Toda experiencia es un aprendizaje, incluidas aquellas que nos producen dolor emocional. Con frecuencia, las situaciones de ruptura nos producen miedo, particularmente cuando nos encontramos conque hay que «empezar de cero». Afortunadamente, lo vivido, lo aprendido puede proporcionamos fortalezas psicológicas suficientes para afrontar los cambios necesarios de una realidad distinta, de un presente que nos ha cambiado de repente.
Cuando lo que ocurre obliga a un cambio de rumbo, es normal que sintamos que el suelo se nos mueve bajo los pies. Si hemos de dejar atrás cosas y emociones que nos ponen ante la necesidad de empezar de cero, es muy normal que tal incertidumbre nos produzca vértigo. Vernos en la necesidad y en la obligación de cambiar aquello que nos es conocido da miedo.
Las fortalezas psicológicas.
Volver a empezar requiere de algo de valentía, más o menos como la que necesitamos cuando decidimos confesar una mentira a una persona querida; requiere traspasar la barrera del miedo y aceptar las consecuencias de nuestros actos. Esto exige que adoptemos una actitud abierta que nos permita desarrollar nuestros talentos y fortalezas.
Cuando tenemos el atrevimiento de creer en nosotros mismos, tomamos decisiones valientes. Entonces somos capaces de cambiar nuestra realidad, abrirnos caminos entre los temores y los miedos sin angustia. La confianza en mí mismo me permite crecer en la dirección que elijo. Sí, cuando crees en ti te desprendes del óxido de los miedos, de la carcoma de las inseguridades y acabas tomando las mejores decisiones.

Comprometernos con los cambios que necesita nuestra vida conlleva, en muchas ocasiones, que seamos capaces de visualizarnos en otros contextos, con otras vistas, entre otras personas, con otras ocupaciones que nos permitan la renovación del yo. La actualización personal es un empezar de cero con curiosidad e interés por el mundo. Dejar atrás lo que sea que hay que dejar en el camino, cerrar la puerta dispuestos a superar la nostalgia de lo que dejamos dentro, es mejor con mentalidad abierta y juicio crítico. En la integridad, la honestidad contigo y con las demás personas, en el altruismo y en la compasión encontraremos la manera de llenar el vacío que nos deja siempre un adiós.
La templanza nos fortalece y es de gran ayuda para manejar los miedos. La serenidad interna nos lleva a comprender que nunca , en realidad, vamos a empezar de nuevo cuando, por las razones que sean, nos veamos en la necesidad de cambiar algo sustancial en nuestras vidas, como, por ejemplo, una relación sentimental. La realidad es que la casilla de salida no está en partir de cero, porque siempre avanzaremos aprovechándonos de la experiencia vivida.



Estupenda reflexión. Gracias, Blas.
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