Las disfunciones sexuales masculinas imponen una carga significativamente negativa en la salud y en las relaciones interpersonales, en la autoestima y en la calidad de vida de quienes las padecen. Además, estos problemas no solo afectan a las personas que los sufren, sino que, en general, empeoran la experiencia afectiva y sexual en la pareja.
En 1998, el lanzamiento de inhibidores orales de la fosfodiesterasa 5, con el lanzamiento de vardenafil, tadalafil y muy particularmente del sildenafil (viagra), el abordaje farmacológico de la disfunción eréctil mejoró considerablemente. No obstante estos avances, estudios bastante recientes, como los publicados en la revista Journal Impotente Research (2020), informan de las razones más importantes por las que los hombres interrumpen el tratamiento farmacológico para la disfunción eréctil, entre las que destacan la poca eficacia del tratamiento y sus efectos secundarios.

La tasa de interrupción debido a una respuesta insatisfactoria del uso de este medicamento y de otras IPDE5 , tienen en estos estudios una incidencia estimada aproximada entre unos y otros, en un tercio de las personas que realizan el tratamiento por vía oral y algo menor en quienes lo hacen a través de inyectables.
La actualidad de la Terapia Sexual, no solo no ha perdido vigencia en el tratamiento de la disfunción eréctil tras la aparición y la eficacia de la fosfodiesterasa 5, sino que, por el contrario se ha revaluado y puede complementarse, también, con aquella.

La terapia sexual
La intervención terapéutica que se utiliza en el tratamiento de la disfunción eréctil de origen orgánico se optimiza a través, fundamentalmente de fármacos, como ya hemos indicado, en solitario o en combinación con terapia sexual. Cuando la disfunción se evalúa como de origen psicógeno o en aquellos casos en los que la farmacología no ha dado resultados satisfactorios para el paciente, se interviene con terapia sexual, siendo el uso de fármacos, en estos casos, coadyuvante.
La premisa básica en la que descansa la terapia sexual de origen psicógeno es que la ansiedad que se produce en el momento del acto sexual puede llevar a una inexistente o precaria erección en el hombre. Por consiguiente, el objetivo más importante del tratamiento consiste en diminuir lo problemas de ansiedad de acción o impedir su aparición. Este tipo de terapia tiene un éxito aproximado del 75% de los casos de disfunción eréctil secundaria (Ver Terapia Sexual. Disfunción de la erección (I): Causas y consecuencias), atribuyéndose los fracasos a la desmotivación y al abandono del tratamiento.
Son varios los tratamientos que han mostrado evidencia de eficacia en los casos de disfunción eréctil. Las formas de tratamiento breve centradas en la persona, con la inclusión de la compañera/o sexual del hombre afectado por una disfunción sexual, suelen ser muy apropiadas para el afrontamiento de estos trastornos psicosomáticos. Por otro lado, terapias más clásicas como la de Masters y Johnson o el modelo de Kaplan, también han venido históricamente mostrando eficacia, particularmente en los tratamientos de las disfunciones eréctiles psicógenas de corta evolución y contraindicaciones a los IPDE5.
Elementos y tareas clave para el tratamiento
Eliminar el temor al fracaso

La base ansiosa de la disfunción eréctil, especialmente en pacientes con trastorno disfuncional secundario, es el temor a perder la erección durante la relación sexual y no volver a recuperarla. Este temor puede acabar convirtiéndose en un pensamiento obsesivo, en una profecía autocumplida (una explicación desacertada, no real, acerca de una situación, pero que al creer en ella, hace que la convirtamos en realidad). Existen varios métodos y técnicas para afrontar este temor. Desde el método de Masters y Johnson se propone la técnica de la compresión, mientras que Kaplan recomienda la práctica del retorno espontáneos de la erección. Por su parte, las terapias cognitivo-conductuales clásicas y de última generación se muestran muy eficaces en desenmarañar el complejo entramado de pensamientos, sentimientos y actitudes que subyacen al temor al fracaso en la disfunción eréctil.
Librarse de pensamientos obsesivos
No solo el miedo al fracaso se alimenta de pensamientos distorsionados y obsesivos en relación al rendimiento sexual. Las técnicas terapéuticas están destinadas a distraer al autobservador y sus pensamientos catastrofistas: «¿Es mi erección tan firme como lo era antes?» «¿No podré satisfacer al mi pareja porque mi peque se pondrá flácido?», etc. En otros casos, se le pide al paciente que se despegue de la situación presente, recreándose en una de sus fantasías sexuales favoritas. Estas sesiones se adquiere clara conciencia de los efectos desastrosos de las preocupaciones obsesivas, así como del efecto benéfico de cualquier intento de contrarrestar los efectos de estas distracciones sobre la potencia del paciente.
Darse permiso para los propios sentimientos eróticos
El exceso de preocupación por satisfacer a la pareja sexual, producto de los sentimientos de culpabilidad por la experiencia disfuncional, los pensamientos obsesivos y de fracaso, dificultan mucho los procesos terapéuticos. Es muy complicado que un hombre se pueda abandonar a sus sentimientos eróticos si está obsesionado por la idea de perder a su pareja. En estos casos, se le pide al hombre que piense en sí mismos, que sea «egoísta», que olvide las necesidades de su pareja y que se centre en su propia gratificación sexual.
Es importante que el paciente comprenda que el goce sexual y el buen funcionamiento dependen en gran medida de la capacidad para abandonarse a sus propios sentimientos eróticos, con la exclusión temporal de cualquier otra cosa, como mecanismo efectivo de acción frente a los bloqueos de la respuesta sexual. Esta intervención suele producir una intensa sensación de alivio en el hombre. Algunos hombres necesitan periodos más o menos largos de estimulación sin coito.

Coito
A partir de establecer cierta seguridad en la erección mediante los ejercicios sexuales en base al desarrollo de los sentimientos , la excitación y estimulación propia, sin exigencias, y minimizado el impacto de los pensamientos obsesivos, se reanuda el coito.
la primera experiencia de coito es un hito importante y crítico en el tratamiento de la disfunción eréctil, puede suponer un avance de la terapia o un paso atrás. El principio que preside las instrucciones de acciones terapéuticas concretas consiste en hacer el momento excitante y libre de ansiedad. las instrucciones varían según los casos.
Fuente: Terapia Sexual. Helen Kaplan.


