¿Importa el pasado sexual de tu pareja? Algunas recomendaciones


La sexualidad es uno de los pilares básicos y necesarios en las relaciones de pareja. Aunque no para todas las personas tiene la misma importancia. Se le dé la importancia que se le dé, por parte de cada quién o desde el punto de vista de cada cual, lo cierto es que muchas de las satisfacciones en la relación contienen una buena compatibilidad sexual (conocer las necesidades y gustos sexuales de tu pareja suma mucho); las parejas que viven juntas y tienen un mayor nivel de comunicación y empatía tienen mejor vida sexual.

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Pero, de igual manera que el sexo en la pareja es productor de grandes beneficios, puede convertirse en fuente de innumerables problemas, hacer tambalear la relación, como consecuencia de la importancia que le demos. Cuando prevalece por encima de otros aspectos convivenciales, es generador de infelicidad, sentimientos de frustración, rechazo, inseguridad y baja autoestima. Los problemas relacionados con el sexo, suelen, además, anticiparse a la propia relación. La experiencia sexual anterior a la relación de pareja, con frecuencia, suele ser un asunto difícil de gestionar a nivel emocional para algunas personas. Produce inseguridades que conviene no minusvalorar. Con frecuencia necesitará dedicar una energía extra para que no afecte al vínculo que se ha empezado a crear.

Photo by cottonbro

El pasado, pasado debería estar

Cuando conoces a alguien, tarde o temprano se habla del pasado de unos y de otras. Las relaciones sentimentales anteriores se visualizan. Podemos asumir las experiencias de cada uno sin mayor problema. Al fin de cuentas, no estábamos en ellas. Todos y todas tenemos un pasado que no tiene porqué influir en el presente. Sin embargo, ocurre que, en medio de esa conversación, puede que a uno o a ambos miembros de la pareja, se le mueva algo dentro de su cabeza. La inseguridad en nosotros mismos se cuela por las rendijas del relato de la otra persona.

Cada momento sexual es único, irrepetible, contiene las circunstancias y las emociones que nos llevaron a vivirlo. Cuando acaba, resulta problemático tener que explicarlo. Es un asunto delicado, porque el pasado tiene la propiedad de afectar a la idea del otro, a la visión que tenemos de la persona y, en consecuencia, condicionar varios aspectos de la relación. Los aspectos que puedan resultar afectados dependerán de cada pareja en particular, de cada caso, del tipo y forma de la información que se comparte. Pero en general, es una percepción distorsionada de la confianza lo que más perturbaciones produce.

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Estar en el presente

Lo importante es el tipo de relación que se está gestando en el presente. Esto es lo lógico. Pero no siempre lo lógico es lo que nos sucede, y más aún en el terreno de las emociones. Cuando hablamos de nuestro pasado sexual con nuestra pareja, partiendo de la sinceridad, conviene no confundir esta con el sincericidio. Es decir, exponer toda la información sin filtros y sin empatía. Es básico ponerse en el lugar del otro y pensar qué información pude sumar y cual puede resultar contraproducente.

La historia amorosa que arrastramos influye en nuestro atractivo. En general, preferimos relacionarnos personas con cierto pasado sexual activo, pero sin que llegue a resultarnos demasiado intenso. De lo contrario puede resultarnos no indiferente. Pero ¿Quién determina cuántas relaciones son muchas o pocas?

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En nuestra cultura paternalista, a los hombres se les permite, diría que, casi se les exige, tener más relaciones sexuales y esta promiscuidad está vista como símbolo de virilidad. Si, ya sé que esto suena rancio, pero aún persiste esta creencia. A la mujer con escasa o ninguna experiencia sexual se la tacha de mojigata o con apelativos crueles, injustificados y machistas, si su experiencia sexual es más intensa. Es como si viviera en una equidistancia perversa que, en muchas ocasiones, les obliga a no ser sinceras sobre su bagaje por miedo a ser juzgadas en un sentido o en otro.. Este condicionamiento cultural y social tiene una gran relevancia a la hora de exponer nuestro pasado sexual a la actual pareja.

El sexo es lo que cada uno considere como tal. Aunque todavía sigue vigente el mito del que sexo es tener un coito, la sexualidad humana abarca todo un mundo. Por lo tanto, a la hora de explicar nuestra experiencia sexual vital conviene no caer en respuestas simples, ni dotar a nuestro relato de una importancia que pueda perturbar a nuestra pareja. Lo más importante del sexo es siempre el ahora, lo que pretendemos vivir y disfrutar con la persona que queremos. La mente juega con nosotros y por eso debemos valor si hacer público, o cómo hacerlo, nuestro pasado sexual. Ante todo, hay que saber que la sinceridad no está reñida con la privacidad. Así que prudencia. Que todos tenemos una hemeroteca.

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