Lo que se necesita para cambiar a una persona, es cambiar la conciencia de sí mismo”
Abraham Maslow
La vida es una sucesión de complejidades, por las que navegamos a través de nuestras experiencias humanas. La capacidad que tengamos para conocer nuestras propias emociones y cómo gestionarlas, en cuanto a lo que afectan a nuestro estado de ánimo (autoconciencia), va a determinar nuestra calidad de vida.
Cómo nos comportamos, en relación a la conciencia sobre nuestra propia salud, nos proporciona la oportunidad de priorizar las decisiones sobre nuestros problemas y conflictos mentales, emocionales y físicos. A riesgo de sonar dramático, la autoconciencia pude significar la diferencia entre la vida y la muerte. Cuanto más nos conocemos y comprometemos a mantener nuestra autoconciencia, más capaces nos comprendemos para transformar el panorama de nuestras vidas.
La relación con nosotros mismos es la más larga y significativa que jamás vayamos a tener. Cuando tomamos verdadera conciencia de lo importante que somos para nosotros mismos, la perspectiva del mundo y las relaciones con los demás, se nos abre generosamente. Conocer nuestros límites nos permite relacionarnos con personas cuyos valores están alineados con los nuestros y contribuyen positivamente a nuestras vidas.

La conciencia no es la opinión anticipada de los demás
La autoconciencia es una lectura cómplice de nuestras voluntades, nuestros sentimientos, nuestras emociones, nuestros pensamientos y nuestras inquietudes. Un poco de autoconciencia puede ser todo lo que necesitamos para realmente estar conectados a la vida y crear un significado del tiempo que nos ha tocado vivir. Como la vida no se trata de lo que nos sucede – dijo alguien que no recuerdo – sino de cómo respondemos a sus retos; tener plena conciencia de nosotros nos prepara para las emergencias de la vida, nos ayuda a vivir el momento, a superar esas situaciones en la que la vida nos pone curvas y razones para estresarnos.
Elevamos nuestros sentidos y mejoramos nuestra toma de decisiones, lo que nos permite movernos más seguros y confiados a través del mundo. La autoconciencia nos permite romper con ese condicionante cultural que nos hace vivir en cualquier lugar excepto en el aquí y ahora. Tener conciencia de nuestra experiencia nos conecta significativamente con nuestras vidas.


