Efectos psicológicos del abuso del móvil en la autoestima.


Autoestima y uso del móvil en la era digital.

En apenas una década, el uso del teléfono móvil (celular o smartphone), ha pasado de ser una herramienta funcional a ser imprescindible en la vida diaria de todos nosotros. Este uso deriva con demasiada frecuencia en abuso, por lo que las oportunidades de conexión que nos ofrecen estos artilugios, están generando un nuevo escenario de perturbación de la salud mental, teniendo un impacto negativo sobre la autoestima.

Son numerosas las investigaciones en neurociencia y psicología que demuestran que el uso excesivo o inadecuado del smartphone es capaz de deteriorar la autovaloración personal. Estos efectos no siempre son visibles y a veces pasan desapercibidos, sin embargo modifican de forma silenciosa cómo nos percibimos y nos evaluamos. Comprender los mecanismos psicológicos que intervienen es clave para prevenir un daño prolongado y mantener una autoestima saludable.

Autoestima y autoconcepto: la base del impacto digital.

La autoestima es la valoración subjetiva de nuestro propio valor, por lo que está intrínsecamente vinculada al autoconcepto, esto es, al conjunto de creencias y percepciones que tenemos de nosotros mismos. Esta valoración se construye a partir de las experiencias personales, las metas alcanzadas, los errores superados y los valores adquiridos, así como por la interpretación de las reacciones a los eventos externos.

El impacto negativo del abuso de la tecnología móvil sobre la autoestima y el autoconcepto, viene determinado por la necesidad de comparación y de validación externa del entorno digital y las redes sociales, que ponen en juego constantemente la autoimagen de una persona con dificultades para controlar el uso excesivo del dispositivo móvil. Este abuso está cada vez más determinado por la necesidad de ser o parecer y en cómo nos sentimos en realidad con nosotras y nosotros mismos.

Comparación social constante en redes y baja autoestima.

La comparación social ha sido, históricamente, una de las causas que han percutido más negativamente en la autoestima de una persona, generando problemas psicológicos de diferente índole y gravedad, desde episodios de ansiedad hasta depresión mayor. El uso de las redes sociales multiplican esta necesidad patológica de comparación, especialmente de forma ascendente, es decir, con aquellas realidades o personas que parecen más felices o exitosas en sus perfiles, a pesar de que, probablemente, estas comparaciones se basan en imágenes y contenidos editados o filtrados, lo que genera expectativas irreales. La exposición repetida a este tipo de estímulos provoca insatisfacción y erosiona nuestra autopercepción. Asi, el uso excesivo del móvil, puede convertirse en un factor de riesgo de deterioro para la autoestima.

La trampa de la validación externa en el móvil.

La conocida como dictadura del «like» hace referencia a la generación de dependencia emocional que generan las aplicaciones para móviles y las redes sociales. Las expectativas que generan, las comparaciones que propician, las reacciones y comentarios que provocan funcionan como un sistema de refuerzo intermitente en búsqueda de señales de aprobación. Este hábito, se convierte en una necesidad que lleva a la persona a revisar su dispositivo de manera compulsiva, generando una verdadera adicción

Cuando nuestra autoevaluación depende de la validación de otras personas, el equilibrio emocional se reciente, nos volvemos más frágiles y vulnerables a las opiniones ajenas. Cuando esto ocurre, la autoestima de la persona deja de depender de sus logros, de su experiencia personal interna, quedando supeditada a un entorno digital volátil que está fuera de su control.

Distorsión de la autoimagen: entre filtros y expectativas.

La distorsión de la imagen personal es uno de los efectos más perniciosos que provoca el abuso de la telefonía móvil en la persona. Especialmente, el actual abuso de filtros y edición de las fotografías que se publican, pueden acabar por generar una brecha importante entre la imagen real de la persona y su imagen digitalizada, provocando situaciones límites de inseguridad y autocritica excesiva, a veces destructiva.

