¿Algunas personas son simplemente perezosas?


De la pereza,tenemos hasta estadísticas nacionales En este país y en otros muchos. Se trata de un asunto de lo más cotidiano.  A ti, como a mí, nos basta mirar alrededor para darnos cuentas que algunas personas que conocemos son simplemente perezosas. Existen datos llamativos sobre este asunto. Así, y excluyendo a todas aquellas personas con una razón legítima para no trabajar, incluido el desempleo, existe un buen número de personas que, sencillamente, han decidido no trabajar, no esforzarse demasiado, estar a verlas venir. No les hablo de esos momentos de apatía, de no hacer nada, que todos necesitamos de vez en cuando y que es un buen recurso de recuperación. De lo que venimos a hablar aquí es de la decisión consciente de alguien de instalarse en la pereza. Los estados de ánimo, es el factor que más influye en la toma de decisiones de una persona perezosa.

Anuncios
310gjdukbjl._sx322_bo1,204,203,200_

Si existe la “verdadera pereza”, cabe, entonces que nos preguntemos, ¿de dónde viene? ¿Qué hace que algunas personas decidan que simplemente no quieren “tirar de su propio peso”? ¿Por qué hay quien decide que puede buscar ayuda en otras personas, pero no tienen que esforzarse por mantenerse a sí mismas? Y todo esto nos lleva a la pregunta de cajón ¿son los humanos la única especie con un problema de pereza?

Diferentes investigaciones sobre la pereza en animales (no humanos), que han tratado de averiguar si la pereza es una condición natural o si se basa en ella, o si, por el contrario, es una condición social. Ciertamente hay muchos tipos de animales que parecen hacer menos trabajo que otros de su misma especie. Algunos animales en grupos sociales se mueven ocupados, mientras que otros parecen sentarse allí, sin hacer nada. No existe el tipo de división del trabajo que se podría esperar si todos contribuyesen igual.

Anuncios

En el mundo de las abejas, sin ir más lejos, algunos miembros de la colmena con responsabilidad específica en el cuidado de la abeja Reina, pueden parecer “perezosos” a simple vista, ya que pasan largos periodos de inactividad, mientras las otras abejas zumban activamente alrededor de la colmena. Sin embargo, en un momento determinado e importante para el entramado social de la supervivencia entran en acción frenética para facilitar la labor reproductora de la Reina o para protegerla.

Fíjese en un perro que está “perezosamente” echado largo rato. Lo puede mirar durante horas sin que apenas haya detectado gran movimiento, principalmente en las orejas y el rabo si se siente observado. Pero una vez que ocurre algo, como el sonido del timbre de la puerta, que determina claramente su atención, el animal es capaz de desplegar un gran derroche de energía y comienza a ladrar o saltar de alegría por la casa.

couseling.blas

Pues bien. La hipótesis de estos estudios considerada como más plausible, la que parece más prominente en cualquier teoría sobre la pereza, nos dice que todos los individuos, incluidos los humanos, funcionan en modo reserva de energía, se mantiene una especie de “patrón de espera”, de fuerza de retención, hasta el punto en que sea necesaria su utilización.

Pero ni abejas, ni perros, ni cualquier otra especie animal, a excepción de la humana, determinan lo que van a hacer o dejar de hacer. No procrastinan, no dejan para mañana lo que han de hacer hoy. Los animales esperan, reservan energía hasta que es necesaria para algo importante. Ser capaces de funcionar en la naturaleza requiere este tipo de conservación de la energía. Los animales no saben cuándo van a necesitar su energía obtener comida, reproducirse…La reserva de energía es importante para sobrevivir en la naturaleza. La supervivencia humana ya no requiere de las condiciones directas que existen en la naturaleza.

Los humanos tienen que participar en muchos comportamientos diferentes a lo largo del día, con un consumo de energía constante. En consecuencia, lo que nos diferencia de los animales es ese uso “necesario” de la energía. Muchos de los comportamientos humanos que requieren gasto energético no se relacionan con su supervivencia, sino con la motivación. Alguien que trabaja ocho horas en una oficina no necesita una motivación para gastar energía para mantenerse vivo, pero, probablemente sí, “para sentirse vivo”.

Anuncios

De muchas maneras, la pereza se relaciona con la forma en que las personas consumen su energía en comportamientos a lo largo del día. No es el resultado, por tanto, de un rasgo específico personalidad. Sencillamente existe una carencia de motivación suficiente para que el cerebro comience el esfuerzo de gastar energía. La pereza habita, ocupa ese espacio entre el hacer algo y la importancia de eso que hay que hacer. La persona que no ve beneficio en hacer algo, que inclina la balanza más hacia el coste que hacia el beneficio, o establece beneficios superlativos en referencia al coste, tienen una mayor probabilidad de desarrollar conductas perezosas. Los seres humanos que son perezosos necesitan más énfasis motivacional para hacer las cosas.

Sí, hay mucha gente a la que le toca enfrentarse con frecuencia contra la pereza. Hay quienes incluso ven pocos motivos para esforzarse por casi nada. Proporcionar más oportunidades para que las persona vean los beneficios y los propósitos de las cosas es probable que ofrezca ayuda para disminuir el “problema de la pereza”.

Puntuación: 5 de 5.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.