¿Fumar aumenta el riesgo de contagio del coronavirus?


Como quizá habrás podido comprobar, tras el desconfinamiento por la pandemia de coronavirus que ha azotado el planeta, en muchas de las playas del litoral español, ignoro si en el resto del mundo pasa algo parecido, se ha prohibido fumar. Saltarse la prohibición amenaza con una sanción administrativa con perjuicio económico.

Ya era, una iniciativa de salud pública que veíamos en algunos lugares muy populares o que son proclives a la aglomeración de personas, como ocurre con las playas más populares o determinados acontecimientos deportivos. Sabemos que el humo del tabaco perjudica seriamente la salud, de quien fuma y de quien inhala el humo del ambiente. Y sabemos (no voy a entretenerme casi nada en esta obviedad) que el coronavirus afecta más dramáticamente a quienes padecen algún tipo de afectación pulmonar y complicaciones respiratorias. Y el tabaco, es el principal agente patógeno que produce este tipo de patologías. Fumar empeora el pronóstico de la enfermedad por covid-19.

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Lo que viene a ponernos el alma en vilo es un hecho bien distinto relacionado con el consumo de tabaco. Los científicos andan con la sospecha de que el virus que ha originado una pandemia que ha azotado a toda la humanidad, puede tener alguna forma de contagio aéreo. Esto es, su propagación superaría la barrera del contagio de humano a humano. La posibilidad, dado el gran nivel de contagio del virus y su letalidad, es muy preocupante.

El humo es un factor difusor de todas las sustancias cancerígenas que contiene la combustión de tabaco y papel, y podría, en las gotitas de saliva que proyecta sobre los espacios en que se mueven las personas, transportar a la covid-19. Conviene no olvidemos que el humo del tabaco se puede desplazar a través de las grietas de las paredes, los quicios de las puertas, los conductos de ventilación, el hueco del ascensor y cualquier espacio angosto. Nos puede alcanzar, aunque estemos lejos.

El humo es un factor difusor de todas las sustancias cancerígenas que contiene la combustión de tabaco y papel, y podría, en las gotitas respiratorias de saliva que proyecta sobre los espacios en que se mueven las personas, transportar una carga viral altamente contagiosa de coronavirus. Conviene no olvidar que, el humo del tabaco se puede desplazar a través de las grietas de las paredes, los quicios de las puertas, los conductos de ventilación, el hueco del ascensor y cualquier espacio angosto. Nos puede alcanzar, aunque estemos lejos. Todo esto resulta igual de válido y significativo para quien vapea. A propósito de esto, cada vez es mayor la evidencia de que el consumo de cigarrillos electrónicos produce efectos secundarios en pulmones, corazón y vasos sanguíneos, y ello aumenta el riesgo de complicaciones severas por la covid-19.

En relación con las opiniones que consideran que la nicotina puede contener los efectos devastadores del coronavirus, no se han encontrado evidencia de que tenga este efecto sobre el patógeno. Si sabemos que, la cotinina (un alcaloide de la nicotina metabolizada) en el organismo de los fumadores activos y pasivos, aunque sus niveles sean bajos, presenta mayor riesgo de padecer  el síndrome de fallas respiratorias.

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