En estos días, en que ando preparando mi conferencia «Play Móvil: De cuando cambiamos relaciones por conexiones», son muchas las cosas que descubro en relación a la utilización de la telefonía inteligente, en mi afán de ofrecer, desde la óptica de la psicología, información de interés a las personas que decidan asistir a la misma
En estos días, en que ando preparando mi conferencia «Play Móvil: De cuando cambiamos relaciones por conexiones», son muchas las cosas que descubro en relación a la utilización de la telefonía inteligente, en mi afán de ofrecer, desde la óptica de la psicología, información de interés a las personas que decidan asistir a la misma.
Escribo artículos y ensayos para The Wall Street International , como es lógico, suelo leer de lo que publica la organización a la que pertenece este magazine. Una de las últimas noticas y reflexiones que he leído, recogida en el Journal de NY, me llamó mucho la atención, pero no me ha extrañado en absoluto.
Según lo publicado, son ya muchas las empresas, especialmente las relacionadas con las decisiones de préstamos personales, que se basan en el análisis de los datos de los teléfonos móviles particulares, para planificar sus acciones. Las aplicaciones que se ejecutan en el dispositivo de una persona generan enormes cantidades de datos que establecen patrones sutiles de comportamiento. Nuestras interacciones en forma de publicaciones en redes sociales, correos electrónicos, coordenadas GPS, búsquedas en Internet, compras en red, etc. la forma en que, en definitiva, utilizamos nuestro teléfono móvil, dice más de nosotros de lo que creemos.
Internet no es la respuesta es un ensayo periodístico de divulgación, escrito desde el mismo corazón de Silicon Valley por un autor crítico y muy lúcido, sobre los efectos de internet en una sociedad que considera que en el mundo digital las virtudes humanas más básicas han sido sustituidas por un modelo rapaz donde el ganador se lo lleva todo. Reconocido por el Washington Post como uno de los mejores títulos del momento y como un texto de enorme utilidad para todos aquellos a quienes les preocupa que la vida digital no sea tan brillante como nos hacen creer nuestros avatares en las redes.
Incluso variables que parecerían poco analizables, como la frecuencia con la que un usuario recarga la batería de su móvil smartphone, están siendo controladas para establecer un perfil de hábitos de consumo.
El consumo nos consume, y la utilización y abuso de la tecnología inteligente digital se está convirtiendo en buena prueba de ello. La cantidad de mensajes que se reciben, el número de kilómetros que recorremos al día o la forma en que ingresamos los contactos en nuestro teléfono (por los apellidos se investiga la solvencia crediticia) puede influir en una decisión de crédito.
En un reciente estudio publicado por la revista Science, revela cómo se puede determinar el estado económico de una persona a través de un análisis bastante simple de uso de su teléfono móvil. Cuando se hacen o reciben llamadas, la duración de éstas, cuando, se enviaron mensajes de texto y en qué teléfono móvil(celular) se enrutan las llamadas y mensajes, son metadatos capaces de construir un algoritmo que predice cuál es el nivel económico y social de una determinada persona, incluso, su capacidad psicológica para abordar situaciones económicas adversas.
Estamos rodeados de orejas y ojos electrónicos que tienen la capacidad de escucharnos, vigilarnos, colocarnos sobre un mapa, saber nuestras costumbres y conocer nuestro entorno.
Las situaciones económicas desfavorables, son con frecuencia, motivo de problemas personales y familiares. VISaVIS ofrece un asesoramiento psicológico de acompañamiento de estas situaciones al alcance de quien vive en esta realidad.
PUEDES CONSULTARME AQUÍ
Los teléfonos inteligentes proporcionan tan amplia gama de información que a través de sus datos se pueden establecer las rutinas diarias de un individuo. Conocer desde la hora de levantarse, hasta la de irse a dormir, permite obtener, sin ir más lejos, una indicación no invasiva del sueño. Las brechas en el uso durante el día también son buenos indicadores de muchas de nuestras actividades: comidas, tiempo de trabajo, ocio.
Usamos los teléfonos inteligentes inconscientemente y ellos almacenan información objetiva y real de movimientos y actividades que realizamos cada día. Teniendo en cuenta de que usamos nuestros móviles entre 35 y 80 veces al día, no es raro que este ingenio tecnológico se esté convirtiendo, a pasos agigantados, en una extensión de nuestro cuerpo, de nuestra mente y de la personalidad. En este sentido, nuestro dispositivo inteligente o a través de él, de las aplicaciones presentes y futuras que instalemos, se podrá observar en mayor profundidad nuestras rutinas, pero también las de las personas con las que conectemos, las cosas que miramos y escuchamos, lo que decimos y lo que escribimos, lo que nos gusta y las actitudes que sostenemos ante lo que nos desagrada, a dónde vamos y de dónde venimos. Todo estará ahí, el yo público y el yo privado.
En este libro, el psiquiatra especializado en adicciones y mindfulness Judson Brewer brinda una guía para transformar el pensamiento ansioso en una actitud presente. Mediante la combinación de sus conocimientos científicos y el entrenamiento en la disciplina de la concentración plena, el autor muestra una formidable descripción de la mente ansiosa que servirá para el autoconocimiento y la observación personal. Revela, además, las infinitas capacidades de respuesta que tendríamos si dejáramos de aferrarnos al futuro.