Es muy frecuente que, las personas, desarrollemos en diferentes momentos de nuestras vidas la tendencia a sobrepensar las cosas. Rumiamos y rumiamos las cosas, paralizando la acción y llenándonos de angustia. Esto es lo que popularmente definimos como comerse la cabeza.
Cuando nos sentimos con el ánimo bajo, deprimidos, es cuando somos más propensos a quedar atrapados en estos ciclos de pensamientos repetitivos y profundamente intrusivos, nuestro tono emocional es negativo. Estos ciclos rumiantes, llenos de arrepentimientos , juicios y culpabilidad, están llenos de sentimientos de tristeza, vergüenza, e incluso ira.
Los pensamientos negativos interfieren en nuestra motivación para la acción, para intentar seguir adelante o resolver problemas activamente. Los ciclos de pensamiento negativo, y particularmente depresivos, parecen estar arraigados y son muy difíciles de romper, incluso cuando usamos la lógica para refutar el pensamiento negativo.
Comernos la cabeza no suele llevar a nada efectivo, más bien todo lo contrario; es una forma de despertar síntomas de ansiedad y, en muchos casos, profundizar en un estado depresivo que nos condiciona negativamente la vida. Por muchas vueltas que le demos a un pensamiento, no conseguiremos encontrar un resultado libre de riesgos. Por ello, ante los pensamientos negativos, rumiantes u obsesivos, te voy a recomendar lo siguiente:

Qué puedo hacer para salir del pensamiento negativo, rumiante y depresivo
Para romper el ciclo de los pensamientos negativos, nos hemos de proponer hacer todo lo posible por cambiar nuestro diálogo interno, es decir, el discurso que mantienes contigo cuando aparecen esos pensamientos desagradables. En vez de dejar que cada vez vayan ganando más terreno y alimentarlos pensando en todas las posibles desgracias que pueden ocurrir en un futuro, prueba a utilizar estas otras técnicas.
https://lamenteesmaravillosa.com/7-claves-para-dejar-de-comerse-la-cabeza/
Una de las cosas que podemos hacer es cambiar nuestro dialogo interno, esto es, el discurso que mantienes contigo misma cuando aparecen esos pensamientos desagradables. En vez de dejar que cada vez vayan ganando más terreno y alimentarlos pensando en todas las posibles desgracias que pueden ocurrir en un futuro, prueba a utilizar estas otras técnicas.
1COMPROBAR LOS HECHOS. Cuando tengas un pensamiento negativo pregúntate si existe alguna manera de comprobar si es realmente verídico. «¿Qué datos reales apoyan mi forma de pensar?» En vez de asumir la veracidad de nuestros pensamientos negativos, hay que comprobar la exactitud de los hechos fijándonos en lo objetivo.
2FIJAR PLAZOS PARA LA TOMA DE DECISIONES. Evitar aplazar las decisiones importantes que influyen en nuestras vidas. La mejor manera de evitar esto es fijando un plazo para resolver lo que tenemos entre manos. Lo aconsejable es no tomarse mucho tiempo, aunque la decisión sea compleja.
3NO POSPONER LAS COSAS QUE SE DEBEN HACER. Al igual que con la toma de decisiones, al posponer lo que debemos hacer solo conseguimos enredar más la situación, volvemos más circular nuestros pensamientos. Lo recomendable para acabar con ese circuito es hacer, aunque haya obstáculos o tengamos que vencer resistencias. Los temas pendientes solo llevan a comerse más la cabeza.
4DARLE UNA PERSPECTIVA TEMPORAL A LAS COSAS. A veces pensamos demasiado en cosas que no lo ameritan. Pequeñas situaciones o decisiones que no tienen mayor trascendencia. Como es posible que tengamos la manía de sobrepensarlo todo, terminamos convirtiendo las pequeñeces en algo más relevante de lo que son.
5DORMIR BIEN, DORMIR BIEN, DORMIR BIEN. Una gran parte de nuestra vida psíquica funciona bien gracias al sueño. Dormir bien nos proporciona una base fundamental para mantener la buena salud física y mental. La falta de sueño genera consecuencias graves. Entre ellas, hacer que nuestro pensamiento sea confuso y a divagar mucho.


