Algunas personas, mayoritariamente mujeres, se comportan de una manera peculiar en sus relaciones sentimentales, mostrando una necesidad afectiva exagerada y continua hacia su pareja o hacia la persona con la que mantiene una relación afectivo-sexual, manifestando apego ansioso y miedo persistente al abandono. Se trata de un trastorno de personalidad, que no debe confundirse con la dependencia material de alguien, ni con dependencias derivadas de algún tipo de indefensión personal o discapacidad.
El componente obsesivo en dependencia emocional tiene una dimensión tal que, incluso en las rupturas de la relación, incluido el frecuente abandono de los sujetos egocéntricos y dominantes con los que suelen relacionarse, reaccionan de manera paradójica y desconcertante. Muchas de ellas (y alguno de ellos) se empeñan persistente y hasta desesperadamente en recuperar la relación, aunque en ella hayan sufrido humillaciones y desprecios.
La ansiedad de separación y el miedo a la soledad, se identifican como las principales amenazas percibidas que desatan estrategias interpersonales de control para mantener a la pareja a su lado, de las que destacan: la expresión efectiva, la modificación de planes, la búsqueda de atención y la expresiones emocionales impulsivas. Las consecuencias para la salud de este comportamiento dependiente son enormes. Una de las principales causas que vincula a la dependencia emocional con los trastornos de ansiedad, la depresión y las complicaciones psicosomáticas son las distorsiones cognitivas.

Recomendaciones para profesionales y pacientes
Distorsiones cognitivas frecuentes en la dependencia emocional.
Las distorsiones cognitivas son pensamientos irracionales, esquemas equivocados con los que interpretamos determinados hechos, como consecuencia, generan numerosas alteraciones emocionales, creencias negativas, conflictos en las relaciones con los demás y una visión simplista de la vida. De las quince distorsiones cognitivas que manejamos los psicólogos, al menos doce de ellas presentan influencia negativa sobre las personas con dependencia emocional, siendo especialmente dos, las que tienen una repercusión negativa que especifican el carácter psicopatológico de este tipo de relación afectivo-sexual.
Falacia de control
Consiste en como la persona interpreta, el control que tiene o no tiene, sobre los acontecimientos de su vida.
Frases claves son: «No puedo hacer nada por…”, «Solo me sentiré bien si tal persona cambia tal», «Yo soy el responsable de todo…”
Lo habitual es la presencia de una falacia de control «interno». En consecuencia, la persona dependiente asume la responsabilidad del cambio de comportamiento de su pareja, adquiere obligaciones y exigencias fruto de pensamientos acorralados por el miedo al abandono, y se siente enormemente culpable si no cumple con ellas Se atribuye la responsabilidad de los problemas de pareja. En su intento por evitar la ansiedad anticipatoria de abandono, satura a su pareja de caprichos y complacencias, generando, por el contrario, una sensación de agobio asfixiante en su búsqueda insaciante de amor y aceptación por parte de su pareja.
La falacia de control es el pensamiento distorsionado que genera la sensación de angustia exagerada en el momento de las rupturas y en la actitud de ser capaz de hacer cualquier cosa por recuperar la relación. Esto puede ser interpretado desde las intensas expresiones emocionales o expresiones típicas de las personas con una estructura de personalidad límite.
El trastorno límite de la personalidad es un trastorno de la salud mental que impacta la forma en que piensas y sientes acerca de ti mismo y de los demás, causando problemas para insertarte normalmente en la vida cotidiana. Incluye problemas de autoimagen, dificultad para manejar las emociones y el comportamiento, y un patrón de relaciones inestables.
Deberías o exigencias de perfeccionismo.
Este tipo de pensamientos son tremendamente autoexigentes y está en la base de la mayoría de los trastornos emocionales. En general, manifiesta sentimientos de inferioridad o mecanismos de defensa psicológicos como la compensación. Las personas comenten este error por el hábito de mantener regla rígidas.
En las relaciones de pareja, esta distorsión cognitiva lleva a que, cualquier desviación de las normas sobre las que fundamenta su relación la persona dependiente, sea considerada como insoportable. lo cual coloca al pairo su estabilidad emocional. Las reglas de la exclusividad es la norma más rígida que impone el pensar en Deberías, y llevan a las maniobras de control de la pareja, utilizando, desde la demanda constante de atención y expresión de afecto para calmar la sensación de inseguridad, pasando por la hipervigilancia hasta las autolesiones en momentos álgidos de crisis. Estas demandas, originadas por la necesidad insaciable de la pareja, puede asemejarse a un cuadro de dependencia adictiva a sustancias.

Las personas dependientes emocionalmente basan sus necesidades afectivas de acuerdo con los deberías de estándares ideales del amor romántico, que los lleva a exigir de su pareja una atención constante, la cual generalmente no logra ser satisfecha completamente, ocasionando en ellos una sensación constante de fracaso, así como la aceptación de múltiples comportamientos de control por parte del dependiente, para tratar de contrarrestar la sensación de vacío constante.




