Nuestro corazón tiene la edad de aquello que ama. (Marcel Proust)
De casi todo se hacen estudios. Los psicólogos, como científicos, debemos estar lo más informados y al día posible, sobre todo aquello que, de una u otra manera afectan a nuestro ámbito de trabajo, especialmente si estamos interesados en acercar, cada día más, la psicología a lo cotidiano, a lo común y corriente de las personas.
Diferentes investigaciones (Asociación Americana de Psicología. Facultad de psicología de la Universidad de Stony Brook en NY, así como algunos departamento de psicología en Europa) se han preocupado por saber si, la diferencia de edad entre los miembros de una pareja, podría estar suponiendo una «pérdida de juventud», obviamente para quien es más joven. Los resultados en todos esos estudios son muy similares.
Las relaciones amorosas humanas son muy complejas. Estar juntos, separarse, darse nuevas oportunidades son decisiones difíciles. En ocasiones puede ayudar un acompañamiento que facilita a las personas tener más claro qué quieren hacer con aquello que hay entre ellas.

Elegir libremente como pareja a una persona de más edad, es una opción bastante común en la actualidad. Sin embargo, y a pesar de la evolución de nuestras sociedades contemporáneas, más democráticas, más diversas, existen todavía creencias, convencionalismos y prejuicios que tienden a juzgar de manera negativa o «impropia» estas relaciones. Esto ocurre, principalmente, en el seno de las familias de la pareja o su entorno social.
Pese a la pesistencia de este mito, sabemos, casi a ciencia cierta (que todo es relativizable,) que las pueden ser muy duraderas, si sobreviven al primer decenio, incluso más que entre parejas de edades aproximadas. Rutinariamente entre el 40% y el 50% de los matrimonios y parejas de hecho jóvenes se divorcian al transcurrir de no demasiados años. Las relaciones en que hombres de más edad que su pareja, buscan regularmente relaciones más estables contribuye a ello. No obstante, los intereses compartidos en parejas de edades semejantes son un motivo muy importante para que se establezcan unas bases fuertes sobre las que cimentar la relación.
En contra de lo que venimos comentado, las relaciones entre parejas con gran diferencia de edad, cuando la persona más mayor es mujer, y en especial a partir de los cuarenta y cinco años, suelen ser de poco recorrido, cuando el varón es mucho más joven. Los motivos, varios. De orden físico y hormonal, de escasa madurez de los varones fogosos, pero, sobre todo, por los enormes prejuicios y discriminación que todavía padecen las mujeres y sus decisiones.
Aunque generalmente las parejas con una gran diferencia de edad se ven sometidas al juicio de la sociedad o del contexto que les rodea, estos juicios morales o de valor no serán los mismos si la mujer es mucho mayor que si lo es el hombre.

Necesitamos más investigaciones como las que este libro presenta para poner en evidencia la cadena de transmisión de la violencia simbólica –y no sólo de esta índole– que revela la acción educativa perpetuadora de las jerarquías de género. (…) En todo caso debemos proponer un cambio radical de las mentalidades, de las actitudes, de los sentimientos, y cada uno de los trabajos que aquí se presentan es un aporte singular para esa saga no sólo por la innovación tópica, sino por la solvencia del tratamiento, la capacidad interpretativa.
En los estudios que comentábamos, la cuestión consistía en discernir, si ese otro mito según el cual un novio/a más grande puede «robarle la juventud» al otro miembro de la pareja. Es decir, si la parte más joven se vería perjudicada en el desarrollo de las conductas y actividades supuestamente propias de su edad. Como dije, los estudios coinciden bastante en la conclusión sobre este asunto. Así que, si te interesa saber que es lo que concluyen sobre tener una pareja mayor, sigue leyendo.
Un programa de opinión muy interesante para conocer más sobre este tema. Pero , por favor, visiónalo después de acabar de leer el artículo.
Algunos expertos, aseguran que, vivir y compartir fluidos con una persona puede cambiar el sistema inmunológico y también algunos hábitos, pero que ese mito popular de que en este tipo de relación la persona más joven tiende a envejecer se decae por falta de fundamento. Una de las creencias que sostienen ese mito se sustenta en la mayor dominancia que en este tipo de relaciones tiene la persona de más edad. Sin embargo ( y sin entrar en situaciones de poder y control que pueden arruinar una relación, indistintamente de la edad de los miembros de una pareja), la edad aporta experiencia, madurez y valor a la relación. Suele ocurrir, eso sí, que la parte menor de la pareja, se adapta con más facilidad, acaba compartiendo gustos y puede que experimente cambios en su forma de pensar. Esta adquisición de una mayor madurez no es, claro está, un síntoma de envejecimiento, como podrán comprender.
Parece claro, no nos envejece la relación con personas mayores, aunque estas sean duraderas e intensamente emocionales. Sin embargo, estas relaciones, particularmente si la diferencia de edad es muy grande, por encima de los veinte años, tienen un alto porcentaje de decaer pasada una década. Existen conclusiones que también sugieren que las parejas que se llevan muchos años, soportan peor las dificultades económicas que las parejas de edades similares. Y es que la sincronía en las decisiones es más complicada en parejas con diferencia notable de edad.


