Hablar solo no es de locos


Contrariamente a lo que se cree, hablar solo no solo no es de locos, sino que resulta una de las acciones más beneficiosas que estimulan nuestros mecanismos de percepción, especialmente en lo relacionado con la comprensión de los mensajes con los que a diario interactuamos más internamente. Hablar solo parece extraño, porque existe la propensión de asociarlo a algo anormal, incorrecto, estúpido. Todos, en alguna ocasión, nos encontramos de repente pensando en voz alta, hablándole al espejo por la mañana.

No sé si lo sabían ya, pero hablarle al espejo es un ejercicio terapéutico muy recomendable. Nos mantiene más alerta, nos ayuda a ser menos despistados y olvidadizos. En general, cuando hablamos con nosotros mismos, estamos focalizando más y mejor nuestra atención hacia aquello que requiere de mayor concentración. Mantener conversaciones con nosotros mismos es un mecanismo de adaptación que permite la disminución de la tensión emocional, facilita el recuerdo, mejora la confianza y organiza los pensamientos. Es un desahogo que te saca cosas de la cabeza al convertirlas en palabras.

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