Cuando oímos hablar de la importancia de estar en forma, pensamos casi siempre en la forma física. Todo el mundo sabe el trabajo que cuesta conseguir un buen estado de forma física, y lo bien que eso le viene a la salud. Sin embargo, casi todo el mundo, de igual forma, sabe que no es tan fácil llevar a la práctica un plan de ejercicio regular y dieta equilibrada para recuperar la forma física. La mayoría de las ocasiones no va más allá del entusiasmo inicial con el que salimos a correr o vamos al gimnasio.
No obstante, se consigue, hay muchas personas cuyas actitudes propositivas en relación al cuidado de su cuerpo, adquieren un buen o muy buen estado de salud física. Podríamos, entonces, considerar que también podríamos seguir un entrenamiento adecuado para alcanzar un buen estado de salud mental. Suena igual de deseable que tener una buena forma física, ¿no?
Sin duda, podemos reducir el impacto pernicioso de la ansiedad o el estrés en nuestras vidas, de la misma manera que podemos contrarrestar el sedentarismo y los estilos de vida pasivos. Al igual que ocurre con la forma física, la forma mental y emocional también requiere de entrenamiento y práctica. Favorecer la fortaleza psicológica, mejorar nuestras aptitudes mentales, produce cambios a corto, medio y largo plazo de bienestar y buena adaptación a nuestra realidad cotidiana. Es decir, tener la fuerza psicológica y la capacidad y la libertad para hacer frente de manera eficaz a los agobios, problemas, adversidades, emociones dolorosas y a las frustraciones .
Ejercitar la mente
Muchos factores, como el trauma, el estrés y los problemas para dormir, pueden afectar tu salud mental. Es posible que no puedas prevenir una afección de salud mental, pero puedes tomar medidas para proteger y mantener tu salud mental durante toda la vida. Para ello debes tener tu mente cuidada y ejercitada.
¿Cómo afecta la actividad física a la salud mental?
La actividad física es muy importante y favorece la salud mental de distintas maneras. Hace que, nuestra mente se implique en la regulación cognitiva de la actividad física. Así, el ejercicio aeróbico mejora los estados de humor positivamente, disminuyendo el impacto de la ansiedad y la depresión. Es, además, una buena rutina contra el insomnio.
¿Cómo afectan los alimentos a la salud mental?
Lo que comemos y bebemos tiene un efecto directo sobre nuestros niveles de energía. Los alimentos saludables tienen un efecto positivo sobre los trastornos del estado de ánimo. Evitar los alimentos procesados y azucarados permite que nuestra capacidad mental haga sobreesfuerzos agotadores. para compensar el cansancio físico que éstos provocan . El alcohol y las bebidas a base de cafeína dificultan la conciliación del sueño o provocan despertares nocturnos. Dormir bien es esencial. Un sueño reparador es el mejor aliado de la buena salud mental.
¿Cómo afecta el envejecimiento a la salud mental?
Cuerpo y mente cambian con la edad, obvio. Estos cambios afectan a la salud física y mental, pero podemos menguar muchos sus efectos si hemos tenido una vida con importantes periodos de buena salud física y mental. Especialmente si no hemos tenido o hemos abandonado con tiempo hábitos tóxicos como el consumo de tabaco y alcohol. Es una etapa en la que ejercitar la mente mediante técnicas o prácticas cognitivas resulta muy conveniente. Ocupar la mente en tareas de estimulación cognitiva mejorará notablemente su salud mental.

¿Cómo afecta el consumo de drogas a la salud mental?
Los agentes tóxicos que contienen el tabaco y el alcohol pueden modificar los químicos en tu cerebro, haciéndote más propensa a sentirte deprimida o ansiosa. Ejercitar la mente para obtener satisfacción en conductas y actividades sanas es una excelente manera de evitar el consumo de drogas, incluido el tabaco y el alcohol. En especial, las personas más propensas a las conductas adictivas, por causa de un trauma u otro problema emocional, necesitan poner en práctica programas de habilidades personales y sociales para eludir este problema.


