Se dice, que los hombres, son reacios incluso a pedir orientación cuando se pierden buscando una determinada calle o dirección. Los hombres, están llenos de estereotipos que, a veces, usan a conveniencia, y en otras ocasiones les limitan mucho emocionalmente. A veces, sí que caen en la cuenta, de la necesidad de cambiar determinados roles, y de los beneficios que esto producirá en sus vidas. Uno de los estereotipos que más nos emergen en la psicoterapia con hombres, es también uno de los más estúpidos y limitantes: el de pensar que pedir ayuda es una diferencia de género. Exponer emociones no es fácil para hombres. Son seres contenidos, en general, y si esto les parece mucho, habitualmente, se entiende igual. Son muchos los hombres que se sienten incómodos en la consulta psicológica y tienden a mostrarse muy cautelosos y a la defensiva.
Las mujeres, van más al psicólogo debido a que «están más acostumbradas a pedir ayuda cuando tienen problemas». Esto no quiere decir, ni mucho menos, que los hombres no tenga dificultades en el campo psicológico. Los tienen. Algunos muy similares y otros más específicos de su educación y percepción de las relaciones y la vida. De hecho, los cambios en las conductas conflictivas y en los pensamientos distorsionados en los hombres, pueden favorecer que algunas de las razones por la que las mujeres van a psicoterapia, no se produzcan.
Las mujeres revelan más en terapia que los hombres, incluso en los casos en los que, básicamente, solo exponen sus emociones a flor de piel. Pero, los que tenemos la experiencia de tratar terapéuticamente a muchos hombres, sabemos que esto no es en realidad así. Los hombres se mueren por contar las experiencias que les producen insatisfacción, frustración o producen diferentes conflictos emocionales. Muchos, eso, sí no sabe muy bien cómo hacerlo.
Los hombres, en realidad, se mueren por hablar de sus experiencias internas, lo que ocurre es que no saben muy bien cómo se hace eso. Es decir, han sido preparados para desafiar a otros, pero desconocen cómo desafiarse a sí mismos. Esta dificultad para empatizar con su yo mismo, se debe a una serie de características que, como ya apunté, tienen que ver con la cultural, la educación y las condiciones psicosociales en la que hemos crecido casi todos los hombres. Los varones tienen dificultades para empatizar consigo mismo. La cultura y la educación en la que crecen, incluso a día de hoy, los prepara para desafiar a otros, pero no para desafiarse a sí mismos.

En general, el hombre se siente significativamente menos ansioso y deprimido que la mujer. La investigación científica es clara, la psicoterapia es muy eficaz en la ansiedad y en la depresión. Se sienten menos solos. El costo del aislamiento es algo que se sobrelleva, aparentemente, mejor que en las mujeres. Pero, ocurre que, lo de aparente hay que tomárselo al pie de la letra. la contradicción y el conflicto intrapersonal en los hombres, aparece cuando, como producto de la jerarquización y la territorialidad masculina, se tiene que forzar la contención de la apertura emocional.
Los hombres expresan peor su mundo interno y aceptan mal “interferencias” en el mismo. Con los amigos, incluso con los verdaderos amigos, las referencias a determinadas cuestiones íntimas son apenas tangenciales. Es habitual, acudir al amigo para hablar de algunos conflictos que les provoca la separación o el abandono. Pronto, también, cuando los conflictos son importantes, se comprende su inutilidad terapéutica, más allá del apoyo y las buenas intenciones de los amigos. En la relación con un psicólogo, también el hombre tiende a victimizarse.
Pero los hombres ganan mucho en psicoterapia. Ellos mismos se sorprenden. El acercamiento a su entorno, la mejora en las relaciones y en su propia construcción social son algunos de los beneficios más inmediatos que obtienen que, además, son puentes para abordar aquellos trastornos psicológicos o conflictos emocionales que les suceden. La psicología no es cosa de locos, pero tampoco cosa de mujeres exclusivamente. Rota esta percepción distorsionada para muchos hombres, su calidad de vida también tiende a mejorar considerablemente.





