Nuestra boca transmite nuestra felicidad a través de diferentes tipos de sonrisas. Las sonrisas se contagian especialmente entre los seres humanos, y precisamente por eso sonreímos mucho menos cuando estamos solos que al estar acompañados: las sonrisas son potenciadoras sociales de bienestar. Los humanos estamos particularmente diseñados para refleja emociones positivas, hasta el punto que disponemos de muchos tipos de sonrisas. La mayoría de ellas las ubicamos en una categoría que podemos considerar como genuinas, otras debemos entenderlas como falsas.

La sonrisa de Duchenne
Paul Ekman, un psicólogo que ha sido un pionero en el estudio de las emociones y sus relaciones con la expresión facial, identificó 18 tipos diferentes de sonrisa basados en distintas combinaciones de los 15 músculos faciales implicados. Daniel Goleman describe alguna de ellas en su libro Inteligencia social:
Entre ellas cabe señalar, por nombrar sólo unas pocas, la sonrisa postiza que parece pegada a un rostro infeliz y transmite una actitud del tipo sonríe y apechuga que parece el reflejo mismo de la resignación; la sonrisa cruel que exhibe la persona malvada que disfruta haciendo daño a los demás y la sonrisa distante característica de Charlie Chaplin, que moviliza un músculo que la mayoría de la gente no puede mover voluntariamente y parece, como dice Ekman, reírse de la risa.
Daniel Goleman.
Inteligencia Social
Una de las más conocidas, sin embargo, es la sonrisa de Duchenne, que se considera generalmente como la sonrisa más genuina y espontánea. Es un tipo de sonrisa que involucra la contracción de los músculos cigomático mayor y menor elevando la comisura de los labios y el orbicular del ojo, cuya contracción eleva las mejillas y produce arrugas al rededor de los ojos. A diferencia de esta sonrisa positiva y cercana, la sonrisa falsa implica solo la contracción del cigomático mayor ya que no es posible contraer voluntariamente el músculo orbicular del ojo.


La sonrisa falsa está controlada por la corteza motora, mientras que los movimientos relacionados con las emociones, como la sonrisa de Duchenne, están controlados por el sistema límbico (el centro emocional del cerebro).
La de Duchenne es especial. La sonrisa de Duchenne es diferente de una sonrisa que no es de Duchenne por diferentes motivos. Primero, la sonrisa de Duchenne usa tanto el cigomático mayor como el orbicular del ojo. La sonrisa que no es de Duchenne no llega a los ojos, sino que reside solo en los labios y posiblemente en las mejillas.
En segundo lugar, la sonrisa de Duchenne se considera una sonrisa natural de disfrute. En el pasado, el consenso entre los investigadores era que una verdadera sonrisa de Duchenne no podía ser falsa. Investigaciones más recientes ponen eso en duda. Ahora, los investigadores pasan más tiempo tratando de descubrir cómo nos beneficiamos y cómo podemos producir la sonrisa de Duchenne.




