y la soledad. Cuando la ansiedad nos domina, el clavo al que nos agarramos suele estar ardiendo.

Nadie es insustituible y siempre podemos volver a encontrar el amor. Pero, lo habitual, es que las relaciones de transición no sirvan para olvidar; muchas no pasan de enredos emocionales efervescentes que acaban aumentando el vacío existencial. No contribuyen al duelo sano necesario para reparar la fractura emocional del fin de una relación sentimental importante. El duelo es un tránsito solitario del desierto en el fin de los amores que creíamos eternos.

No es malo elegir un “escondite” donde retirarnos a recuperarnos. Lo prioritario tras una derrota emocional es recomponerse. Tras una separación se pierde mucho más que a la persona amada con la que se ha compartido tiempo y vivencias. Se pierde parte de uno mismo. Tomar conciencia de la necesidad de la vivencia en soledad y de culminar todas las etapas de un duelo por separación, nos ayudará a enfocar nuestro presente y futuro con mejores garantías de encontrar la paz y la armonía necesaria para entender que, nuestra vida, podrá ser mejor sin aquella persona.

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