Probablemente alguno de ustedes, como a mí, nos ha tentado robar alguna cosa, por lo general no muy grande, de poco valor y de utilidad dudosa. Créanme, es algo muy habitual y puede ocurrirnos a cualquier edad y en distintos momentos de nuestras vidas. El impulso de coger algo y llevárselo sin pagar, en algunas personas es difícil de contener. En estos casos, la cosa se complica, a veces mucho.
Antes de seguir y de cualquier otra consideración, tener estas tentaciones o no poder controlar este impulso no nos convierte en delincuentes, ni nuestra conducta es semejante a la de aquellos que roban de manera concienzuda en busca de un beneficio económico ilícito.
Los medios de comunicación, la información sesgada, los mitos creados por el cine y la televisión, las opiniones que corren de boca en boca, provocan ciertos mitos, que se instalan en nuestro inconsciente colectivo. Uno de ellos es denominar cleptómano , de forma generalizada, a toda persona que roba algo. Conviene, entonces, aclarar que es esto de la cleptomanía.
Qué es la cleptomanía
La cleptomanía es un trastorno disruptivo del control de los impulsos y la conducta. En este caso, el impulso ante el que se tiene que ofrecer resistencia o afrontamiento es la tentación de apropiarse de lo ajeno.
Se trata de un impulso interior difícil de controlar que genera un trastorno de salud mental poco frecuente pero grave en muchos de los casos. Por lo general necesita tratamiento psicológico para tratar de controlar la conducta o reducirla lo más posible, ya que produce sufrimiento emocional en quien lo padece y en las personas de su entorno. La persona cleptómana tiene el impulso de robar, sea lo que sea, a quien sea. Lo habitual es que se viva esta patología con vergüenza y se lleve oculto en la vida.
Los objetos que un cleptómano/a roba, suele esconderlos, regalarlos e incluso devolveros. Suele suceder que tiene recursos suficientes para comprar lo que roba, por lo que la gratificación mental que recibe es por el acto mismo del robo, no por el objeto robado. Pero no dejemos que esta evidencia nos lleve a engaños. El inicial «subidón» por la segregación de adrenalina al sistema nervioso simpático, ante el objeto de deseo, suele transformarse casi inmediatamente en una secuencia de emociones negativas que desata una tensión progresiva. El inicial placer se convierte en culpabilidad.
Cleptómanas y cleptómanos existen en diferentes grados de evolución del trastorno psicológico. Pueden desarrollar conductas esporádicas, con gran distancia entre robo y robo; pueden tratarse de acciones episódicas que suelen concurrir con épocas de mayor ansiedad o estrés; y comportamientos de hurto crónico, que es la situación más limitante e incapacitante de este trastorno. El robo es continuo e incontrolable.
Síntomas
Existen algunos síntomas que pueden dejar claro que se sufre cleptomanía, algunos de estos son:
- Sensación de tensión y excitación relacionado con el impulso de robar.
- Sensación de alivio, satisfacción y/o placer después de actuar en el impulso de robar.
- Robos no planificados que se hacen siguiendo el impulso del momento.
- No se roba por venganza ni por conseguir beneficios adicionales económicos o materiales.
Tratamiento
Cuando se ha diagnosticado a la persona con cleptomanía y está claro que tiene un trastorno mental, es probable que sea derivado a un psiquiatra que le facilitará algunos medicamentos concretos para su caso en particular. También será necesaria la psicoterapia para aliviar el trastorno e intentar controlar el impulso del robo.
Aunque la realidad es que pocos cleptómanos buscan ayuda por sí mismos a menos que sean pillados en un robo o sean remitidos a un psiquiatra para el tratamiento de depresión o ansiedad que suelen estar asociados a este trastorno.

La cleptomanía en niños
Se desconoce cuál es la causa de cleptomanía en los niños, aunque los síntomas (igual que para los adultos) pueden aparecer a una edad de 5 años. El trastorno puede estar relacionado con sin químico cerebral conocido como serotonina que regula los estados de ánimo y las emociones de las personas, y también de los niños. También se piensa que la cleptomanía en niños puede estar relacionado con un trastorno obsesivo compulsivo o con depresión.
Quizá al principio, es posible que tu hijo volviese de la escuela con artículos que no son suyos y le gusta hacerlo, le gusta acumular objetos que no necesita. Si es necesario miente descaradamente cuando le preguntas sobre esos objetos.
Si tu hijo continúa robando, entonces no ha sido algo puntual y deberá abordarse. Tu hijo puede tener cleptomanía. Si notas que tu hijo trae cosas que no ha comprado, tendrás que guardar silencio, tendrás que hablar con tu hijo y buscar soluciones cuanto antes, a nivel médico y psicológico.
Cómo saber si tu hijo es cleptómano
Mientras que la cleptomanía en un niño pequeño puede ser difícil aceptar para un padre o madre, tendrás que reconocer si realmente tu hijo tiene este trastorno o no. Las características más comunes en niños son:
- Se pone nervioso y emocionado de robar
- Se siente eufórico después de haber robado el objeto que desea.
- Robará solo
- No usa los objetos que roba, solo los guarda
Tu hijo, estará sano y es muy probable que no sepa que tiene un trastorno o un problema. Simplemente seguirá su impulso de querer coger objetos que no son suyos por las sensaciones gratificantes que siente al hacerlo. Necesitará que con tu guía y cariño le ayudes a superar este impulso de robar, pero en ningún caso intentes reñirle, acusarle o enfadarte por estos hechos. Necesita comprensión para poder superar este problema.
Tampoco le castigues, utiliza el refuerzo positivo. Cuando tenga buenas conductas y consiga no robar, controlando sus impulsos, entonces elogia ese comportamiento. Es importante trabajar la empatía para que entienda cómo se pueden sentir las demás personas cuando se les roba.
Cuando haya robado, anímale a devolver el objeto que no es suyo y a disculparse ante la persona a la que ha robado. Explícale con cariño que eso que está haciendo no es correcto, y que un psicólogo os dará las herramientas necesarias para que no vuelva a hacerlo y sea capaz de controlar sus impulsos.


