La hipnosis clínica se entiende como el empleo de las técnicas de sugestión y de hipnosis como adyuvantes de los sistemas terapéuticos establecidos. Dicho de otro modo, la hipnosis clínica no es una terapia per se, más bien se trata de una serie de técnicas y protocolos complementarios de actuación, diseñados para potenciar la eficacia terapéutica de las distintas intervenciones psicológicas.
La hipnosis, en general, está cargada de mitos, bien por interpretaciones erróneas o por creencias infundadas que ponen en entre dicho la relevancia terapéutica de estas técnicas realizada por profesionales cualificados.
Seguidamente te presentamos algunos de los mitos más comunes sobre la hipnosis, que, con frecuencia suelen ser utilizados por personas que falsean esta técnica terapéutica en busca de un beneficio personal basado en el engaño.
1 En la hipotiposis se pierde la voluntad. Los sujetos altamente sugestionables hacen todo lo que les sugiera el hipnotizador.
Si esto fuera así, creo se podrán imaginar el peligro que supondría la hipnosis. La sugestión es una parte del proceso hipnótico. Pero en ningún caso, en ninguno, la sugestión puede conseguir que una persona haga algo en contra de su voluntad.
Lo que es habitual en los estados hipnóticos es que la sugestiblidad ejerza influencia sobre aspectos que de modo consciente no somo capaces de influir, como la digestión, la respiración y la temperatura corporal. Y a nivel mental, potenciando factores psíquicos como la imaginación, la percepción sensorial o incrementando las posibilidades de la memoria.
Es cierto que se pueden conseguir con sugestiones que una persona vea donde no hay o deje de ver donde hay, es lo que denominamos alucinaciones positivas o negativas, que revierten una vez anulada la sugestión, y no son sino fenómenos naturales de incremento de la imaginación.
2 La hipnosis consigue resultados casi «mágicos».
La hipnosis no es una terapia. Es decir, no existe la «hipnoterapia» aunque hay personas que vendan la hipnosis como un producto terapéutico por sí mismo. La hipnosis, como, por ejemplo, el mindfulness, es una técnica que se aplica en el marco de una estrategia terapéutica más amplia.
La hipnosis y la sugestión clínica, puede acelerar el tratamiento, disminuyendo el esfuerzo subjetivo de la persona. Pero esto no evita que, el paciente, se deba implicar activamente en el tratamiento para obtener los beneficios perseguidos. La hipnosis no “cura” nada por sí misma, y nadie puede resolver con hipnosis aquello que no esté preparado para resolver sin hipnosis.
3 Bajo hipnosis se puede acceder a vidas pasadas o contactar con personas fallecidas
El hecho de que la hipnosis permita acceder a contenidos mentales sobre etapas anteriores de la vida de una personas, bloqueados de alguna manera, por efecto de alguna situación experimentada, principalmente por situaciones traumáticas o postraumáticas, no tiene nada que ver con conexiones paranormales, como a algunas personas les interesa atribuir a la hipnosis, sin base científica alguna para ello.

4 La persona que entra en trance en hipnosis, no recuerda nada después
Existe evidencia de que, en ciertas ocasiones, la persona hipnotizada puede presentar cierta amnesia ocasional de lo sucedido durante el trance, a veces como parte de la propia actividad de sugestión o de forma espontánea. Esto ocurre (es algo muy poco habitual), principalmente, cuando se accede a recuerdos traumáticos que permanecían olvidados.
Si es muy frecuente en cambio que ocurra una distorsión temporal, ya que el sujeto durante el trance tiene la percepción de que pasa mucho menos tiempo del que pasa en la realidad.
Así cuando al terminar el proceso de trance abre los ojos y mira el reloj, tiene la sensación de que ha pasado mucho más tiempo de lo que pensaba: eso es una característica del estado de trance.
5 La hipnosis contiene el riesgo de que la persona hiponitazada se quede en estado hipnótico permanentemente.
Uno de los mitos más extendidos, es el temor a no poderse despertar, que comentamos con anterioridad, lo cual es algo absolutamente infundado ya que lo único que puede suceder, y de hecho puede ocurrir fácilmente, es que el hipnotizado entre en un sueño fisiológico, del que despertará del mismo modo que despierta cada mañana tras el sueño nocturno.
6 No todo el mundo es capaz de hipnotizar
La hipnosis no es una cualidad innata en algunas personas. Ni mucho menos algún tipo de poder excepcional en alguien. A hipnotizar se aprende como se aprenden algunos otros procesos especializados, como pilotar una avioneta, requiere estudio y horas de práctica. Aún así, podrás ser mejor o peor manejando las técnicas de hipnosis clínica. Es cierto que el hipnotizador deber reunir una serie de requisitos que facilitarán la eficacia de la técnica, como es una buena dosis de confianza en si mismo y un notable poder de persuasión, que también se aprende.
7 Hay personas a las que no se las puede hipnotizar
Otro mito es que hay personas “no hipnotizables”. Podemos decir que en condiciones normales prácticamente todas las personas son susceptibles de poder acceder a un estado hipnótico, salvo que tengan alguna problema mental que lo desaconseje, como es el caso de la esquizofrenia.
Es cierto sin embargo, que no todas las personas tienen la misma facilidad para entrar en hipnosis, pero contrariamente a lo habitualmente creído, son las personas más intelectuales y más dadas a trabajar con la mente, las que más fácilmente entran en trance.
Indudablemente, partiendo de la base de que “toda hipnosis es autohipnosis”, nadie puede ser hipnotizado en contra de su deseo ya que basta con que no siga las sugestiones para anular la posibilidad de entrar en trance.



Interesante. Sí, yo también creía en alguno de esos mitos. Gracias, Blas.
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Gracias por leerme, Carlos
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