Programados para el Ahora


Nuestro cerebro sólo escucha lo que queremos que escuche

Los humanos nos tenemos por seres racionales y conscientes. Sin embargo, nuestras mentes con frecuencia responden a las contingencias del ambiente y de nuestro mundo interior de manera automática y sin nuestra conciencia. Nuestro cerebro está preparado para la supervivencia y la eficiencia, y responde en consecuencia a un mundo donde lo que prima es la inmediatez. Pero, aunque podemos hacer un esfuerzo mental para tomar las decisiones, la mayor parte de nuestro pensamiento tiene lugar fuera del control consciente.

El cerebro humano es el ente imperfectamente más impresionante que existe. Está bien construido, es capaz de hacernos pensar a cada ser humano de forma diferente sobre una misma cuestión, de manera arbitraria, con frecuencia errónea, y que todos pensemos que llevamos la razón. Y es que cuando se trata de entender la realidad, a veces la mente humana encuentra una serie de caminos extraños y erróneos. Como resultado de ello, estamos sujetos a una cantidad de errores de pensamientos, a los que la psicología moderna se refiere como sesgos cognitivos.

El bienestar de las personas se asocia a una visión correcta y cercana de la realidad, y a la adaptación a ella. Sin embargo, gran cantidad de estudios han demostrado de manera consistente que para proteger la imagen que poseen de sí mismas, las personas tienden a analizar la información de forma tendenciosa (sesgada), para tratar de satisfacer sus necesidades de manera inmediata. Los sesgos cognitivos se asocian, en consecuencia, con el bienestar subjetivo, pero en realidad, obedecen a unos efectos psicológicos que causan alteración en cómo procesamos la información captada por nuestros sentidos, lo que genera distorsión, error de juicio, interpretaciones incoherentes o ilógicas, y aparición de pensamientos prejuiciosos.

Veamos los más relevantes, especialmente en lo que se refiere a la toma de decisiones, que es la situación en la que los sesgos cognitivos pueden llevarnos a experiencia vitales muy comprometidas o que afectan negativamente a nuestras vidas.

Sesgo cognitivo de correspondencia o error fundamental de atribución.

Ocurre con frecuencia y les ocurre a muchas personas, en ocasiones a casi todas. Atribuimos nuestros logros y éxitos a nosotros mismos, a nuestras características internas, mientras que a los fracasos tendemos a darles explicaciones externas, que no están bajo control, o de las que incluso no somos ni nos hacemos responsables. Nuestros pensamientos actúan bajo un sesgo que distribuye la correspondencia de las cosas y los hechos según la visión que tenemos de los demás en base a sus comportamientos, más que en factores sociales y ambientales, y con relación a nosotros mismos teniendo en cuenta lo contrario. Así, si algo me sale mal es por mala suerte o por culpa de las circunstancias, y lo que les ocurre a otros suele ser por cómo son. Es un sesgo muy perturbador en las relaciones humanas muy cercanas.

¿Cómo evitamos este sesgo cognitivo?

Piensa que los errores que comenten otros, no siempre es culpa de ellos, al igual que no siempre es tú eres responsable de tus propios errores. Recuerda que cada caso y situación es diferente, por tanto, no te precipites juzgando a los demás. Los fallos y errores son un cúmulo de circunstancias que bien pueden deberse a la situación, a la capacidad o a la habilidad de cada uno.


Artículos de Blas Ramón Rodríguez relacionados

Sesgo cognitivo retrospectivo o prejuicio sobre lo acontecido.

Es la tendencia a mirar atrás, y percibir las experiencias, eventos o sucesos pasados como predecibles. La tendencia es a evaluar las decisiones propias como mejores de lo que fueron en realidad. Se trata de una recapitulación que hacemos para sentirnos a gusto con nosotros mismos, para lo cual modificamos el recuerdo. Como no podemos volver atrás para cambiar las decisiones, ponemos en práctica este mecanismo a través del cual nos autoconvencemos de haber hecho lo mejor posible.

Seguro que alguna vez, después de que sucediera algo, has pensado “Si es que lo sabía”. Y realmente nos creemos que sabíamos que iba a ocurrir.

¿Cómo evitamos este sesgo cognitivo?

 Cuando creas que habías predicho algo, reflexiona acerca de las probabilidades que había de que eso sucediese. Si realmente había pocas probabilidades, es difícil que hubieses sabido que iba a ocurrir.

Sesgo cognitivo de confirmación.

Este es un sesgo fuertemente arraigado en la preconcepción de las cosas, las vivencias y las personas. Toda la información se canaliza con el objetivo de confirmar las creencias propias. Todo se recuerda e interpreta de acuerdo con nuestras nociones e ideas. Es un sesgo que limita la adquisición de otra perspectiva de la vida y de lo que en ella sucede. Lo encontramos en acción en mucha de las facetas de la vida. El sesgo de confirmación es una de las razones por las que es difícil tener una discusión lógica, por ejemplo, en  política, en ciencia o en las relaciones personales.

¿Cómo evitamos este sesgo cognitivo?

Aceptar que existe una gama de opiniones, que algunas estará a favor de nuestras creencias y opiniones y otras no, y respetar lo contrario. Es la mejor manera de ver las situaciones de forma objetiva y facilitará la propia construcción de nuestras opiniones al basarnos en todos los datos posibles. También prueba a preguntarte cómo o por qué sabes algo, ¿de dónde has sacado esa información? ¿Es veraz?

Sesgo cognitivo de anclaje.

Es la tendencia al empecinamiento en las primeras informaciones, la manera y el orden en que se nos presentan, determinan la focalización de nuestro pensamiento y precipitan nuestras decisiones. El proceso de anclaje se produce siempre que las personas utilizan inconscientemente la información percibida al principio a la hora de formar un a opinión, emitir un juicio o tomar una decisión. En el momento en el que se forma el anclaje, el resto de las opiniones se forman en torno a esta información, de ahí que se considere un sesgo cognitivo.

Por ejemplo, imagina que vas a comprar un coche y al primer sitio que vas te piden 50.000 euros. Sabes que es una cifra demasiado alta, pero a los sitios que vayas después, aunque la reducción del precio sea mínima, comparándola con la primera, lo verás más razonable (aunque siga sin serlo).

¿Cómo evitamos este sesgo cognitivo?

Piensa si realmente crees que lo que estás haciendo se debe a que crees que es lo correcto o te estás “anclando” en algún dato o hecho y estás dejando de considerar otros datos.


Algunas lecturas recomendables sobre los sesgos cognitivos y la importancia del desarrollo del pensamiento crítico para evitarlos.

Blas Ramón Rodríguez

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.