Frecuentar a la expareja: ¿salud para padres e hijos?


Muchas personas, principalmente padres, se preguntan con frecuencia si es o no es saludable participar en actividades con sus hijos en las que también intervenga la expareja. Se trata de un tema recurrente que afecta y preocupa a muchas de las parejas separadas. Al menos es frecuente que nos lo pregunten a los psicólogos y psicólogas.

La respuesta a esta pregunta, sobre si es o no saludable hacer actividades juntos como familia cuando ya no existe ese vínculo como tal, se debe contestar necesariamente reflexionando sobre otra cuestión: la de si serán capaces de llevar a cabo estas actividades sin entrar en conflicto entre sí.

Por lo pronto les podemos asegurar que los niños de padres separados que mantienen una buena y asertiva comunicación entre ellos tienen mejores beneficios en su desarrollo. Esto, aunque parezca una obviedad, no siempre se tiene presente cuando prevalecen  intereses personales, incluso entre exparejas que se llevan bien, o en las que se da intercambio de recursos.

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Si existen actitudes de negación de la separación, aunque no sean abiertamente problemáticas, es mejor evitar coincidir en las actividades relacionadas con los niños. Es altamente probable que, desde la negación, pueda entenderse  la realización de actividades conjuntamente, como predisposición o señal de oportunidad de reconciliación. Esta construcción de falsas expectativas suele transferirse a los hijos, generándoles una confusión de la que no suelen salir muy bien parados.

Antes de iniciar actividades con tu expareja relacionadas con los hijos en común (cumpleaños, eventos escolares y deportivos, reuniones, etc.) debes tener claro que no son situaciones que pretendes aprovechar para reavivar, de alguna manera, la relación perdida.  Para estar seguro de que esto es así,  ten en cuenta:

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PRETEXTOS CON LOS QUE TE ENGAÑAS PARA SEGUIR SIENDO AMIGO/A DE TU EX

  1. Utilizas a los amigos comunes para estar siempre lo más cerca posible de tu expareja. Este comportamiento tenderá a empeorar las cosas.
  2. Te sientes mal por ella/él y actúas como si fueras la persona más indicada para servirle de consuelo en su aflicción. Acabarás por sentirte frustrado/a y fuera de lugar porque aspiras a un nivel de relación más allá de la amistad. Cuidado con el daño que puedes hacer y hacerte a ti misma/o. Esta conducta puede generar en vuestros hijos, si los teneis, unas falsas expectativas que pueden ocasionar en ellos trastornos emocionales y en la salud serios.
  3. Utilizas la «amistad» para programar numerosas actividades entre amigos donde tengan una participación importante los  hijos de estos y tus hijos, obligando a participar en ellas a tu ex. Esta es una forma de presión con la que conseguirás que termine saltando por los aires aquello que quizás aún hacia posible una relación cercana entre ambos. Cuando esto pasa los niños son los más damnificados.
  4. Te hace daño que tu ex pareja inicie una nueva relación sentimental y crees que estando cerca, como «amigo/a», puedes controlar mejor a tu ex, por el «bien de los niños». Esta es una trampa peligrosa de autoengaños, que puede facilitar la aparición de celos y envidias. Nadie sale beneficiado de una conducta de control sobre la expareja.
  5. Quedando como amigo, esperas que algún día las cosas cambien y tu ex decida volver a intentarlo contigo. El problema es que este anhelo dure tanto tiempo en ti que acabes viviendo en dependencia de la otra persona.  Seguir manteniendo la amistad en situación de codependencia puede generar gran dolor para todos los implicados, los miembros de la expareja, sus hijos, e incluso sus más allegados familiares y amigos.
  6. Tu ex no acepta un «no» por respuesta y cedes a su empeño de ser amigos. Pero esto sólo empeorará las cosas. Si no quieres ver a tu expareja, por la razón que sea, házselo saber, aunque le duela, lo contrario os hará daño a ambos.

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Cuando hay hijos en común es inevitable mantener cierta relación. Los padres nunca nos divorciamos de los hijos. Si compartes la crianza después de la separación conyugal evitando interacciones negativas, las actividades compartidas, que siempre han de ser las que el niño o la niña entiende como necesarias y no le llevan a confusiones sobre la situación real de sus padres, suelen ser beneficiosas para todos. Esto es especialmente importante cuando uno o ambos miembros de la expareja han iniciado una relación o la construcción de una nueva realidad familiar a la que los hijos de la anterior relación se deberán incorporar.

Cuando un niño divide su tiempo entre dos hogares, es fundamental que sus padres, establezca una forma coordinada y lógica de actuar, eso evitará que el menor acabe llevando una vida desordenada.

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