Quedar como amigos


Los sentimientos románticos no pueden, simplemente, encenderse o apagarse como con un interruptor de la luz. Si alguien, sinceramente, quiere formar una amistad después de una ruptura de pareja, con el tsunami de emociones que eso supone, tendrá que tomarse las cosas con calma. La amistad como excusa generará un daño innecesario. La falta de prudencia, tacto  y el apresuramiento darán al traste con esta posibilidad, de existir, claro.

La amistad es probablemente la forma más común de amor

Stieg Larsson
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De entre todas las relaciones interpersonales, la amistad se caracteriza por ser la más libre. No se ajusta a patrones y reglas fijadas de antemano, como ocurre con la pareja o la familia. La amistad es un vínculo afectivo reciproco que se establece libremente entre dos personas, que comparten actividades, y existe buena comunicación y comprensión mutua, confianza y sinceridad. No se da sexo que complique las cosas ni actitudes de jerarquía. La amistad, tampoco soporta lastres del pasado. Y este suele ser el gran impedimento para la amistad entre ex´s, aunque sean con uno mismo/a por sentirse culpables, de alguna manera, del fracaso de la relación amorosa. En cualquier caso, después de una ruptura sentimental, conviene tener espacio y tiempo de separación antes de plantearse tener una relación de amistad sincera. No hay un cómputo de tiempo aproximado necesario para superar una separación y cambiar radicalmente la manera de ver a la que fue nuestra pareja afectivo-sexual. Respetar las decisiones de la otra persona es condición sine qua non para que exista alguna posibilidad de tener una amistad.

La amistad es una condición psicosocial de relación, permite toda una gama de opciones personales, que abarca todo el espectro de los tipos de amistad, desde las más superficiales hasta las más íntimas. No suelen acabar bien, las historias entre antiguos novios y amantes cuando la pretensión es estar entre aquellas amistades más profundas. Si, ya de por sí, las relaciones después de la separación son complicadas; querer estar entre las mejores amistades, en el nivel máximo de intensidad de la amistad de la expareja, se antoja un verdadero despropósito. A nuestra “muy mejor amiga/o” nos conecta la afectividad y un compromiso explícito de máximo apoyo. No suele ser lugar apropiado para nuestra última pareja.

La amistad mejora la felicidad y abate la miseria, al duplicar nuestras alegrías y dividir nuestro dolor.- Cicerón

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“Solo amigos”

Ser “solo amigos” no es fácil en ningún caso, por mucho que sea posible en algunas ocasiones. La amistad es mucho más que una relación cordial después de finalizada la relación amorosa. Los conflictos, desavenencias e incompatibilidades que provocaron la separación no desaparecen repentinamente. Por lo tanto, también es bueno plantearse si continuar con algún tipo de relación después de la ruptura es sano. Esta no es una cuestión menor. Si no se gestiona bien puede engendrar resentimientos y desgaste psicológico y emocional. Por razones y motivaciones bastante diferentes entre sí, el acercamiento posterior al fin de una convivencia tiene connotaciones distintas dependientes del género. Lo habitual es que sean los hombres quienes deseen que aparezca una amistad, o perdure la que se tenía. Como, poderse, se puede, quedar como amigos tras la separación romántica o conyugal. De ser, estaríamos hablando, de una relación donde la conexión emocional no haga imposible la comunicación instrumental. Es decir, que no condicione psicológicamente a ninguna de las partes y facilite el desarrollo de una amistad de tipo circunstancial. Inicialmente, la más conveniente.


Quedar como amigos, también puede ocultar algunas trampas. No son pocas las ocasiones y las situaciones en las que esta pretensión, es una excusa. Existe evidencia y experiencia, de que, tras una ruptura de pareja, separación e incluso divorcio, muchos hombres se apresuran, incluso maniobran, para situarse en el rol de amigo. Sabemos, desde la psicología social y de las relaciones de pareja, que mayoritariamente el hombre separado ve más positivamente a su ex, que al revés; y que este hecho está relacionado con la anticipación de probabilidad de volver a tener futuros contactos más íntimos. Las mujeres, que tienen a algún ex entre sus amistades, confían en que sabrán estar a la altura de la confianza. En cualquier caso, la investigación psicológica, también sugiere que las exparejas tienen por lo general relaciones de amistad de menor calidad que las que se sostienen por separado con buenos amigos/as.

Con frecuencia. Las historias de amor de otras personas, nos dan la medida de las nuestras.

Basada en hechos reales, Sonsoles Ónega novela la historia de una mujer valiente que reconstruyó su identidad en una España donde a las mujeres no se les permitía amar y desamar. Una inolvidable historia de amor clandestino cuyos protagonistas tuvieron que enfrentarse a todos los convencionalismos sociales.


La amistad es un regalo de tranquilidad y seguridad. Necesita de una evolución natural. Esta, sin duda, es la circunstancia más difícil de superar por las ex parejas para entablar una relación de amistad, aunque solo sea una cierta relación de amistad. La liberación de sentimientos de dolor es un destino ineludible en las rupturas de amor, necesario para comenzar algo radicalmente distinto a lo que se había vivido. Las separaciones de pareja desatan emociones reprimidas que interfieren con facilidad y descalabro en la construcción de una nueva amistad. Así que, mejor, si estás en esta tesitura, que te lo tomes con tranquilidad, calma, tiempo y espacio. La amistad solo existe en un marco de decisiones en plena libertad.

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