¿Por que dejamos lo de hoy para mañana?


Con frecuencia el tiempo se nos va sin que sepamos exactamente en qué. La consecuencia de esta situación es que nos pasamos media vida alegando que no tenemos tiempo para casi nada. La mayoría de las veces, la realidad que hay detrás de esta expresión o percepción de nuestras vidas, es la procrastinación.

Anuncios

Procrastinar, básicamente, posponer, postergar. Quienes procrastinan evitan cumplir con algunas responsabilidades que requieren su atención inmediata ocupándose, en su lugar, de cosas o relaciones más simples o placenteras que suponen menor esfuerzo mental y emocional. Pero procrastinar nunca sale gratis. Los sentimientos y emociones de frustración, estrés, ansiedad y culpa. Dejar para mañana lo que se debe hacer hoy es, casi siempre, una mala decisión. Otra cosa es actuar con precipitación e impaciencia. Procrastinar, tengan también esto muy presente, no es un asusto de holgazanería, sino de gestión de las emociones.

La procrastinar no es pereza, ni mala gestión del tiempo. Es hacer algo en contra de nuestro mejor juicio. En su libro, Procrastinación, el psicólogo Piers Steel, explica muy bien porque la mayoría de las veces, dejar para mañana algo sobre el lo que tenemos juicio de su necesidad de hacer cuanto antes, nos hace sentir tal mal.

Se trata de nuestra propia autoconciencia. Cuando procrastinamos , no solo somos conscientes de que nos estamos evadiendo la tarea en cuestión, sino también de que hacerlo es una mala idea. Y, como aún y así lo hacemos, el conflicto racional y emocional está servido.

Ya lo apunté antes. La procrastinación no es un defecto del carácter o una maldición misteriosa que ha caído en tu habilidad para administrar el tiempo, sino una manera de enfrentar las emociones desafiantes y estados de ánimo negativos generados por ciertas tareas: aburrimiento, ansiedad, inseguridad, frustración, resentimiento y más.

Veamos algunas de los razonamientos que empleamos para convencernos a nosotros mismos de que podemos dejar de hacer algo y aprovechar para hacer otra cosa que nos complace más. Que mañana es otro día y haremos, entonces, lo que tenemos pendiente.

Excusas y razonamientos frecuentes por el que aplazamos las cosas

Anuncios

«No Necesito Hacer Eso Ahora»

Si esperáramos al momento en que todo, absolutamente todo esté listo… nunca podríamos empezar.

Ivan Turgenev

Esta es una excusa muy recurrente. ES la que nos permite no sentirnos muy mal en el momento en que tomamos la decisión de aplazar algo. El impacto negativo de esta decisión dependerá del tiempo que tardemos en iniciar la tarea o asunto aplazado, ya que la conciencia de estar perdiendo el tiempo nunca se va de nuestra mente.

«Empezaré después de que…»

¿Te suena familiar?.

Esto es procrastinación en su estado más puro. No queremos hacer las tareas más difíciles o incómodas y no concebimos el hecho de que deberíamos estar realizándolas ahora mismo, por lo que buscamos un soporte temporal bajo el cual nos escudamos diciendo que luego de terminar aquello, tentativamente iniciaremos con lo propuesto.

Una vez más, el problema con esto es que siempre puedes encontrar algo que hacer después. Siempre podrás encender el televisor, abrir el correo, revisar tus redes sociales… etc, y con esto nunca terminarás el ciclo procrastinativo.

«No es un buen momento»

¿Sabes? En ocasiones realmente no es un buen momento. No sería un buen momento querer esquiar en la nieve en pleno verano, por ejemplo.

¿Sabes? Hay ocasiones en que realmente no es un buen momento para hacer o decir algo aunque nos parezca urgente o inaplazable. Pero, más frecuentemente de lo que pensamos, esto es solo una excusa. Este «razonamiento» solemos utilizarlo cuando algo supone para nosotros un esfuerzo difícil, una decisión dura.

Decir que no es un buen momento, es simplemente una justificación que buscamos para el hecho de que no estemos trabajando en lo que deberíamos.

«No es realmente tan importante »

Nuestras metas y sueños, o nos importan o no nos importan. Cuando aplazamos lo que realmente nos importa, por miedo al fracaso, por pereza, nuestra tendencia es a quitarle importancia, a autoengañarnos. En estos casos, la procrastinación comienza a tener tintes patológicos.

Con esto, una vez más, logramos justificar nuestro comportamiento y establecer las métricas de por qué no estamos actuando de esta manera. Lo peor es que muchas veces nos justificamos a nosotros mismos, ni siquiera ante los demás para quedar bien, sino a nosotros mismos.

Cómo superar la procrastinación

Anuncios

¿Por qué es importante dejar de procrastinar?

Dejar las cosas pendientes, las tareas aplazadas, las decisiones a medio tomar, no genera, ya lo hemos comentado, mucha frustración, nos vuelve muy ansiosos. Esa misma ansiedad es el mecanismo que subyace al círculo vicioso de la procrastinación.

Cambiar esa forma de pensar y de comportarnos frente a nuestras obligaciones es posible. En la muchos casos las personas pueden llevar a cabo los cambios necesarios por sí mismas, estableciendo algunas pautas que ayudan a salir de esta situación que nos mortifica. Pero a veces, procrastinamos hasta con las tareas que nos ayudarían a cambiar, y se hace necesario la guía de un psicoterapeuta. Recuerda que, la psicoterapia es cosa de psicólogos profesionales.

Tu consulta presencial u online, aquí.

Cómo dejar de procrastinar.

Identifica un patrón y crea estrategias

Identificar lo que te hace procrastinar es el primer paso para romper con ese hábito.

Requiere autoevaluación de tus rutinas y de las excusas que utilizamos para procrastinar. Las estrategias que finalmente decidas utilizar o acuerdes con tu terapeuta, serán las herramientas que te permitirán abandonar este hábito.

Haz meditación y controla tus pensamientos

La procrastinación se produce en el circuito de pensamientos distorsionados. Controlarlos es fundamental para vencer las actitudes que promueven tal conducta. La meditación es una buena estrategia para comprender nuestros sentimientos y emociones, y para enfocarnos en la atención en el presente.

Haz una sola cosa a la vez

Muchas personas creen que realizar varias tareas al mismo tiempo es sinónimo de productividad. Pero eso puede ser también un signo de procrastinación.

Al hacer muchas cosas al mismo tiempo, postergas la entrega de todas y no terminas ninguna con buena calidad. Por eso, lo mejor es dividir grandes tareas en pequeñas partes y crear metas para cada una de ellas.

Las estrategias de gestión del tiempo son de una gran utilidad para establecer un orden y las prioridades ante nuestras propias responsabilidades.


Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.