Estaba en casa, viendo un programa de entretenimiento en la televisión, y comenzó de repente un intenso ataque de pánico. Era como si las paredes se fueran acercando amenazantes, encerrándome dentro. Miré mis manos y era como si no las reconociera, como si no me pertenecieran. Me sentía como fuera de mi cuerpo, sintiendo como si la realidad se estuviera descomponiendo. Estuve horas así, con sensaciones de ver un cuerpo que no era el mío. Era como si me hubiese desconectado de todo y de todos. No era la primera vez que me ocurría, sabía que se trataba de un nuevo episodio de despersonalización.
¿Qué es la despersonalización?
Desde el punto de vista científico, la desrealización es un trastorno dentro del espectro de ansiedad. Se trata de una experiencia de irrealidad en la que la persona toma distancia frente a sí misma, se percibe como un observador de sus pensamientos, de sus emociones y sensaciones o de sus acciones con vivencia de angustia.
Cuando se sufre de despersonalización ( que suele acompañarse de desrealización: que es una alteración puntual de la percepción del entorno), la persona tiene la percepción de estar fuera de su cuerpo. En una sensación de rareza con respecto a uno mismo. Cuando una persona sufre un estado de despersonalización-desrealización, tienden a describir la experiencia de una manera alterada, por ejemplo, los objetos y las personas cambian de forma o tamaño, generando confusión , preocupación y malestar. A diferencia de cuando se experimentan estas sensaciones en el contexto de un trastorno psicótico, las personas son conscientes de que lo que viven no es posible y que es producto de su cabeza.

¿Qué causa la vivencia de despersonalización?
La despersonalización más que un síntoma es un síndrome, ya que incluye correlatos funcionales de desconexión cortical y subcortical provocados por la exposición prolongada a situaciones de estrés grave, como el maltrato emocional y la violencia física, abusos en la infancia y violencia doméstica, vivir peligrosamente, como pasa cuando se consumen sustancias tóxicas. También la falta de sueño o estimulación sensorial pueden ser causa de despersonalización. Algunos trastornos mentales y físicos, como los trastornos convulsivos (ictales o posictales) también son causa de despersonalización y desrealización
Alrededor del 50% de la población en general ha tenido al menos una experiencia transitoria de despersonalización o desrealización en su vida. Sin embargo, solo alrededor del 2% de las personas cumplen los criterios para tener un trastorno de despersonalización/desrealización. La edad media de aparición de este trastorno comienza a los 16 años. El trastorno puede comenzar durante la niñez temprana o media; solo el 5% de los casos se inicia después de los 25 años y la enfermedad rara vez se comienza después de los 40 años.
Pronóstico
Las personas con este tipo de trastorno mejoran a menudo sin intervención profesional. La recuperación completa es posible en muchos pacientes, sobre todo en aquellos cuyos síntomas aparecen relacionados con tensiones tratables o transitorias y cuando los síntomas aún no son prolongados. En otros, la despersonalización y la desrealización se hace más crónica y refractaria.
Incluso los síntomas de despersonalización o desrealización persistentes o recurrentes pueden producir solo un deterioro mínimo si se puede suprimir el sentimiento subjetivo de despersonalización manteniendo la mente ocupada y enfocada en otros pensamientos o actividades. Algunos pacientes quedan discapacitados por el sentido crónico de sentirse extraños, o por la ansiedad o la depresión asociadas.
¿Qué hacer ante la despersonalización y la desrealización?
Es muy relevante entender la importancia de que las emociones, cualesquiera que sean, aunque algunas resulten dolorosas, puedan ser procesadas adecuadamente. Esta disposición, esta actitud, favorece el afrontamiento de los síntomas y de las causas que están el el origen de la despersonalización. En general, como hemos comentado, las personas pueden hacer frente por sí mismas a esta situación, aunque la cosa cambia mucho en los casos en los que existe causas debidas a traumas.
En estos casos, la mejor decisión es la psicoterapia. La terapia cognitivo conductual, incluidas las contextuales de tercera generación, permiten desde bloquear los pensamientos obsesivos de la situación irreal del ser, hasta participar en tareas que distraen de la despersonalización y la desrealización.



Interesante artículo. Desconocía totalmente el tema. Muchas gracias, Blas
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