Buscar mecanismos de afrontamiento para superar las situaciones de desafío que se nos presentan cada día, en muchas situaciones y relaciones, resulta algo cada vez menos prescindible para evitar ansiedades, dependencias y fluctuaciones angustiosas del estado de ánimo. Nadie queda al margen de vivir malas experiencias y épocas difíciles de llevar. Aprender a conversar con nosotros mismos, tener diálogos internos positivos, nos ayuda a sobreponernos de estas situaciones desafiantes.
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¿El diálogo interno es innato o aprendido?
Si tuvimos una infancia de mensajes positivos, expresados verbal y físicamente con asertividad, bondad y esperanza, no cabe duda de que, nuestras probabilidades de generar un diálogo interno capaz de crearnos alivio del estrés y las emociones que afectan nuestra autoestima, son muchas. Si hemos sido poco menos afortunados y hemos tenido una experiencia existencial más condicionada por mensajes críticos y nuestra capacidad expresiva más restringida, nos podemos encontrar ante un verdadero desafío para superar estrés y ansiedades ya de adultos. En estos casos, nuestro diálogo interno puede convertirse en un poco deseable aliado.
Afortunadamente, como adultos, podemos aprender cómo amortiguar el diálogo interno negativo construyendo un repertorio alternativo de mensajes encaminados a mejorar nuestra autoestima y favorecer la toma de decisiones acertadas. Aprender a validarnos internamente nos hace más independientes emocionalmente, y nos llena de confianza. El dialogo interno es un proceso de aprendizaje vivencial que mejora cuando conocemos y somos plena ente conscientes de nuestros rasgos de personalidad y la capacidad que tenemos para modificar nuestro carácter.
El modo en cómo nos hablamos nos define. Quien se aborda a sí misma/o con decepción y desprecio, cuestionándose capacidades y creencias, se acaba por convertir en su peor enemigo. Nuestro bienestar también depende de que nos hablemos con respeto, amor y delicadeza.
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Desarrollar la autoestima
Lo que llamamos emociones «negativas» no son más que emociones que tienen una función adaptativa. Así, la tristeza, posiblemente la emoción más frecuente y de más duración, finalmente, resulta imprescindible para adaptarnos a los cambios que nos depara la vida de manera repentina (separaciones, muertes, cambios). Frente a las situaciones negativas que nos producen este tipo de emociones (tristeza, ira, desesperanza) el diálogo interno o interiorizado positivamente nos resulta de gran utilidad para saberlas llevar y, finalmente, superar esos estados, sean experienciales o de conciencia. Una buena calidad en nuestro diálogo interno nos permite ser más capaces de formar estrategias y soluciones que funcionen en los momentos de crisis.
Superar las adversidades genera confianza y esperanza. Un buen desarrollo de nuestro conocimiento desarrolla nuestras fortalezas, lo cual desemboca en un mayor sentido y aprecio por nosotros mismos.
Manejo de situaciones desafiantes
Las emociones «negativas» duelen. El dolor, con frecuencia, nos lleva a ignorar situaciones o a crear distractores (comportamientos de evitación) que nos impiden formar soluciones viables a situaciones emocionalmente problemáticas, que potencialmente sesgan nuestra percepción hacia el pesimismo. Por el contrario, charlar con nosotros y nosotras nos cambia el cerebro. Tal cual. El hipocampo y las áreas prefrontales. O lo que es lo mismo, un sano diálogo interno mejora los procesos de consolidación de la memoria, de las funciones ejecutivas y de la toma de decisiones. La charla negativa, como es obvio, produce efectos debilitantes y perjudiciales en nuestro cerebro.
Nuestro diálogo interno propositivo puede comportarse como ese mejor amigo, infatigable, que está siempre que se le necesita. Nos infunde ánimos, entusiasmo, valor y positividad. Y lo más importante, nos procura la serenidad suficiente para afrontar nuestros problemas con reflexión, descanso y decisión.

Crear un diálogo interno positivo
Para superar las barreras del miedo , los mensajes de diálogo interno o de diálogo interno positivos más efectivos son los que brindan alivio emocional, amabilidad, compasión, aceptación, esperanza y base lógica. Algunos ejemplos incluyen, «Estoy legítimamente triste, pero sé que este sentimiento pasará», «Si no me expongo, nunca sabré si puedo lograrlo», «Fue doloroso fallar, pero aprenderé de ello para poder lograr mis objetivos ”, o“ puedes hacerlo porque lo has hecho antes ”. Estos mensajes pueden aliviar el dolor emocional, al tiempo que brindan una plataforma de partida para construir soluciones efectivas.
También vale la pena señalar que los mensajes de diálogo interno positivos tienen más componentes que los mensajes de diálogo interno negativos, ya que se forman en la lógica y la intuición en lugar de reacciones impulsivas. Por ejemplo, es rápido y fácil decirse a sí mismo «Soy un idiota» que decirse a sí mismo «Puede que no sea bueno ahora, pero tengo que practicar y aprender de cada error que cometo». Al comienzo del proceso, muchas personas afirman que la construcción de mensajes de diálogo interno positivos es «antinatural» o «ingenioso», que es precisamente la razón por la que el proceso funciona a través de la orientación, el ensayo y la práctica. el artículo continúa después del anuncio.
Aunque no existe una forma conocida de deshacerse por completo del diálogo interno negativo, podemos construir una biblioteca y un repertorio más amplios de mensajes de diálogo interno positivo a través de la psicoterapia o las hojas de trabajo autoguiadas. El terapeuta puede ofrecer orientación, ensayo y práctica mientras la persona transmite sus emociones negativas asociadas con situaciones estresantes. Con el tiempo, la persona adoptará mensajes de diálogo interno más positivos que pueden anular y atenuar cualquier mensaje de diálogo interno negativo.



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