Dormir poco y mal puede llegar a tener efectos devastadores sobre nuestra salud física y mental, y también emocional. El sueño de poca duración y baja calidad limita, cuando no impide, la principal función del sueño; ser reparador.
Los trastornos del sueño son frecuentes, millones de personas padecen de insomnio, sea de manera transitoria o sea de forma crónica. En este sentido, hay que tener muy en cuenta, que el insomnio no solo puede ser un trastorno en sí mismo, sino también síntoma de otros trastornos, por ejemplo, la somnolencia diurna excesiva.
El insomnio no debe ser tratado inicialmente con medicación, salvo en situaciones excepcionales. Y esto debería ser así porque existen tratamientos psicológicos que son recomendables de implementar antes de usar los fármacos con personas que sufren de insomnio.
A través de los procedimientos de psicoterapia se consiguen activar los recursos internos que una persona posee para conseguir la superación de muchas de sus limitaciones y alcanzar la consecución de objetivos que mejoran su calidad de vida. Concretamente, las técnicas de la terapia cognitivo – conductual han venido demostrando una alta evidencia de eficacia en los trastornos del sueño, y no solo en lo referente a la aparición del insomnio, sino en la cronificación del mismo.

En el siguiente artículo, que publiqué en la revista internacional Meer, en su edición en español, abordo con más profundidad las características del insomnio y su abordaje terapéutico desde la Terapia Cognitivo-conductual.
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