No posemos detener nuestros pensamientos o hacer que desaparezcan, pero podemos reemplazarlos con otros más razonables que puedan ayudar.
De amar mucho a alguien y poco a uno mismo.
En la sobrevaloración del otro, en su endiosamiento, al dependiente emocional le gusta estar un paso por detrás. Siguen la estela de su rumbo y lo hace desde una imperiosa necesidad de afecto, de constante aprobación, con gran dependencia interpersonal sociotrópica.
