El auge de las redes sociales en la vida cotidiana ha puesto de manifiesto nuevas formas de comunicación, acceso a la información e incluso ha sentado las bases del desarrollo de estrategias de trabajo en muchos campos, como la educación o la medicina. Nadie duda de que en esta era digital las redes sociales han transformado la forma en que interactuamos y nos comunicamos. Sin embargo, estas plataformas también generan un profundo impacto en la percepción de nosotros mismos y en la construcción de nuestra identidad. En esta entrada de blog, exploro cómo las redes sociales influyen en la autoestima, la identidad personal y propongo estrategias para cultivar una relación más saludables con ellas.
¿Cómo influye el uso de Redes Sociales en la Autoestima?
El impacto de las redes sociales en la autoestimo es complejo y profundo, ya que estas plataformas. Las publicaciones mostradas en las redes sociales afectan a la percepción de la autoimagen propia, el flujo constante de imágenes idealizadas y logros ajenos que se consumen a través de las redes sociales puede perjudicar nuestro nivel de autoestima. El tiempo que les dedicamos, el abuso que se hace de ellas, establece la gravedad del impacto de las mismas sobre la percepción de nosotras y nosotros mismos.
Una de las características más destacadas de las redes sociales es el uso para mostrar los mejores momentos, los éxitos y los aspectos más notables de la vida de muchas de las personas que publican en las mismas. Esto genera un entorno donde la comparación social se vuelve inevitable, porque las personas tenemos la tendencia a medir nuestro propio valor basándonos – desacertadamente – en lo que que opinan de nosotros los demás. En este sentido, debes comprender que evaluarse a uno mismo en función de las vidas de otras personas provoca sentimientos de insuficiencia, frustración y una caída en picado de la autoestima.
El fenómeno de la comparación en las redes sociales se ve agravado por dos distorsiones cognitivas: el pensamiento dicotómico y la generalización excesiva. Esto es, la tendencia a ver las cosas en términos absolutos, como «todo o nada»; muchas de las personas que alimentan este pensamiento dicotómico acaban padeciendo un sufrimiento significativo al comprobar que no tiene una vida «perfecta» como las que ve en Instagram , o que su vida es un fracaso total porque no tiene tantos «amigos» como otras personas a las que sigue en facebook.
Esta visión polarizada lleva a que no se vean los matices de la realidad, o a que se ignore que las publicaciones en redes sociales solo muestran, en general, fragmentos cuidadosamente seleccionados. Por otro lado, la generalización excesiva lleva a que la comparación provoque graves frustraciones al aplicar una experiencia aislada considerada negativa a toda su vida. Por ejemplo, cuando alguien recibe pocos ‘likes’ a sus publicaciones y llega a la conclusión que nadie le valora, de que es alguien insignificante. Estas distorsiones cognitivas refuerzan creencias negativas, lo que afecta profundamente a la autoestima.
El abuso de redes sociales, también puede aumentar los conflictos y trastornos de ansiedad, particularmente aquella más centradas en la imagen, como Instagram. Esto le ocurre a muchas personas, aunque es especialmente significativo el impacto sobre los más jóvenes, quienes suelen ser más vulnerables a la presión de proyectar una imagen perfecta, pero, insisto, no solamente a ellos. Las publicaciones en redes sociales, a veces imponen estándares inalcanzables que frustran a millones de personas, o peor, que provoca que estas tengan vivencias de autoengaño. Cuando esto ocurre, no solo se resiente la autoestima, sino que emergen problemas de salud de diversa índole, como los trastornos alimentarios, debido al a obsesión por la apariencia física y los ideales estéticos, o la depresión debida a una necesidad de aprobación insatisfecha.
Construcción de identidad
Las redes sociales permiten la manifestación de uno mismo de manera multifacética. A través de la creación de perfiles, la publicación de contenidos y la participación en grupos u otras comunidades virtuales, las personas pueden revelar diferentes aspectos de su personalidad, intereses y valores. Esta oportunidad de exploración que podemos encontrar en redes sociales puede facilitar conexiones creativas y enriquecedoras, favoreciendo una retroalimentación positiva sobre la identidad propia. No obstante, esta flexibilidad presenta desafíos.
La comparación constante en redes sociales, a normas sociales y estéticas suele provocar problemas de identidad fragmentada. Esto ocurre cuando los individuos se siente en la necesidad de presentar distintas versión de sí mismo en función del contexto o la audiencia. Esta necesidad de ajustar la identidad puede generar una versión inauténtica de una o de uno mismo, sumir así a la persona en una espiral de comparaciones, en la preocupación obsesiva por saber cómo se es percibido por los demás y en la necesidad ansiosa de aceptación, haciendo emerger sentimientos de insatisfacción y confusión. No existe duda alguna de que el desafío de encontrar y mantener una identidad auténtica en un entorno tan enfocado en la imagen y las apariencias puede generar un considerable estrés.
¿Cómo fomentar un vínculo sano con las Redes Sociales?
A pesar de los desafíos que presentan las redes sociales, es posible desarrollar una relación más saludable con estas plataformas. Aquí se ofrecen algunas estrategias:
- Establecer límites: Define horarios específicos para el uso de las redes sociales y evita navegar sin un propósito claro, define qué quieres lograr con ese tiempo, ya sea informarte, conectarte con amigos o inspirarte. Esto te ayudará a mantener el enfoque y evitar el uso excesivo.
- Realizar “desintoxicación digital”: Considera la posibilidad de tomar descansos regulares de las redes sociales. Establece períodos sin acceso para desconectarte y evaluar cómo te sientes sin esa influencia.
- Autocuidado: Dedica tiempo a actividades que te resulten gratificantes y que no estén relacionadas con el uso de redes sociales, como leer, hacer ejercicio o disfrutar de momentos con amigos y familiares.
- Ser crítico con el contenido: Evalúa de manera crítica el contenido que consumes y compartes. Pregúntate si realmente aporta valor a tu vida o si contribuye a la negatividad. Elige seguir a personas y perfiles que fomenten una imagen positiva y auténtica, en lugar de aquellos que inciten a comparaciones negativas.
- Fomentar la autoconciencia: Reflexiona sobre tus emociones después de usar redes sociales. Si experimentas ansiedad o tristeza, considera la posibilidad de tomar un descanso.
- Desactivar notificaciones: Limita las distracciones y la presión constante desactivando las notificaciones de redes sociales. Esto te permitirá tener un mayor control sobre cuándo y cómo interactúas con ellas.
- Interacción real: Prioriza las interacciones en persona y los momentos de calidad con amigos y familiares, utilizando las redes sociales como una herramienta para complementarlas, no como un sustituto.
- Buscar apoyo profesional: Si sientes que el uso de redes sociales está afectando negativamente tu bienestar, no dudes en buscar ayuda de un profesional de la salud mental.


