Hipnosis en psicoterapia (1): dimes y diretes.


La hipnosis es un conjunto de fenómenos basados en la disociación y en la asociación mental. La importancia de la sugestión y el estado hipnótico en la comprensión de diferentes trastornos psicológicos y psiquiátricos, así como problemas y conflictos emocionales de la vida cotidiana, puede ser, y lo ha sido en numerosas ocasiones, relevante. En el campo de la psicoterapia, la hipnosis tiene una utilidad real, y así ha venido siendo reconocido por los profesionales del sector, pero , sobre todo, por las personas en tratamiento a quienes la hipnosis ha contribuido en su mejora.

Pero no quiero que te equivoques ni confundas. La hipnosis no es una terapia. En realidad, la hipnosis es un tipo de relación entre paciente y terapeuta, que puede llegar a formar parte o no, de la alianza terapéutica necesaria para que la intervención psicológica tenga altas oportunidades de éxito, tanto en la psicoterapia como en las terapias somáticas psicofisiológicas (cefaleas, dolor crónico, etc.). La hipnosis es, en consecuencia una herramienta terapéutica coadyuvante a la orientación o decisión terapéutica principal. De la hipnosis destaca su plasticidad, ya que se puede adaptar a diferentes enfoques terapéuticos. Más allá de esta evidencia científica, la hipnosis, lamentablemente se vende frecuentemente como terapia en sí misma, que no es otra cosa que vender un producto bastante lleno de humo.

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Creencias erróneas sobre la hipnosis

Aunque la hipnosis clínica ha demostrado su eficacia como complemento a terapias de tratamiento de trastornos psicológicos, y suele ayudar a que las terapias duren menos y a la estabilidad de sus resultados, conviene que tengas claro y presente qué no es la hipnosis. Mitos, errores y mentiras sobre esta técnica puede provocar que su aplicación no tenga ninguna relevancia en la recuperación del paciente y que, además, genere expectativas sobre el proceso psicológico de intervención que se vean frustradas, o actitudes pasivas que perjudiquen seriamente el tratamiento, o se acabe por abandonar. Veamos algunas las creencias erróneas más comunes sobre la hipnosis clínica.

La hipnosis debilita la voluntad de las personas

Este es uno de los mitos falsos más antiguos relacionados con la hipnosis. Según esta creencia, el terapeuta, el hipnotizador es capaz de imponer su voluntad o personalidad a la persona hipnotizada. Esto, además de incierto es estúpido. Nada más lejos de la realidad. En la hipnosis terapéutica, el paciente tiene en todo momento la capacidad de tomar sus propias decisiones. Cualquier orden por parte de un terapeuta en contra de la voluntad del paciente provocaría que éste abandonara su estado hipnótico. La próxima vez que veas a alguien hipnotizando a personas en l a TV o en cualquier otro espectáculo, no olvides que en ello no hay magia, sino truco. Este mito tan perjudicial, está estrechamente relacionado con la falsa creencia de que:

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En estado hipnótico se pierde la conciencia

Hay que decir que es cierto que en el trance hipnótico, tanto de mediana intensidad como en el profundo, pueden darse diversos fenómenos de amnesia total o parcial. De igual manera, el paciente hipnotizado se encuentra en un estado crepuscular (más o menos como nos encontramos segundos antes de dormir o inmediatamente después de despertar). Esta situación de somnolencia es, siempre, selectiva que no produce en ningún momento pérdida de conciencia. Paradójicamente a esta idea distorsionada de la hipnosis, los estados crepusculares propician la disociación hipnótica, favoreciendo la agudización sensorial y hasta hiperlucidez.

¿Recuerdas ese estado de duermevelas, que precede al sueño natural cuando estas viendo una película, escuchando música o leyendo algo?

PUES ESO

El trance hipnótico nunca supone descontrol ni pérdida de conexión con la realidad. La mayoría de las personas son perfectamente capaces de recordar todo lo acontecido durante el proceso de hipnosis.

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La hipnosis sucederá de forma automática e inconsciente.

Este es uno de los legados más negativos de ese lado oscuro de la hipnosis que han fomentado curanderos, sanadores, mentalistas y toda suerte de charlatanes pseudocientíficos. Como ocurre en otras situaciones de terapias alternativas, la pasividad de la persona se busca y contribuye al fraude. En la hipnosis clínica, las actitudes pasivas e improductivas de los pacientes son un enorme obstáculo para la terapia. Ningún trance hipnótico resuelve problema alguno sin esfuerzo por parte del paciente y también del terapeuta en el marco de la alianza terapéutica.. Uno de los aspectos claves es establecer los límites adecuados y establecer expectativas realistas.

Al profesional le recuerdo la importancia, en la hipnosis, de explorar las fantasías de curación de la persona, para no dar lugar a ulteriores malentendidos.

Y a modo de fijar dos o tres ideas:

  • La hipnosis no agrava psicopatologías.
  • No deja a nadie «colgado» en un trance.
  • La hipnosis no provoca reacciones inusuales o excepcionales, ni mucho menos cuasi mágicas.
  • La hipnosis no es una terapia, ni tampoco es sumamente útil, rápida y eficaz. Pero puede ser de buena ayuda.

2 respuestas a «Hipnosis en psicoterapia (1): dimes y diretes.»

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