Aunque comenzar una terapia de pareja no es una decisión fácil, generalmente porque puede generar tensión en un primer momento para los miembros de la pareja, probablemente porque ambos estás afectados con las diferentes experiencias vividas en el seno de la relación, algunas nada agradables. Es natural, también, que se tengan dudas en cuanto a la posibilidad de solucionar los conflictos que existan en el seno de la pareja a través del apoyo de la terapia de pareja. Pero con frecuencia, ponerse en manos de profesionales de la terapia de pareja puede ser la mejor de las decisiones.
Sí, la terapia de pareja funciona. Son numerosos los estudios que así lo indican: entre el 70% y el 90% de las parejas que acuden a terapia superan sus problemas y consiguen mejorar la relación. Pero, esto no ocurre porque sí, sino que depende de la motivación y el compromiso de ambos miembros de la pareja, la experiencia del psicoterapeuta y la rapidez con la que se busca ayuda.
Lo fundamental para empezar una terapia de pareja y que ésta tenga posibilidades reales de éxito es que ambas personas estén de acuerdo y que la decisión esté consensuada. Una vez alcanzado este hito, el siguiente paso supone entender esta decisión conjunta como parte de la solución del conflicto. Como un paso común y como un signo de esperanza e impulso para dar lo mejor de cada parte en el restablecimiento de los pilares de la relación.
Problemas más comunes en la pareja
Estos son algunos de los temas que habitualmente más vemos en consulta. Sería recomendable comenzar una terapia de pareja cuando viváis alguno de los siguientes problemas en el seno de vuestra relación:
- Vida en pareja. La vida en pareja en ocasiones se hace cuesta arriba. Hablamos de dos personas con sus luces y sus sombras, sus propias opiniones, sus gustos, etc. No siempre es sencilla la convivencia.
- Problemas en la comunicación. Es uno de los principales motivos de distanciamiento en la pareja.
- Conflictos. Todas las parejas tienen sus propias áreas de conflicto que son las que suelen desencadenar las discusiones. Es importante aprender a resolverlos de una manera asertiva.
- Dificultades en la relación sexual. Es muy importante cultivar el ámbito sexual en la pareja por todos los beneficios que aporta a la misma. El más importante es el de la intimidad y la compenetración. Por ello, abordar esta cuestión de manera sincera no puede dejarse de lado, sea porque no se considera importante o porque supone un tema tabú.
- Interferencias de terceras personas. La influencia que pueden tener suegros, hermanos o hijos en nuestra relación de pareja, y cómo gestionarlo de la mejor manera posible.
- Celos. Las inseguridades son una fuente enorme de sufrimiento en el ámbito de la pareja. Son habituales, y su tratamiento uno de los aspectos necesarios a tratar en el seno de la terapia de pareja. Suelen ser bastante habituales, y es importante tratarlos convenientemente a través de la terapia, tanto a nivel individual como de pareja.
- Infidelidad. Supone un grave problema para la continuidad de la pareja, ya que puede dejar muy dañada la confianza y por ende la propia relación. Saber perdonar y pasar página es fundamental para superarlo.
- Hastío en la relación. El paso del tiempo, la monotonía puede desencadenar una crisis de seda. No hay problemas reales, pero no se avanza. En estos casos es crucial reactivar la vida en común, las actividades, los planes de pareja e intentar salir de ese estancamiento vital.
- Separación / Divorcio. Cuando la decisión de romper está tomada, iniciar un proceso de terapia de pareja ayuda a paliar los efectos que está tendrá en ambos miembros de la pareja y las personas vinculadas a la misma.
Terapia de los conflictos familiares
La terapia familiar es un enfoque terapéutico que busca mejorar la interacción y comunicación entre los miembros de una familia para resolver conflictos y fomentar relaciones más saludables.
a terapia familiar proporciona un espacio seguro y estructurado donde los miembros de la familia pueden expresar sus sentimientos, pensamientos y preocupaciones. El objetivo principal es mejorar la dinámica familiar, fortalecer las relaciones y encontrar soluciones efectivas a los problemas que enfrentan. Al trabajar con un terapeuta, las familias pueden:
- Identificar y abordar problemas subyacentes: la terapia ayuda a las familias a descubrir problemas ocultos que pueden estar contribuyendo a los conflictos.
- Promover la comprensión mutua: fomenta la empatía y el entendimiento entre los miembros de la familia.
- Desarrollar habilidades de comunicación: mejora las habilidades para expresar y escuchar, lo que facilita la resolución de problemas.
- Establecer límites saludables: ayuda a definir y respetar los límites personales y familiares.
- Fortalecer los lazos familiares: a través de actividades y discusiones dirigidas, se pueden fortalecer las conexiones emocionales.
¿Qué tipos de conflictos familiares se pueden resolver mediante la terapia familiar?
La terapia familiar es eficaz para abordar una variedad de conflictos y problemas, que incluyen:
- Conflictos entre padres e hijos: los desacuerdos sobre reglas, disciplina o expectativas pueden ser resueltos mediante un mejor entendimiento y negociación.
- Problemas de comunicación: los malentendidos y la falta de comunicación pueden ser abordados mediante el desarrollo de habilidades efectivas de comunicación.
- Conflictos entre hermanos: rivalidades y celos pueden ser trabajados para promover la cooperación y el apoyo mutuo.
- Crisis familiares: eventos como el divorcio, la muerte de un ser querido o enfermedades graves pueden generar estrés que afecta a toda la familia.
- Problemas relacionados con el comportamiento: conductas problemáticas en niños y adolescentes, como el abuso de sustancias, pueden ser tratados en el contexto familiar.

