En algún momento de nuestras vidas y por diversas causas, todos experimentamos episodios de ansiedad y de estrés. Esto es normal y, por lo general, desaparece igual que llega, sin que tengamos demasiadas dificultades para superar esos momentos de temor y de incertidumbre. Sin embargo, no siempre es así.
En otras ocasiones, o para determinadas personas más venerables, la ansiedad y el estrés se vuelven un problema grave cuando interfieren significativa y negativamente en la vida diaria, afectan al funcionamiento normal de la persona, a sus relaciones sociales, duran mucho tiempo y se manifiestan de forma desproporcionada, transformándose, entonces, en un trastorno que requiere atención profesional.
Los problemas con la ansiedad no son todos iguales y obedecen a distintas causas. Existen Trastornos de Ansiedad generalizada (TAG), Trastornos de pánico, Trastorno obsesivo-compulsivo(TOC), Fobias Específicas, Fobia Social, la Agorafobia o El Trastorno por Estrés Post Traumático (TEPT). La terapéutica de la ansiedad requiere una evaluación previa para identificar el tipo de trastorno (o la combinación de ambos) que la persona puede estar padeciendo.
El tratamiento eficiente de los trastornos de ansiedad y los episodios de estrés es el de la combinación de Terapia Cognitivo-Conductual, que facilita la identificación de los pensamientos, hábitos y costumbres que detonantes de los episodios de ansiedad y ayuda a que podamos aprender a controlar los factores que contribuyen al trastorno de ansiedad. Terapia conductual, que implica usar técnicas para reducir o incluso detener las conductas no deseadas asociadas a estos trastornos. La Terapia Narrativa, que es un enfoque poderoso que ayuda a la persona a separar su identidad del problema, viendo la ansiedad y el estrés como narrativas externas que se pueden reescribir, en lugar de como parte intrínseca de sí mismos. Terapia de Aceptación y Compromiso, eficaz porque enseña a aceptar pensamientos y sentimientos difíciles, y el compromiso con la acciones valiosas que constituyan una vida significativa, aun en presencial del malestar.
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