Optimismo, depresión y discapacidad.


 “Optimismo frente a la soledad y la depresión”, es el título de una conferencia del Doctor Luis Rojas Marcos, conocido psiquiatra, profesor de la Universidad de Nueva York en la actualidad. En esta conferencia Rojas Marcos afirmaba que el optimismo, como actitud, era una buena manera de afrontar los estados depresivos. El temperamento optimista es algo, aseguró, que se puede cultivar.  “Lo más importante es estar decidido a ser optimista”. La práctica estratégica de esta actitud cultiva la disposición a se más eficaz para evitar o paliar los efectos perversos de la soledad y la depresión.

El optimismo no cura, pero ayuda a proteger. Me  cautivo la atención enseguida esta idea. Para quienes llevamos muchos años trabajando conpersona con discapacidad, una de las mayores preocupaciones siempre ha sido la tendencia y la presencia de la depresión como riesgo real de carácter psicosocial en las vidas de estas personas, principalmente como consecuencia del aislamiento, la soledad, la incomunicación y la discriminación de estas. En este punto les pido un segundo de especial atención: No todas las personas con discapacidad sufren depresión, y en la mayoría de los casos, si sufren depresión no es debido a su discapacidad. No obstante, las persona con discapacidad enfrentan estrés y retos diferentes, por lo cual el riesgo de sufrir depresión en ellas es alto. 

La depresión es un problema de salud común y serio. Aproximadamente un 12 por ciento de todos los hombres y 20 por ciento de todaslas mujeres sufren por lo menos un episodio de depresión en el transcurso de suvida y, en cualquier momento, el 5 por ciento de la población general puede estar sufriendo de depresión. Ciertos estudios han demostrado que los síntomas de la depresión podrían ser de 2 a 10 veces más comunes en individuos con discapacidades o que sufren de enfermedades crónicas, y que la depresión es una de las «condiciones secundarias» más comunes asociadas con discapacidad y enfermedad crónica.

Tener una discapacidad no significa que una persona automáticamente sufrirá depresión. No todas las personas con discapacidad sufren de depresión, y si la sufren, es probable que ésta no tenga ninguna relación con su discapacidad. Sin embargo, la depresión está asociada con ciertas experiencias que son comunes en la vida de individuos con discapacidades. Además, las personas con discapacidades enfrentan problemas y retos singulares que podrían exponerlos más fácilmente a sufrir de depresión.

Los problemas y conflictos derivados de las dificultades de movilidad y de accesibilidad, aislamiento social e impedimentos discriminatorios para la integración social y laboral, así como los problemas de salud, son factores y consecuencias habituales en los trastornos depresivos de las personas con discapacidad.

Cinco son las medidas preventivas que Rojas Marcos propone para fomentar la disposición optimista y reducir la vulnerabilidad a los efectos de la depresión o la soledad. Son las siguientes: ejercicio físico, hablar, estar conectados, diversificar y participar en proyectos de voluntariado.   Lógicamente el psiquiatra se dirigía a la población en general; pero pienso que su formulación es plenamente adaptable a cualquier persona con discapacidad, de cualquier tipo que sea. Es obvio que su concreción y maneras de llevar a la práctica esas cinco medidas habrán de adaptarse a cada situación personal, tipo de discapacidad, entorno, etc.; pero no hace falta ser muy perspicaz para diseñar unas cuantas estrategias concretas y factibles que las hagan posibles y fructíferas.

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