Cualquiera se ha sentido como una víctima de algo o de alguien alguna vez, en general esta sensación obedece a hechos objetivos (familiares, laborales, etc.) Pero existen un grupo de personas que se encuentran en un estado continuado de queja, en un permanente lamento infundado. Estos individuos desarrollan una personalidad victimista.
Los estragos de las emociones prohibidas
Los cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida.
