
Lo característico de los fenómenos hipnóticos es que, los procesos de disociación y asociación entre la mente consciente y la inconsciente, a veces alternan y, a veces, combinan. Esta evidencia desmiente la creencia de que la hipnosis consiste únicamente en un proceso de separación selectiva (disociación), sino que también pueden relacionarse selectivamente procesos mentales aparentemente desconectados entre sí (asociación). Un ejemplo clarificador de estos aspectos básicos de la realidad hipnótica, lo encontramos en el abordaje terapéutico del habido perjudicial de fumar. La disociación del placer de fumar se acompaña con una asociación desagradable del fumar. De igual manera ocurre con las instrucciones para el control del dolor, sugiriendo que a zona dolorida desaparece o bien se separa del cuerpo.
Entre lo consciente y lo inconsciente
La mente consciente se relaciona con la atención y la actividad censora o crítica. Se guía por los principios de realidad y de exclusión. Lo inconsciente, por el contrario, es ajeno a los procesos selectivos de la conciencia; carece de actividad crítica y no se rige por los procesos de exclusión: en la escala de lo inconsciente cada objeto o situación tiene una variedad de significados sobredeterminados (que no deben confundirse con desorganización o tendencia a la entropía).
Teniendo en cuenta estas particularidades, no es difícil comprender que la mente inconsciente posee una fluidez, una amplitud y una complejidad de una dimensión de la que carece la mente consciente. O en otras palabas, el inconsciente se despliega como un abanico, mientras que el consciente actúa como un embudo. Forma parte de la labor psicológica de la hipnosis, establecer vías de comunicación entre la una y la otra en el transcurso del trance hipnótico.
Sugestión hipnótica
El inconsciente recibe y acepta las sugestiones de forma literal, esto supone que la persona no se da cuenta de ellas en el plano consciente.
Las sugestiones hipnóticas son formas de comunicación verbal o no verbal, simples o complejas, «que invitan a los sujetos a construir situaciones en términos de «como si», definir esas situaciones «como si» fueran reales y realizar conductas congruentes con la definición de las situaciones imaginarias como reales» (Spanos, 1996).
No es fácil definir la naturaleza de la sugestión, pero, en cualquier caso, una de las condiciones esenciales y necesarias para la eficacia de la sugestión es que el sujeto no utilice su capacidad crítica.
Leyes de la sugestión (Kroger,1974)
Ley de la concentración de la atención: cuando una personal concentra repetidamente la atención es una idea, esta tiende a realizarse espontáneamente.
Ley del efecto invertido: se refiere a la paradoja de que cuanto más insistentemente nos esforzamos en obtener determinado resultado., más difícil será de alcanzar, incluso puede obtenerse el resultado opuesto.
Ley del efecto dominante: una emoción intensa tiende a reemplazar a otra emoción de menor intensidad. Asociar una emoción intensa a una sugestión la hará más efectiva.
En realidad, para que una sugestión tenga éxito, normalmente debe conectarse con una emoción de intensidad superior a la que está asociada al problema que se pretende tratar.
Si te interesa la hipnosis y aún no has leído el primer artículo de esta serie sobre la hipnosis en el proceso terapéutico, puedes hacerlo en el enlace siguiente.
¿En qué momento comienza la hipnosis?
Aunque no existe una frontera exacta entre el estado de vigilia y trance hipnótico, se produce un momento en el que el paciente pasa de la sugestibilidad al trance hipnótico propiamente dicho. Se produce un instante de la calidad especial que anuncia el ingreso en el estado de trance. Desde un punto de vista puramente objetivo, entre los signos más frecuentes que anuncian este tránsito podemos destacar:
- Enlentecimiento del ritmo respiratorio y cardiaco.
- Relajación general, y especialmente de los músculos faciales de los párpados y mandíbula. Alternativamente, en algunos sujetos, se fija la mirada.
- En el grado medio de hipnosis se pueden presentar fenómenos de catalepsia ocular (el individuo fija la mirada en un punto aunque se le mueva la cabeza).
Subjetivamente, la persona hipnotizada experimentará lo siguiente:
- Como consecuencia de la relajación, se sentirá en un estado de tranquilidad.
- Reacciones agradables en el esquema corporal.
- Mayor claridad sonora.
- Al transcurrir los procesos mentales con mayor lentitud, el sujeto nota disminución en la facultad crítica y de pensamiento analítico. Pero no se produce pérdida de conciencia.
- Son frecuentes los fenómenos de amnesia al salir del trance, o de hipermnesia (puede recordar un suceso, un sueño, etc., que tenía olvidados).




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