Seguramente inferirás (supondrás) que cuando alguien está en un trance hipnótico, desarrolla una especie de película o serie de imágenes consecutivas acordes con lo que el terapeuta le va diciendo. Si así lo consideras, he de decirte que estás en lo cierto. O por lo menos lo es en bastantes casos. Pero no en todos. Muchas personas se limitan a escuchar las sugestiones pasivamente, sin que se formen las imágenes mentales correspondientes. Naturalmente, esto no ayuda a la efectividad de la práctica hipnótica. La construcción de imágenes mentales a partir de la sugestión son de una utilidad innegable. Las imágenes mentales adecuadamente empleadas pueden inducir a fenómenos como el de la anestesia de guante (Hipnosis y psicoterapia(2): trance hipnótico). Yo soy de los que considero la hipnosis como producto de una determinada actividad de integración del sistema neuro-endocrino por un modo particular de interacción con el medio externo, interno y subjetivo.
En el abordaje terapéutico de fobias, las imágenes mentales también son de gran utilidad , como ocurre cuando utilizamos la técnica de desensibilización sistemática de Wolpe en hipnosis. Las imágenes mentales producen efectos fisiológicos reales si, el terapeuta, es capaz de activar mecanismos neurológicos a partir de fórmulas sugestivas adecuadas, como la utilización de colores complementarios o a través del principio de contraste. Agradables imágenes de atardeceres cálidos sugestivos, imaginados, pueden contribuir a aumentar una sensación de calor que permita que la sangre fluya mejor hacia una determinada zona corporal.

Otro principio necesario en hipnosis es el de incorporar cuantos más sentidos mejor al proceso. Oído, tacto, gusto también son especialmente significativos en la construcción de las imágenes mentales. Hay que entender que los estímulos reales que nos pueden provocar las imágenes mentales, para que sean realmente eficaces, deben proceder del interior del paciente, más que de una experiencia sensorial inmediata.
No necesariamente, incluso diría que no convenientemente, las imágenes deben ser lo más reales posibles. De ser así, el sujeto se vería involucrado en un esfuerzo por crear imágenes vividas que, paradójicamente, podrían bloquear el proceso hipnótico. Recordemos que detallismo y la función crítica no son deseables en hipnosis (Ver : Hipnosis en psicoterapia (1): dimes y diretes.). Las imágenes mentales deben envolver al paciente en un clima sugestivo adecuado.
Lo importante es que las imágenes a emplear en las sugestiones sean lo más espontáneas posible que permitan captar la atención del paciente con naturalidad. Las imágenes genéricas y con ciertos matices difuminados, que faciliten la evocación los contenidos visuales, auditivos o kinestésicos implícitos en las sugestiones.



