Antes que nada, y antes de lo que voy a comentar aquí te pueda sorprender o como mínimo llamar la atención en relación a los problemas que genera la ansiedad trastornada, quisiera comentarte que la ansiedad es lo que es: en unos casos una respuesta perfectamente adaptativa, y en otros, una molestia que, en determinados casos supone un trastorno psicológico importante, incluso, incapacitante.
Cuando deseamos vivir ajustándonos a nuestros valores, uno debe estar dispuesto a aceptar la totalidad de la experiencia humana donde quiera que ésta se presente. Teniendo esto en cuenta, debemos hacer el esfuerzo por comprender que la ansiedad es parte del vivir, más que una causa para no vivir.
Es posible vivir con ansiedad y tener una vida rica y significativa.

Aceptar la ansiedad
Me he encontrado con más de una y de dos reacciones de cierto estupor cuando comento, y en especial cuando interactúo con un paciente con trastorno de ansiedad, que no solo es posible, sino conveniente, tomar una postura abierta, afable y de aceptación en relación a los problemas de ansiedad. Comprendo que esto pueda parecerles lo último que cabría esperar de una psicoterapia para una persona ansiosa, salvo que, como yo estés convencido de que es esta, precisamente, la mejor predisposición frente a la ansiedad trastornada.
En cualquier caso, conocer bien qué es eso de aceptar la ansiedad ayuda mucho a comprender esta idea , algo que sin duda difiere y mucho de las estrategias de intervención terapéutica que tienen por objetivo la lucha y el control de la ansiedad.
La aceptación es una actitud deliberada
Uno de los motivos que más sufrimientos nos generan es el deseo por que las cosas sean distintas a como son en la realidad. Casi todos nos repetimos la importancia de aceptar las cosas tal y como son, particularmente, cuando la verdad no tiene remedio; aunque nos siempre somos capaces de hacerlo. Sea como fuere, debemos entender la aceptación como una actitud intencionada y valiente que, además, genera numerosos beneficios para nuestra salud mental y el bienestar emocional.
Muchas personas creen que aceptar una situación dolorosa significa rendirse, renunciar a superar la adversidad, nada más lejos de la realidad. La aceptación es cultivar una actitud realista de nuestra vida que nos hará más capaces para asumir adversidades y dificultades de todo orden que, de manera inevitable, aparecerán en nuestro camino.

Casi todos nos repetimos a nosotros mismos la importancia de aceptar las cosas tal y como son cuando no podemos hacer nada por cambiarlas, reconocemos, asimismo los beneficios para nuestra salud mental y bienestar emocional que esto supone. No siempre es fácil llevarlo a la práctica. Pero podemos hacerlo.
La aceptación implica reconocer que hay sucesos en la vida que no nos gustan, que no tienen solución o que no dependen de nosotros y ante los mismos se diferencia de la resignación o la renuncia, en que no es un proceso pasivo. Contrariamente a la resignación que supone quedar atrapados en una situación lamentándonos de nuestra desgracia o mala suerte y sintiéndonos víctimas de las circunstancias, la aceptación nos prepara para ser protagonistas activos de nuestras vidas.


