El fallecimiento de alguien querido, cercano, por suicidio, es una de las experiencias más devastadoras que puede experimentar una persona. Es una situación en la que las emociones se vuelven abrumadoras. El sufrimiento puede ser desgarrador. Los sentimientos de culpa e impotencia sobrepasan a cualquiera. Los pensamientos llegan a acorralar al familiar en un bucle de preguntas de culpabilidades y justificaciones que no tienen fácil respuesta.
Las personas más cercanas y más emocionalmente implicadas en la vida de un suicida, entran, con gran frecuencia, en una situación de duelo complejo, desbordado por emociones abrumadoras y contradictorias. En estos casos, la ayuda psicológica resulta muy necesaria para superar la pérdida y volver a encontrar el sentido a la vida adquiriendo conciencia de que aquella persona forma parte de la historia de nuestra vida, pero ya no está en nuestro presente.

Prepárate para las emociones fuertes.
Es tanto lo que desconsuela a quien ha vivido la muerte por suicidio de alguien importante en su vida. La pareja, una madre, un padre, hijos, hermanos, no saben cómo digerir una situación que les ha cambiado la vida de repente. Son muchas las preguntas y pocas las respuestas que al final solo queda abatimiento y amargura.
El suicidio de un ser querido desencadena emociones muy intensas.
Negación. Podrías experimentar incredulidad o insensibilidad emocional. Quizás pienses que el suicidio de tu ser querido no puede haber sido real.
Ira. Puede surgir enojo hacia el ser querido por pensar que nos ha abandonado, o por provocarte tanto sufrimiento. O contigo misma/o u otras personas por no haber advertido las señales de su intención suicidad, por no haberlo evitado.

Culpa. Es un sentimiento que golpea incesantemente y lleva una y otra vez al pensamiento recurrente de cómo podía haber evitado lo que ya es irremediable, y es a través de ese sufrimiento que sigues conectado a tu ser querido. Es, sin duda, la emoción en el duelo que va creando una profunda y permanente sensación de malestar, de frustración, de enfado y tristeza.
La culpa es ira vuelta hacia nuestro interior
Desesperación. De repente, cuando tomamos conciencia de la realidad del suicidio de un ser querido, a los sentimientos de tristeza se le unen las emociones propias de la profunda soledad y la desesperanza. En esta etapa domina un decaimiento físico agudo y hay a quien se le pasan por la cabeza ideas suicidas.
Confusión. Muchas personas intentan darle algún sentido a la muerte o entender por qué su ser querido se quitó la vida. Sin embargo, siempre te quedarán dudas sin responder.
Sentimientos de rechazo. Podrías preguntarte por qué tu relación no fue suficiente para evitar que tu ser querido se suicidara.
Es habitual que tras la pérdida de un familiar se experimente depresión y ansiedad, que se experimenten reacciones intensas por semanas o meses después del suicidio de l ser querido, como pesadillas, recuerdos recurrentes, dificultan para concentrarse, retraimiento social y pérdida de interés por las actividades habituales, especialmente si se presenció o se halló el suicidio.
Manejar la estigmatización
Nuestra sociedad se siente incómoda hablando de suicidio, trata de esconderla, de disimularla, y en el suicidio, a menudo, silenciarla. La muerte es un tema tabú y el suicidio su forma más estigmatizada. El instinto más poderoso del ser humanos es el de la supervivencia y nos han educado en la creencia de que el suicidio es una acción contraria a ese instinto. Hoy sabemos del error de esta creencia, tan mediatizada por las orientaciones religiosas.
A muchas personas les cuesta hablar sobre el suicidio. Es habitual que se evite el acercamiento a las personas del entorno de la persona suicida. Esto hace que estas personas se sientan aisladas y abandonadas, si no encuentran el apoyo que esperaban recibir. Al rodear el suicidio de un halo de silencio, el estigma se vuelve tan poderoso porque genera sentimientos de culpa en los supervivientes a la persona suicida.
Para superar los problemas generados por la estigmatización social del suicidio, así como todos aquellos que nos produce el impacto emocional y psicológico del mismo, conviene desarrollar estrategias de afrontamiento saludables en la fase necesaria del duelo por la que hay que pasar.
Duelo y estrategias de afrontamiento saludables
El duelo tiene siempre un sabor amargo que nos gustaría apartar de nuestras vidas; pero el duelo es algo necesario para que podamos adaptarnos lo mejor posible a las adversidades que la vida nos depara y que nos la cambian de repente.
Las repercusiones del suicidio de una persona querida sobre sus parientes son física, mental y emocionalmente agotadoras. Realizar un buen duelo es fundamental para proteger nuestro propio bienestar es este tipo de situaciones, como también en otras muchas en las que sufrimos la pérdida de personas importantes para nosotros. Estas estrategias que te describo a continuación pueden ser de gran apoyo a la terapia del duelo complicado que es habitual en las situaciones de muerte por suicidio.

Mantenerse en contacto
Busca apoyo, la comprensión y la ayuda de las personas que forman parte o comparten tu vida es esencial, reconfortante y alentadora. Rodéate de personas que quieran escucharte, te ofrezcan apoyo sincero y efectivo, lo cual te ayudará a mejorar los síntomas de la ansiedad y el estado de ánimo deprimido.
Prepárate para los recordatorios dolorosos
Los aniversarios, los días festivos y otras ocasiones especiales pueden ser recordatorios dolorosos del suicidio de tu ser querido. No te sientas mal por estar triste o afligido. En cambio, considera cambiar o suspender las tradiciones familiares que son demasiado dolorosas.
Adapta el duelo a ti. No te apresures
Cada uno, cada cual, atraviesa las fases del duelo como puede al principio y como quiere una vez que nos encontramos algo mejor, siguiendo las orientaciones terapéuticas cuando hemos acudido a la psicoterapia porque nuestro duelo se ha complicado.
Perder a alguien por un suicidio es un golpe tremendo, por lo que la recuperación debe darse a su debido tiempo. No te apresures si otros consideran que ya pasó «demasiado tiempo».
Anticipa dificultades
Algunos días serán mejores que otros, incluso años después del suicidio, y está bien que así sea. La recuperación suele presentar altibajos.
Considera unirte a un grupo de apoyo para familias afectadas por un suicidio
Contar tu historia a otras personas que están pasando por el mismo tipo de dolor podría ayudarte a encontrar un propósito o fortaleza. Sin embargo, si sientes que ir a estos grupos te recuerda la muerte de tu ser querido, busca otros métodos de apoyo.
Infórmate sobre cuándo buscar ayuda profesional
Si experimentas angustia intensa o constante, o problemas físicos, pide ayuda al médico o al proveedor de atención de la salud mental. Buscar ayuda profesional es especialmente importante si piensas que podrías estar deprimido o si tienes pensamientos suicidas recurrentes. El duelo no resuelto puede convertirse en un duelo complicado, en el cual las emociones dolorosas duran tanto y son tan intensas que te resulta difícil continuar con tu propia vida
.


