Hipnosis y adicciones


Un tema que siempre me ha despertado la curiosidad es el de la hipnosis en el contexto de la psicoterapia. Desde que leí un interesante ensayo de Ordi y Tobal(1), en 1993, me interesé por ella como un recurso a explorar. Se trata de un tema complejo y espinoso, si no se tiene en cuenta la necesaria evidencia científica contrastada en la práctica de la psicoterapia. De la práctica de Molina y otros, y de la experiencia personal con toxicómanos en situación de internamiento, cuando trabajé institucionalmente(2) , me permito las siguientes consideraciones.

Por lo que a mí respecta, la utilización de la hipnosis como procedimiento terapéutico está sobrevalorada. No obstante esta visión «agnóstica«, la práctica de la hipnosis clínica en el marco del abordaje de la terapia cognitiva-conductual, viene demostrando aportaciones valiosas en relación a las adicciones. Especialmente en relación al tabaquismo.

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Una puntualización. Como ya he comentado, me refiero a la hipnosis clínica, la que practican psicólogos, psiquiatras y otros médicos o profesionales de la salud mental. La conocida como hipnosis ericksoniana (aún considerada pseudoterapia), no está contemplada en esta reflexión; entre otras cosas porque su práctica no ha demostrado incidencia en la mejora de los trastornos por adicción, y porque, con demasiada frecuencia, es utilizada al margen de la evidencia.

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La hipnosis no es una terapia per se. La hipnosis la hemos de entender como un método adjunto a la psicoterapia, en el contexto de una intervención integral. Es decir, obedece a l intención del profesional de promover cambios en el comportamiento utilizando, también, la sugestión. Por lo tanto, la hipnosis se utiliza de manera coadyuvante junto a otras estrategias de programas psicoterapéuticos para adictos. En situaciones de poliadictos internados, ha resultado una herramienta eficaz en la adicción a la metadona. En las terapias de personas con un trastorno adictivo a las medicinas, también ha demostrado validez. En general, los procedimientos combinados de técnicas terapéuticas se han mostrado más efectivos que las intervenciones aisladas en torno a un paradigma, escuela o movimiento psicológico. Actualmente, la adición de hipnosis a las intervenciones cognitivo-conductuales está funcionando muy bien. No obstante, no hay nada que un profesional cualificado pueda hacer en hipnosis que no se pueda hacer sin ella. La verdadera aportación de la hipnosis a la intervención del psicoterapeuta reside en su efecto sinérgico de integración en la terapia.


Lecturas recomendadas para profesionales

Principales técnicas cognitivos conductuales que pueden incorporar la hipnosis.

Existen distintas estrategias comúnmente utilizadas en el ámbito de las intervenciones cognitivo-conductuales muy eficaces en las adicciones en las que la incorporación de los métodos de hipnosis contribuyen a potenciar su efecto sobre la salud mental.

TERAPIA DE EXPOSICIÓN.

Las adicciones, así como otras muchas conductas de consumo problemático, están fuertemente condicionadas a una serie de estímulos, tanto internos como externos de consumo. Padecer algún trastorno de carácter psicológico o psicosocial, estar aburridos y solos, participar en eventos sociales de riesgo, suelen ser de los estímulos más frecuentes de inducción al consumo. Como se trata de respuestas condicionadas, los procedimiento de exposición resultan muy apropiados para extinguirlas.

En este tipo de terapia, el paciente es puesto en contacto sistemático y de forma segura, con la situación que le genera el conflicto o con los estímulos que generan la respuesta de consumo adictivo. El uso de hipnosis en el proceso de extinción de ansiedades y miedos es de los más antiguos y ampliamente utilizados. Esto es debido a que promueve la aparición de una serie de fenómenos psicológicos y psicofisiológicos. Veámos algunos de los efectos más significativos que aporta al tratamiento:

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  1. La inducción hipnótica facilita la aparición de sensaciones de relajación, produciendo una restricción sensorial que facilita la imaginación de escenas sugeridas por el terapeuta o generadas por el propio paciente.
  2. Aumenta la implicación emocional. Bajo hipnosis los sujetos tienen la sensación experimentan las situaciones sugeridas por el terapeuta como si fueran reales. La implicación emocional es de lo que más despierta interés en la aplicación de hipnosis clínica en el contexto psicoterapéutico.
  3. La focalización de la atención y atención selectiva provoca que las sugestiones verbales se vuelvan muy importantes para afrontar los cambios en la conducta adictiva.

La terapia de exposición se implementa a través de la creación de jerarquías sobre los deseos que se elicitan, acompañadas de instrucciones de de relajación y autoeficacia. Por otro lado, otra manera de realizar una exposición cognitiva es la sensibilización encubierta. Esta es una técnica equivalente al procedimiento operante de castigo positivo y pretende la disminución de la probabilidad de ocurrencia de la conducta.

No pretendo que mis consideraciones se convierta en una clase magistral sobre el tema o en una mera exposición de las técnicas. Cada profesional interesado por la inclusión de la hipnosis en su práctica deberá asegurarse los conocimientos necesarios para hacerlo con garantia. Todo lo contrario no sería otra cosa que un fraude.

Hipnosis en la reestructuración cognitiva

La base de la reestructuración cognitiva, nos viene de aquellos filósofos estoicos que sostenían que las perturbaciones emocionales están más relacionadas con cómo interpretamos una situación, que lo que ocurre en la situación propiamente dicha. Esta técnica cognitiva se dirige a la modificación de las creencias irracionales del sujeto. La creencia distorsionada más común entre los adictos es la afirmación «Siempre tendré ganas de consumir». La inducción hipnótica es una buena antesala para abordar el cambio de pensamientos distorsionados por otros pensamientos más ajustados y bien adaptados.

