Una de los factores más importantes que hacen que algunas personas se crean sus propias mentiras, es que la mentira se basa en una historia no del todo improbable, tienen atisbo de verdad. Estas historias no son manifestación de un trastorno mental de delirio o psicosis. Si bien estas personas suelen desarrollar una tendencia a mentir de carácter duradero y puede tener un claro componente de perturbación de la personalidad, que busca una representación favorable de sí mismos.
Esta realidad ya no sólo abarca a la realidad cotidiana de las relaciones personales físicas, sino que a día de hoy, se ha disparado y disparatado en las relaciones digitales.
Si, en el tú a tú, la mentira cumple la función de aparentar lo que no se es, en la relación en línea y especialmente en las redes sociales, se suma, además, el miedo a resultar aburridos/as. No hablaremos aquí de los ciberdelincuentes, de los pedófilos y proxenetas que actúan por la red, ni siquiera de los casos de ciberbullying o sexting que se ocultan tras identidades aparentemente inofensivas. De lo que hablaremos es de quienes utilizan los medios virtuales para dar la impresión de tener una existencia mucho más feliz de la que realmente viven. En ocasiones, esta disposición nos acarrea, además, problemas relacionados con situaciones de amnesia…digital.
LECTURA RECOMENDADA
¿Sabe usted en qué momento alguien está mintiendo? ¿Es capaz de discernir las pistas que lo llevarán a averiguarlo? En cualquier caso, el libro del doctor Ekman le enseñará, entre otras muchas cosas, que las pupilas dilatadas y el parpadeo pueden indicar la presencia de una emoción; que el rubor puede ser signo de vergüenza, rabia o culpa; que ciertos ademanes son indicio de un sentimiento negativo; que una manera de hablar más veloz de lo habitual y en un volumen más alto tal vez denote ira, temor o irritación… Y éstos son sólo algunos de los indicadores que el autor utiliza para distinguir la realidad de la ficción. Tanto en su casa como en su lugar de trabajo, este guía le ayudará a aprender en qué elementos (no verbales) de la comunicación debe usted fijarse para saber si le están diciendo la verdad, incluyendo un cuestionario de 38 preguntas que le permitirán descubrir cualquier tipo de engaño.
Internet, las redes sociales, son un gran avance en comunicación que permite conectarte con miles de personas en tiempo real y anónimo, ya que por lo general no existe medios de identificación previa para quien quiera dar de alta un perfil. Esto abre de par en par la posibilidad tanto de crear un faker con intenciones delictivas, suplantar una personalidad famosa o sencillamente inventarse una identidad deseada. La construcción de un alter-ego en muchos de estos últimos casos responde a necesidades de resultar más atractivos o más inteligentes.
Este «yo» prefabricado puede suponer un problema psicológico cuando no tiene nada que ver con la realidad de la persona que está al otro lado del dispositivo electrónico, que utiliza para compartir contenidos manipulados y engañosos. Los perfiles falsos suelen dar lugar a la presencia de falsos recuerdos.
«Un recuerdo falso es un recuerdo de un evento que no ocurrió o de la distorsión de un evento que sí ocurrió, pero no de la manera que la persona lo describe».
En realidad todos tenemos algunos recuerdos falsos, en el sentido de que el recuerdo, en sí mismo, obedece a la evocación por parte de nuestra memoria a largo plazo no sólo de aquello que hemos vivido, sino también de lo que pensamos que hemos experimentado en un momento dado. Nuestra mente, por lo tanto, construye el recuerdo. Es por esta razón que ante una misma situación vivida por dos personas, cada una de ella puede llegar a recordarla de forma diferente por razón de lo que sintieron y pensaron en ese momento.
Sin embargo, los recuerdos falsos que se construyen a partir de identidades inventadas, como ocurren en Redes Sociales. Pueden generar gran vulnerabilidad de la memoria a las emociones, es decir, sentimientos de tristeza o vergüenza por la conciencia de saber que la vida real no está a la altura de la falsa imagen mostrada en las Redes Sociales.
La principal consecuencia de este hecho es la tendencia a cambiar los recuerdos y a considerar la falacia como auténtica, convirtiendo la mentira en una «vivencia real«. Este uso de las redes sociales erosiona nuestra identidad personal y, al contrario de para lo que deben servir estas herramientas de comunicación, sitúa al mentiroso/a digital en el ostracismo; aislamiento y destierro al que te puede conducir tu yo internauta. Esta es una situación bastante habitual entre adolescentes, sin embargo las consecuencias de la construcción de una pseudo realidad-artificial afecta a muchos adultos que creyéndose en el anonimato en realidad están instalados en el miedo a ser descubiertos en aquello que no son pero aparentan ser.
LECTURA RECOMENDADA
Una guía perfecta para reconocer las emociones a través de las expresiones faciales. Un recurso vital para comprender el papel de las emociones en nuestras relaciones con los demás. Paul Ekman es un psicólogo pionero en el estudio de las emociones y ha sido asesor del FBI y de la CIA. Incluye un test para poner a prueba la capacidad del lector de disimular las emociones y de interpretar las expresiones faciales de los demás.




