¿Existe la depresión post Navidad?


La depresión es un trastorno mental abrumador. Implica un estado de ánimo depresivo, pérdida del placer o interés por actividades durante largos periodos de tiempo. Los síntomas más comunes que nos pueden identificar que estamos o alguien está sufriendo depresión, son una profunda tristeza que se prologa en el tiempo, ansiedad significativa y sensación de vacío; también desesperanza y pesimismo, así como sentimientos de culpabilidad, inutilidad e impotencia.

Depresión y tristeza están muy vinculadas, pero no son lo mismo. Lo mismo ocurre con otros estados de ánimo que están decaídos que son consecuencia de un vaivén emocional. La depresión es un fenómeno más complejo, muy discapacitante, dependiendo de su severidad, es decir, si se trata de depresión mayor o trastorno depresivo persistente (distimia), una depresión perinatal o un trastorno afectivo estacional. Esta clarificación, que establece la diferencia con lo que no es depresión, es importante para abordar el tema que trato en este artículo.

No es depresión aunque exista tristeza

Si has disfrutado de la Navidad, o si , por el contrario, eres de de esas personas que no gustan de estas fiestas, puede que, pasadas las mismas, estés experimentando una sensación de tristeza y desanimo, y se te haya puesto muy cuesta arriba el incorporarte a las rutinas y responsabilidades cotidianas.

Esto suele pasar, en mayor o menor medida, a casi todo el mundo le cuesta ponerse en marcha después de un periodo de vacaciones, o de pasar unos días desconectados en los que se ha disfrutado de reuniones y reencuentros con familiares y amigos. Cuando las luces de la Navidad se apagan, es absolutamente normal que nos sintqamos abatidos, con desganas y apatía.

Es común que, en esos días post navideños, aparezca la nostalgia y cierto nivel de melancolía, que suele acompañarse con falta de energía, o para ser más exacto, con dificultad para alcanzar el nivel de dinamismo que solemos tener a lo largo de gran parte del año. Lo común, también, es que muchas personas experimenten estas sensaciones y sentimientos y no sepan muy bien por qué les ocurre o cómo deben solucionarlo.

En este punto, es conveniente aclarar, como ya hemos apuntado, que la tristeza no es depresión, aunque en la depresión haya mucha tristeza. La tristeza es una emoción que todos experimentamos después de sufrir algún evento estresante o perturbador. De igual manera, un estado de ánimo decaído, una falta de interés o un nivel bajo de energía que nos dura diez días, no provoca una depresión en términos clínicos.

Lo que ocurre es que, a toda esa sintomatología de tristeza y desánimo que algunas personas pueden experimentar durante un par de semanas tras las fiestas de la navidad o tras otro tipo de vacaciones, se la ha venido a denominar erróneamente «depresión» post navideña o post vacacional. Y esto lleva a la confusión.

Con frecuencia ese desánimo, esa tristeza procrastinadora, esa pereza a retomar las responsabilidades (que son los términos sintomáticos que yo atribuyo a esta sensación pasajera) tiene que ver con los propósitos y expectativas que solemos plantearnos ante la llegada del nuevo año. Con frecuencia, nos hacemos promesas poco realistas y difíciles de alcanzar, lo que, a medida que pasan los primeros días del año, la euforia se transforma en decaimiento anímico.

Otro de los síntomas más frecuentes en este síndrome postnavideño es el mal humor (que puede estar relacionado con la disminución de azúcares pasada la navidad), la inseguridad y los pensamientos negativos. Si bien, estos síntomas también pueden aparecer en alguno de los tipos de depresión que hemos citado al principio, cumplen con la característica de ser muy transitorios, que es más propio de los estados pasajeros de decaimiento anímico que de la sintomatología depresiva.

Photo by cottonbro studio

Como afrontar el desánimo post navideño

Otra gran diferencia con la depresión y que nos señala claramente lo inapropiado de utilizar el término «depresión post navideña», es la forma de abordar el problema.

Como creo que resulta sencillo de comprender, los tratamientos clínicos para la Depresión Mayor y otras formas de depresión, fundamentados en la acción psicofarmacologica y la psicoterapia de largo recorrido, no parecen los más adecuados para afrontar esos sentimientos de cansancio y desanimo generalizado que podemos sufrir durante algunos días o semanas después de las fiestas de navidad.

Por lo general, la forma de abordar esta «depresión» post navideña, es mucho más sencilla que enfrentarse a una depresión propiamente dicha. En realidad, tan solo se necesita un poco de esfuerzo para encontrar una solución a esos malos días que podemos pasar tras las fiestas o las vacaciones (las que sean). La buena noticia es que se tarda relativamente poco tiempo en superar.

Una vez que pase el día de la festividad de los Reyes Magos, si experimentas esta sintomatología de desánimo y falta de energía, de dificultades para volver a tu rutina diaria, te recomiendo sigas alguna de las siguientes consideraciones:

1 Si te has hecho propósitos o deseos para el año que comienza, revisalos y sitúalos en un plano real, es decir, que lo que te propones sea fácilmente alcanzable. Para ello, los pequeños objetivos son los más adecuados.

2 Pensar en todos los elementos positivos que rodean nuestras vidas y en aquellos que poco a poco podemos ir mejorando.

3 Apoyarnos en las personas que queremos y nos quieren. Con frecuencia las relaciones honestas y sinceras con personas de nuestro entorno, como pareja, familiares o buenos amigos, alivia mucho las nostalgias y el desánimo.

4 Establecer algunas pautas de comportamiento que nos pueden facilitar la reincorporación a nuestra vida cotidiana, como seguir horarios adecuados, comer saludablemente y mantener relaciones sociales más frecuentemente.

Siempre es posible que quien pasa por esta especie de síndrome post navideño esté realmente deprimido; si bien ese trastorno mental probablemente esté relacionado con cuestiones y problemas que la persona lleva tiempo padeciendo, en estos casos, lo mejor es siempre contactar con un profesional con el que entender y abordar el verdadero origen del problema para recuperar el control de la vida.

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