El éxito de esta acción terapéutica combinada, es la reducción del sufrimiento que producen los impulsos de consumir. Cambiando los pensamientos que los desatan, también cambiarán los deseos de consumo, siendo cada vez menos frecuentes y de menor intensidad también. La hipnosis puede contribuir a favorecer a este cambio, debido a que, en la hipnosis el sujeto tiende a seguir literalmente las instrucciones del terapeuta, lo que facilita la disciplina necesaria en el cambio de pensamientos distorsionados.

El paciente, en todo momento, debe estar correctamente informado sobre la técnica, en qué consiste y que se puede esperar de ella; para ello puede ser preciso desmontar los mitos y concepciones erróneas que acompañan a la hipnosis, especialmente cuando se la confunde con otros métodos.

De esta manera será más fácil que el paciente acepte alguno de los pensamientos alternativos.

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Los grandes cambios empiezan con pequeños esfuerzos

@blasramonpsicologo

Control del diálogo interno y autoinstrucciones

La utilización de autogestiones en psicoterapia es habitual y antiguo. En general están destinadas a enfatizar los hechos de mejora de un problema, en el caso de las adicciones enfatiza las situaciones de superación del síndrome de abstinencia. Enfrentarnos a lo que los psicólogos cognitivos conocemos como «crítico interno», que nos cuestiona la capacidad para superar el deseo de consumir, nos invita a autolesionarnos emocionalmente con pensamientos distorsionados como «con un cigarrillo (una copa, una partida, una apuesta) no pasa nada». El cómo hablamos con nosotros mismos tiene una importancia transcendental en la recuperación. Con hipnosis se puede apoyar todo el trabajo que reduzca estos mensajes negativos, haciéndolos cada vez menos verosímiles y sustituyéndolo por un diálogo interno más adaptativo y constructivo.

Control de la ansiedad y utilización de sugestiones posthipnóticas.

La ansiedad es el factor más determinantes en los trastornos adictivos. El entrenamiento en hipnosis con sugestiones de relajación y visualización. El estado de trance hipnótico es en sí mismo muy relajante. Los psicólogos que trabajan con hipnosis en consulta, también utiliza técnicas de autohipnosis, que ha de enseñar al paciente. Puede ser un recurso para controlar la ansiedad entre sesiones. No obstante ésto, no es fácil, ni su efectividad es determinante en el conjunto de la psicoterapia.

Es característico de las personas con algún tipo de trastorno psicológico por adicción, manifestar reacciones de ira e impulsividad. La hipnosis puede contribuir a la reducción de los nivele de activación de estas reacciones a través de palabras clave que definan una situación placentera, como «una playa», por ejemplo. Lo que haremos es es inducir situaciones de ira, y tras lo que describa el paciente, dar sugestiones par mitigar esas sensaciones hasta controlarlas.

Las sugestiones posthipnóticas también favorecen a las principales estrategias cognitivo-conductuales. se suelen utilizar en el manejo terapéutico de las autoinstrucciones, en el cambo de pensamiento y en las distintas estrategias de afrontamiento. Mediante las palabras clave, conseguiremos superar situaciones de riesgo de recidiva. Utilizar palabras como «calma» «confía en ti», puede superarse esos momentos difíciles. Las técnicas de respiración son un complemento perfecto en el sugestionamiento posthipnóticos.

Expectativas para promover el cambio

El principal objetivo de un terapeuta al iniciar la actividad psicoterapéutica con un paciente es que se genere una alta motivación para facilitar el cambio. Nunca podemos dar por supuesto que el simple hecho de acudir a consulta supone la existencia de esta motivación. En un principio suele producirse negación de la adicción, y antes que nada se ha de trabajar para conseguir el reconocimiento de esta y de su influencia nefasta en la vida de la persona y todo su entorno.

La hipnosis clínica puede favorecer la motivación para el cambio. Utilizando la percepción subjetiva de relajación profunda que nos ofrece esta técnica, nos encontraremos en una situación muy agradable y especialmente agradable. Nos genera confianza en nuestra capacidad para superar la adversidad de la adicción.

Prevención de recaídas

En los tratamientos de las adicciones, el gran problema surge por el elevado número de recaídas que se producen como consecuencia del abandono de los tratamientos. En la actualidad, ante este hecho, Los tratamientos combinados de las terapias cognitivo-conductuales, incorporan procedimientos hipnóticos que recrean las sensaciones positivas de las drogas sin llegar a consumirlas. La terapia de autorregulación también contribuye a este efecto. Las recaídas deben ser motivación suficiente para implementar nuevas estrategias de intervención.

Lo más efectivo ante las crisis que pueden dar lugar a una recaída, es el afrontamiento, colocar al paciente en una situación de crisis descrita como de alta probabilidad de recaída, haciéndola lo más real posible y utilizar las técnicas disponibles, que hagan que el paciente consiga superar con éxito esta situación. Y la hipnosis, claro está, puede contribuir a ello. Ya lo hemos dicho. La hipnosis es un método que, en algunas situaciòn puede ayudar a solucionar el problema.


(1) GONZÁLEZ ORDI, h Y MIGUEL TOBAL.J.J. (1992) ¿Es la hipnosis un estado alterado de conciencia? Revista de Historia de la Psicología.

(2) Departament de Justicia. Generalitat i Departament d´Educació de Catalunya. 1986-1997

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