La consecuencia psicológica más habitual provocada por la distorsión de la imagen, tiene que ver con la pérdida de la confianza persona y, en más casos de los que cabría pensar, en una deriva psicopatológica relacionada con trastornos mentales provocados por esa percepción perturbada de la imagen corporal. Esto suele ser más habitual en adolescentes y jóvenes. La autoestima digital se convierte así en un indicador clave de la salud psicológica.

Saturación cognitiva y desconexión emocional.

El abuso de la tecnología de los móviles puede llegar a generar un estado de fatiga mental preocupante causado por varios factores, como la multitarea digital que fragmenta la atención, atender a las notificaciones constantemente o la sobreexposición a la información. Cuando esto ocurre, se produce saturación cognitiva; la simple presencia del dispositivo agota recursos cerebrales incluso cuando no se está usando activamente. Las consecuencias incluyen dificultad para enfocarse, niebla cognitiva y reducción de la eficiencia cognitiva.

Investigaciones recientes han demostrado que cuando nos centramos más en documentar una experiencia en redes sociales que en vivirla, la conexión emocional con el momento se resiente, debilitándose. Esto afecta directamente a nuestra autoevaluación, propiciando creencias negativas sobre nuestra realidad.

Consecuencias psicológicas del abuso del móvil.

El impacto sobre la salud mental del abuso y la adicción al móvil y redes sociales es directo. Sabemos que el uso intensivo de las redes sociales se asocia con menor autoestima, mayor insatisfacción corporal. Pero, además, a corto plazo presenta sintomatología relacionada con el estrés, la ansiedad, el insomnio y las dificultades para concentrarse. A largo plazo, las psicopatologías que provocan son severas, como la depresión, el aislamiento social y las conductas de irritabilidad con gran dificultad para la gestión de las emociones. La baja autoestima se vuelve crónica. Este es un problema real y creciente en la práctica clínica.

Algunas estrategias para proteger la autoestima en la era del smartphone.

Para poner a salvo nuestra autoestima en el abuso de la tecnología digital de los móviles y celulares se requiere un cambios en la práctica y en los hábitos que generan este problema, particularmente a base de establecer límites claros. En este sentido, la psicoeducación es una herramienta esencial para comprender cómo influyen las redes sociales y entender que la autoestima no se mide en «likes«. Aquí te comparto algunas recomendaciones.

1 Establece límites y hábitos digitales.

  • Define horarios: Fija horarios específicos para usar el móvil y establece momentos de desconexión total, especialmente antes de dormir.
  • Desactiva notificaciones: Silencia o desactiva las notificaciones de redes sociales y otros grupos para evitar interrupciones constantes.
  • Crea zonas libres de pantalla: Designa espacios, como el dormitorio, donde no se permita el uso del móvil.
  • Aprovecha el modo avión: Actívalo en momentos que requieran concentración o descanso, como durante las comidas o al trabajar.
  • Reconoce el abuso: Usa herramientas de control de tiempo de pantalla para ser consciente de cuánto tiempo usas el dispositivo. 

2 Fomenta actividades alternativas.

  • Prioriza el ejercicio: Realizar actividad física reduce el estrés, mejora el estado de ánimo y ocupa tu tiempo de forma positiva.
  • Desarrolla hobbies: Dedica tiempo a pasatiempos que no impliquen pantallas, como leer, pintar o aprender algo nuevo.
  • Promueve la conexión real: Pasa tiempo de calidad con amigos y familia, compartiendo experiencias cara a cara. Las llamadas telefónicas también pueden ser una buena alternativa a los mensajes.
  • Busca retos personales: Encuentra actividades que te den satisfacción y que te ayuden a sentirte realizado fuera del mundo digital. 

3 Reforzar tu autoestima.

  • Reconecta contigo mismo: Escribe un diario de tus logros y momentos significativos, sin necesidad de que estén en una pantalla.
  • Identifica tus valores: Reconoce actividades de alto valor personal que te den satisfacción, más allá de los likes o la recompensa inmediata de las redes sociales.
  • Pide ayuda si la necesitas: Si sientes que el uso del móvil afecta gravemente tu autoestima, considera buscar ayuda profesional. 

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