Una de las conductas de riesgo de juego patológico más adictivas que existen es la ludopatía. Más que cualquier otra adicción conductual o psicológica, es decir, todas aquellas no mediadas por el consumo de sustancias tóxicas, la ludopatía cumple con todos y cada uno de los criterios de saliencia (actividad dominante), modificación del humor (por la implicación maniaco-depresiva en la actividad) tolerancia (incremento de la necesidad del juego),abstinencia (estado emocional desagradable al cese o reducción de la actividad), conflicto (intrapersonales e interpersonales), recaída (volver a los patrones extremos de la adicción).
Qué define a un jugador patológico
El juego patológico está considerado una conducta adictiva relacionada con los trastornos del control de los impulsos. Esto es, la persona que lo padece experimenta dependencia emocional del juego con pérdida del control con respeto al mismo y una grave interferencia negativa en el funcionamiento normal de su vida cotidiana.
No podemos definir la subjetividad de cada ludópata, cada uno de ellos difieren entre sí es aspectos que son clínicamente significativos, particularmente en la comorbilidad que presentan individualmente debido a factores de predisposición biológica, psicológicos y psicosociales que favorecen el desarrollo del trastorno.
Algunos de los criterios en los que los profesionales nos referenciamos para el diagnóstico de la ludopatía, probablemente te puedan servir para definir mejor esta patología o hacerte una idea más aproximada al perfil del jugador patológico.
- Se preocupan mucho por el juego; evalúan constantemente la forma de compensar las pérdidas (la banca nunca pierde), planificar la próxima experiencia de juego o buscar dinero para jugar.
- Aparece relativamente rápido el síndrome de Tolerancia, es decir, necesitan aumentar cada vez más las apuestas para alcanzar el grado de excitación deseado.

- La persona ludópata suele fracasar una y otra vez en sus intentos por controlar, interrumpir o detener el juego, causándole esta insatisfacción mucha inquietud e irritabilidad.
- Es, sin duda, lo más habitual que el juego problemático y el patológico se utilice como una estrategia de escape de los problemas, como una forma de aliviar la disforia (desesperanza, ansiedad, culpa, depresión).
- La mentira es una forma «normal» en la relación con los demás. Se engaña a la familia, a los conocidos (incluso engañan cuando acuden a terapia) para ocultar el grado de implicación del juego.
- Con el tiempo y el incremento de la conducta adictiva, la persona arriesga y pierde relaciones significativas, de trabajo, educativas y de oportunidades profesionales debido al juego.
Quien es quien en el juego de azar
La diferencia entre el juego problemático y el juego patológico se relaciona con la capacidad de la persona para ser capaz de parar de jugar cuando desee o cuando perciba el riesgo de no controlarlo. Lo que suele ocurrir en la realidad es que quien desarrolla riesgo de juego problemático puede ver esta percepción alterada como le pasa al jugador patológico. Para algunas personas, que se acercan al juego por divertimento, la conducta lúdica toma una deriva problemática a la que se incorpora el placer del riesgo y del dominio del juego, una ilusión de control que puede acabar en ludopatía.
No todas las personas que participan en juegos de azar desarrollan adicción, pero la pérdida de control sobre el mismo da origen a una variedad tipológica de jugadores. Veamos.
Tipo I: Jugador patológico
Es aquel cuya sintomatología cumple las características que hemos venido exponiendo a lo largo de este artículo (ansioso-depresiva, mentiras compulsivas, baja autoestima, etc.). Por lo general afecta a tres hombres por cada mujer. La adicción al juego suele coincidir con experiencias vivenciales desestructuradas (aunque afecta a todas las clases sociales), y tendencia a otras conductas adictivas, frecuentemente la adicción al alcohol. Es frecuente que en este Tipo I se den características específicas de los restantes tipos.
Tipo II: Jugador con alta vulnerabilidad emocional.
Estas personas presentan un comportamiento de juego problemático muy relacionado con la dificultades para gestionar las emociones. Destaca en este tipo de jugador factores de personalidad que les hacen más vulnerables, más inestables y con mayores dificultades de adaptación social. Entre los más destacables se encuentra los evitativos, los desadaptativos y desinhibitorios.
Tipo III: Jugador multiimpulsivo.
Es es mucho más exaltado en cuanto a la implicación impulsiva con el juego, gastan más dinero, dedican más tiempo en su obsesión por recuperar pérdidas personales y familiares causadas por él mismo. El diagnóstico de patología dual es lo usual (adicción y trastorno mental)
Tipo IV: Enfermo mental que juega
Personas que presentan patología dual severa.
Errores de pensamiento (distorsiones cognitiva) en el jugador patológico
Ilusión de control
La ruleta, las máquinas tragaperras, las timbas y apuestas deportivas online, y otras formas de apuestas, son juegos diseñados de forma que los jugadores debe tomar decisiones constantemente de manera que, influyen sobre la vulnerabilidad cognitiva del adicto al juego creándoles la sensación de que, de alguna manera, ellos pueden influir sobre el curso y el resultado del juego. Esta ilusión o sesgo de control suele llevar al apostador a realizar conductas arriesgadas. A medida que se cronfica la adicción al juego aumenta esta distorsión cognitiva.

