La disfunción eréctil es uno de los tres síndromes sexuales disfuncionales masculinos, sin duda, el más frecuente; quienes trabajamos especializadamente en terapia sexual y terapia de pareja lo podemos constatar. Una buena parte de nuestros pacientes varones acuden a consulta preocupado por problemas psicológicos relacionados con la insatisfacción sexual debida a las dificultades de la erección, sea para tenerla o para mantenerla. La disfunción de la erección es, mayormente, un problema psicosomático.

Es realmente complejo y complicado discernir los tipos de conflictos intrapsíquicos profundos se asocian con las disfunciones sexuales en las personas. Podemos, no obstante, inferir patogénesis específicas para cada uno de los síndromes de disfunciones sexuales en los varones. De igual manera, como leerás en esta serie, que empieza con este primer capítulo (o podrás escuchar en mis podcast) todos los síndromes responden, empíricamente, a estrategias y a tácticas terapéuticas distintas. En este p rimer episodio me centraré en las causas y en las consecuencias de la disfunción eréctil.
Disfunción eréctil
A la disfunción se la ha conocido durante muchos años como impotencia, un término que aún se utiliza, pero que en la actualidad es más que objetable, porque resulta peyorativo y porque es inadecuado y, en realidad, no describe el síndrome de los trastornos de erección masculinos. No utilizaremos aquí el término impotencia, si bien y teniendo en cuenta que es un término de uso generalizado, lo importante es que, cuando oigas hablar de impotencia sepas que se trata de una disfunción eréctil del pene. Esto es, aunque el hombre se pueda sentir excitado ante una determinada situación sexual y desea el contacto sexual, su pene no entra en erección o tiene dificultades para mantenerla durante el tiempo necesario para llevar a cabo el coito.

La disfunción de la erección pueden tener un origen físico o una causa psicológica. En muchas ocasiones, este síndrome se puede dividir en dos categorías clínicas. Hay hombres que sufren de una disfunción eréctil de tipo primario, es decir, la mayoría de las veces han tenido dificultades graves durante toda su vida para tener una erección en una relación (aunque, paradójicamente puedan mantener erecciones durante la masturbación). Hay quienes experimentan disfunción eréctil secundaria, que es aquella que experimentan la persona después de que aparezca la disfunción. Lo que nos lleva a asegurar que, muchos hombres que padecen este trastorno son patológicamente sanos.
Causas físicas: biológicas y orgánicas
Los mecanismos neurológicos, vasculares y hormonales que median en la erección son vulnerables a diferentes situaciones y a diversos agentes físicos. La evaluación de estos mecanismos requiere de un chequeo neurológico y médico.
Entre los factores físicos más relacionados con la aparición de un síndrome de disfunción de la erección, cabe señalar: el síndrome metabólico, que consiste en un aumento de la presión arterial, niveles altos de insulina, grasa corporal alrededor de la cintura y niveles elevados de colesterol. De igual manera, las afectaciones cardiovasculares, la diabetes, la fatiga crónica, problemas de próstata, cirugías o lesiones que afectan a la zona pélvica. Padecer insomnio o problemas endocrinológicos que disminuyen el nivel de andrógenos son causas físicas de la disfunción eréctil.
Causas psicológicas
Hace décadas que se abandonó la creencia de que la disfunción eréctil se consideraba exclusivamente desde el punto de vista del paradigma biomédico, es decir, siempre era el indicio de una psicopatología subyacente profunda. A partir del descubrimiento de cómo influyen en las distintas disfunciones sexuales factores de acción como la ansiedad de ejecución del acto impulsó el avance de las terapias sexuales.
El cerebro cumple una función clave en la activación de la serie de sucesos físicos que provocan una erección, en la que el primero es la sensación de excitación sexual. Varios factores son los que pueden influir a que esta excitación sexual no se produzca o sea insuficiente para mantener una erección apropiada en el hombre. Así, a los problemas disfuncionales que ocasionan distintos trastornos de ansiedad, hay que sumarles los estados de depresión, los problemas de comunicación en la pareja, las preocupaciones y la falta de erotización de la relación.




Una respuesta a «»