La psicología es una ciencia joven, con mucho por delante por describir y mejorar. Durante su poco más de cien años de existencia, son muchos los modelos y corrientes de intervención psicológica, que han enfocado de diversas formas la manera de acercarse a la persona y aliviar su malestar. Lamentablemente, muchas de estas corrientes chocan en la idea de si es necesario el método científico para ayudar a solucionar el sufrimiento de una persona. Hoy, la psicología de la evidencia, la basada en el presente, la que apuesta por la objetividad frente a lo intuitivo, ha venido a demostrar su eficacia terapéutica más que ninguna otra.
La perspectiva biopsicosocial de las adicciones ha ayudado a integrar la comprensión del fenómeno del consumo problemático y obsesivo de sustancias tóxicas y ha derivado hacia una visión holística respecto a las intervenciones terapéuticas. La psicología moderna hace hincapié en la necesidad de prestar atención al hecho de que mientras los tratamientos farmacológicos son beneficiosos y necesarios con determinados pacientes, las terapias psicologías y psicosociales son ineludibles en cualquier programa de tratamiento integral. Las terapias Cognitivas y de tercera generación cumplen hoy un papel central en los tratamientos psicológicos de las adicciones.
La terapia cognitivo conductual (TCC)
La TCC es un tratamiento o conjunto de intervenciones, basado en la evidencia, es decir en las pruebas que avalan la calidad de sus resultados y la eficacia en el abordaje terapéutico de una importante variedad de trastornos de salud mental y conflictos emocionales. Pero, de igual manera, es un método abierto al cambio, en constante renovación, centrada en el presente, siendo esta una certeza en la eficiencia de su aplicación, al enfatizar la conexión entre pensamientos, sentimientos y comportamientos.
La subjetividad de lo que pensamos condiciona nuestras reacciones emocionales y conductuales. Los pensamientos surgen del aprendizaje y de las experiencias y por ello se pueden cambiar por otros más adaptativos, funcionales o directamente desaprenderlos. La terapia cognitivo-conductual enseña diferentes habilidades para manejar mejor nuestros pensamientos y comportamientos. Una habilidad en particular es la importancia de adquirir una mayor conciencia de nuestros pensamientos automáticos para que podamos examinar tanto la precisión como la utilidad de dichos pensamientos.
Podemos definir de manera coloquial los pensamientos automáticos como aquellos que nos vienen de repente a la cabeza sin que podamos evitarlo. No suelen ser precisamente pensamientos positivos, más bien suelen ser negativos pero también tienen otras características como por ejemplo: suelen ser cortos, con palabras concretas o imágenes breves.

Pensamientos automáticos y adicción
Los pensamientos automáticos, del tipo «¡No puedo con esto!»; «Necesito un trago para calmarme»; «No valgo para nada»; «No puedo cambiarlo», entre otros similares, son frecuentes en los trastornos ocasionados por el abuso de sustancias. La terapia cognitivo conductual se ha demostrado de las más eficiente, sino la que más, para comenzar a cambiar estos pensamientos dolorosos que nos parecen casi imposibles de modificar cuando experimentamos los estresantes, desencadenantes o antojos de consumir propios de una adicción.
Por ilógico y anticipatorio, el pensamiento alcohólico y el de todas las adicciones, realiza una interpretación errónea de su entorno. De manera que estos errores cognitivos suelen implicar interferencias arbitrarias, llevando a los afectados a conclusiones contradictorias, generalizaciones, magnificaciones o exageraciones del significado y razonamiento dicotómico de estas distorsiones cognitivas que son los pensamientos automáticos.
Reestructuración cognitiva en la adicción.
Las terapias de presente, basadas en la evidencia de los resultados terapéuticos, establecen que los mecanismos neurocognitivos, como el procesamiento atencional, el control cognitivo y procesamiento de recompensa, desempeñan un papel clave en el mantenimiento en el desarrollo y mantenimiento de la adicción. En último término, la adicción (con o sin sustancias) se sustenta en la alteración de los procesos cerebrales de toma de decisiones.
El deterioro cognitivo en las adicciones a sustancias presenta gran variabilidad, pero, en cualquier caso, supone un notable perjuicio mental para la persona adicta o que abusa frecuentemente de distintos tipos de sustancias tóxicas. Caber recordar la tendencia de muchos adictos al consumo de más de una sustancia. Los problemas que más habitualmente se presentan y más contribuyen a la permanencia, reincidencia y recaídas de la conducta problemática son: deterioro neurológico de la memoria y del procesamiento emocional. La prevalencia de este deterioro cognitivo se sitúa entre un 30% y un 80%, dependiendo de la sustancia que se administra el adicto y el tiempo que lleve consumiendo.

Muchos de los tratamientos implementados durante décadas no han tenido en cuenta los procesos neurológicos afectados que inciden directamente en los procesos ejecutivos de la toma de decisiones, lo que, según los diferentes estudios consultados, estaría en la base de la baja tasa de retención de los avances terapéuticos y las altas tasas de abandono de los pacientes con adicción. Con frecuencia, son los pensamientos automáticos subyacentes, los que bloquean los procesos de recuperación. De ahí los notables avances que las terapias cognitivas han supuesto, también, en este campo.
La técnica de la Reestructuración Cognitiva, en el marco de las terapias de presente, nos permiten examinar los pensamientos subyacentes a las conductas compulsivas de consumo. Se trata de un proceso de enseñanza que se dirige a las áreas de funcionamiento neuropsicológico involucradas en el aprendizaje y en el funcionamiento básico cotidiano, con el fin de reforzar las capacidades cognitivas deterioradas y enseñar estrategias de compensación. No es fácil cambiar pensamientos estresantes automatizados por otros alternativos, equilibrados y adaptados que los sustituyan para mejorar la calidad de vida. Pero la técnica, bien desarrollada facilita mucho el éxito en este proceso de cambio.
Específicamente en el abordaje de las adicciones, el entrenamiento cognitivo promueve pensamientos y conductas que favorecen la independencia del sujeto, así como su sentido de competencia y confianza en sí mismo. De igual manera se ve muy favorecida una interacción cognitiva liberada de pensamientos rumiantes en los diferentes entornos sociales. No cabe insistir en lo enormemente importante que resulta alcanzar este nivel de cambio para abandonar definitivamente el oscuro mundo de las adicciones y las dependencias.
Fuentes: Trastornos adictivos. Vol. 10.Núm 4. Revista Neurol 201;52 (3): 163-172.