Sesgo de las explicaciones post hoc
De forma retrospectiva, las pérdidas del juego son percibidas como resultados erróneos, es decir, resultados que por alguna inesperada razón no se ajusta a la predicción correcta ( la ilusión de control induce al adicto al juego a predecir resultados favorables), por lo que las pérdidas no son interpretadas con una refutación de sus creencias distorsionadas. Normalmente el paciente en terapia explican el autoengaño del conocimiento perfecto de la técnica por la que alcanzaría finalmente ganar.
Post hoc: «después de» » a consecuencia de»
Atribución flexible
Los jugadores patológicos atribuyen los éxitos a su autoexigencia, meticulosidad y a su control para ganar a la máquina, en la timba o en Internet y sus fracasos a factores externas e influencias de otro tipo (sesgo de las explicaciones post hoc).
Heurístico de la representatividad
Esta distorsión lleva a los jugadores patológicos a realizar predicciones, a pensar que los resultados se pueden anticipar si se atiende a las jugadas anteriores, sin tener en cuenta que la probabilidad de aparición de un resultado es siempre la misma. Se considera pues cada una de las jugadas como sucesos relacionados, por lo que el resultado de las primeras determinará el resultado de las siguientes.
Fijación en las frecuencias absolutas
Para los jugadores patológicos, en la valoración del éxito, se tiene en cuenta la frecuencia absoluta más que la relativa, o lo que es lo mismo, se mide el éxito en el juego considerando sólo cuánto se gana sin tener en cuenta lo que se ha perdido. Esto aparece en muchos jugadores jugadores, ya que recuerdan mucho mejor los premios grandes que las pequeñas inversiones (como a veces las llaman estos jugadores).
Afrontar y superar la adicción al juego patológico
La práctica clínica muestra que el juego patológico se presenta junto a otras adicciones y junto a otros trastornos mentales, por lo que el tratamiento del trastorno debe realizarse a través de abordajes integrales.
Con frecuencia al juego patológico, debido a ser considerado como una adicción, se le han aplicado diferentes técnicas terapéuticas similares a las utilizadas en los casos de alcoholismo o drogadicción, como son la desensibilización imaginada y la exposición en vivo con prevención de respuesta junto con el control de estímulos, con resultados desiguales.

Terapia psicológica
En el propósito de alcanzar el objetivo de abstinencia, la psicoterapia actual basada en la evidencia científica de la intervención cognitiva conductual y las terapias de tercera generación como la ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso), parte de la consideración del juego patológico dentro del marco de la teoría general de las adicciones, aunque con sus características específicas, como es el fenómeno de la «caza» (el jugador cada vez arriesga más para recuperar pérdidas), que es similar aunque no igual que el síndrome de tolerancia en las adicciones a sustancias tóxicas.
No es el objetivo de este artículo ser una clase teórica sobre los distintos procedimientos y técnicas a utilizar en la psicoterapia de la ludopatía, sino concienciar al lector de que el problema de la adicción al juego patológico se puede abordar y resolver. Por lo general, los psicólogos especializados dentro del paradigma que hemos descrito, podemos utilizar y, sobre todo combinar diferentes técnicas, como las técnicas de suspensión del juego patológico (aversivas, desensibilización imaginada +relajación, control de estímulo y exposición en vivo con prevención de respuestas), las técnicas de deshabituación del juego patológico (prevención de recaídas o programas multicomponentes, tanto a nivel individual como en terapia grupal).
Terapia farmacológica
Las alternativas farmacológicas actuales en el tratamiento del juego patológico se justifican por la supuesta existencia de un trastorno químico subyacente relacionado con el metabolismo de los neurotransmisores cerebrales, y probablemente con la disminución del nivel de serotonina del líquido cefalorraquídeo104. En este sentido se han utilizado especialmente ISRS. En la práctica clínica el uso de psicofármacos en este trastorno se relaciona con la existencia de trastornos asociados al juego patológico, por lo que el tratamiento se dirige al manejo de la sintomatología asociada que presenta el paciente


