El estigma de tener depresión


Un estigma sucede cuando alguien ve a otra persona de manera negativa por alguna características distintiva o por un rasgo personal que se considera, o de verdad es, una desventaja (un estereotipo negativo). Lamentablemente, las creencias y las actitudes negativas hacia las personas que tienen alguna afectación de la salud mental son frecuentes.

El estigma es un concepto muy complejo. En el caso de los estereotipos en las enfermedades mentales, el estigma se sitúa a un nivel similar al del racismos, el sexismo o el edadismo. Es decir, si consideramos que el prejuicio y la discriminación que experimenta una persona negra, o una persona mayor, o una mujer acosada es una injusticia, también lo es cuando ocurre con las personas con problemas de salud mental.

La depresión no tiene nada que ver con estar pasando por una mala racha o estar triste y con el humor bajo una semana. Pese a tratarse de la enfermedad mental más frecuente y tener un pronóstico grave – puede suponer incluso una amenaza para la vida de la persona – sigue estando estigmatizada.

Así es, aunque existe gran evidencia sobre la gravedad de la depresión, todavía sigue siendo una patología banalizada, sobre la que perviven falsos mitos. De hecho, son muchas las personas que creen que la depresión se puede fingir o que es una enfermedad que le sobreviene a personas débiles de carácter o de personalidad inestable. No faltan los que confunden depresión con pereza o los que aseguran que aparece solo si la persona ha sufrido algún percance muy grave.

El estigma de la depresión da lugar a que quienes la padecen puedan sufrir algún tipo de discriminación, especialmente a través de los comentarios negativos sobre la depresión, la banalización de la misma que ya hemos comentado, o sobre la inutilidad de los tratamientos. A veces, esa estigmatización puede ser sutil y hasta no intencional, como cuando alguien te evita porque asume que podrías ser inestable a causa de tu salud mental.

Una de las consecuencias más destructivas de la estigmatización de la salud mental y en particular de la depresión es que la persona que la sufre acabe por juzgarse a sí misma.

Algunos de los efectos nocivos de la estigmatización de la depresión

  • Resistencia a buscar ayuda o tratamiento
  • Falta de comprensión por parte de familiares, amigos, compañeros de trabajo u otras personas
  • Menos oportunidades laborales, o para participar en actividades escolares o sociales, o problemas para encontrar una vivienda
  • Hostigamiento, violencia física o acoso
  • Un seguro médico que no cubre adecuadamente el tratamiento de la enfermedad mental
  • La creencia de que nunca superarás ciertos desafíos o de que tu situación no mejorará

Pasos para enfrentar el estigma

Estas son algunas formas de enfrentar el estigma:

  • Obtén tratamiento. Puedes estar reacio a admitir que necesitas un tratamiento. No permitas que el miedo a ser etiquetado con una enfermedad mental te impida buscar ayuda. El tratamiento puede brindar alivio al identificar lo que está mal y reducir los síntomas que interfieren con tu trabajo y tu vida personal.
  • No dejes que el estigma te haga dudar de ti mismo y te cause vergüenza. El estigma no proviene solo de los demás. Es posible que creas erróneamente que tu afección es un signo de debilidad personal o que deberías poder controlarla sin ayuda. Buscar asesoramiento, informarte sobre tu afección y conectarte con otras personas que padecen una enfermedad mental puede ayudarte a ganar autoestima y superar el juicio destructivo sobre ti mismo.
  • No te aísles. Si tienes una enfermedad mental, es posible que no quieras decírselo a nadie. Tu familia, amigos, miembros del clero o de tu comunidad pueden ofrecerte apoyo si saben sobre tu enfermedad mental. Comunícate con personas en las que confíes para obtener la compasión, el apoyo y la comprensión que necesitas.
  • No te identifiques con tu enfermedad. No eres una enfermedad. En lugar de decir «soy bipolar», di «tengo trastorno bipolar». En lugar de llamarte «esquizofrénico», di «tengo esquizofrenia».
  • Únete a un grupo de apoyo. Algunos grupos locales y nacionales, como la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales (NAMI, por sus siglas en inglés), ofrecen programas locales y recursos de Internet que ayudan a reducir el estigma al educar a las personas que padecen enfermedades mentales, sus familias y el público en general. Algunas agencias y programas estatales y federales, como los que se centran en la rehabilitación vocacional y el Departamento de Asuntos de Veteranos (VA, por sus siglas en inglés), ofrecen apoyo a las personas con enfermedades mentales.
  • Busca ayuda en la escuela. Si tú o tu hijo tienen una enfermedad mental que afecta el aprendizaje, averigua qué planes y programas podrían ayudar. La discriminación contra los estudiantes debido a una enfermedad mental es ilegal, y los educadores en los niveles primario, secundario y universitario deben adaptarse a los estudiantes lo mejor que puedan. Habla con maestros, profesores o administradores sobre el mejor enfoque y los recursos. Si un maestro no sabe sobre la discapacidad de un estudiante, esto puede provocar discriminación, barreras de aprendizaje y malas calificaciones.
  • Habla sin reparos contra el estigma. Considera expresar tus opiniones en eventos, en cartas al editor o en Internet. Puede ayudar a infundir valor en otras personas que enfrentan desafíos similares y educar al público sobre las enfermedades mentales.

Los juicios de los demás casi siempre provienen de una falta de comprensión más que de información basada en hechos. Aprender a aceptar tu afección y reconocer lo que debes hacer para tratarla, buscar apoyo y ayudar a educar a otros puede marcar una gran diferencia.

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