Cuando la situación de alguien cercano y querido nos preocupa, lo normal es que tratemos de hacer algo, de actuar, con la intención de ayudarle, en la medida que eso nos sea posible. En el caso de que esa persona esté deprimida, la tendencia es a recomendar el cambio de estado de ánimo, es decir comentar la importancia (en nuestra opinión) de que la persona trate de animarse y a que ponga de su parte para recuperarse. Sin embargo, tratar de animar a una persona deprimida, paradójicamente, puede tener un efecto contrario al que pretendemos con nuestras opiniones y recomendaciones. Es decir, nuestros ánimos la perturban, le generan impotencia y debilitamiento de la autoestima.
Utilizar expresiones estereotipadas como “sé positivo/a”, “vamos alégrate” o “sé cómo te sientes” enfatizan la culpa y la tristeza. Siempre resultará más oportuna y eficaz aquella expresión que muestre empatía y transmite que sabes que está pasando por un mal momento como: “comprendo que estés fastidiado/a”, o bien «no estás sola/o, estoy aquí para lo que necesites«.
Así es, y conviene tenerlo bien en cuenta. La forma en que expresamos nuestra preocupación o manifestamos nuestro interés por ayudar a una persona con depresión puede frenar o acelerar el proceso de recuperación de la misma. Teniendo en cuenta , esto, si realmente queremos ayudar a una persona depresiva es recomendarle la ayuda profesional, particularmente, porque a través de las terapias, se ponen en marcha mecanismos que favorecen la superación de este problema.
No obstante ésto, existen algunas recomendaciones con las que comunicarnos más empáticamente con una persona con depresión y que resultan de gran utilidad.
Deja de utilizar los «anímate» y los discursos de pensamientos positivos. Si no sabes bien que decir, mejor no digas nada, solo trata de estar ahí para esa persona.
No alimentes discursos negativos hacia la persona con depresión. Esto podría aumentar los argumentos negativos que desarrollan estas `personas. Estar reacciones suelen sobrevenir cuando entramos en el círculo de pensamientos negativos de una persona con depresión. Evita dejarte arrastrar por ellos.
Evita los reproches. Las personas del entorno de alguien deprimido también lo pasan mal y muchas veces resulta difícil manifestar este malestar ante la persona enferma. Pero hay que tener en cuenta que los reproches minan la confianza de la persona deprimida en aquellas otras que tiene más cerca de ella. La mejora manera de actuar en estos casos en mostrar confianza en la persona que lucha contra esta enfermedad, no hay que olvidar que, probablemente, ha perdido la confianza en sí misma y la esperanza en que saldrá de esa situación. Que se sienta valorada por quienes la rodean es un impulso inmenso hacia su recuperación.

