La dificultad, para dormir satisfactoriamente durante la noche es uno de los síntomas más prevalentes en las personas que padecen algún tipo de ansiedad severa, suele asociarse con enfermedades como la anemia, los trastornos metabólicos o el cáncer, pero también con conflictos emocionales y problemas familiares, sociales y laborales. Como tal deprivación del sueño genera fatiga física, depresión del sistema inmune y aumenta de la irritabilidad, depresión y falta de interés y satisfacción por casi todo.
La ansiedad, afecta al descanso reparador del sueño, pero…, para estar seguro si es la ansiedad la que nos quita el sueño, debemos saber si se dan en nosotros algunos de los factores que caracterizan la naturaleza de los trastornos del sueño. Se trata de éstos:

Empezamos, a tener miedo de ir a dormir cuando anticipamos pensamientos de incapacidad para conciliar el sueño, pensamientos que generan ansiedad y angustia, pensamientos que son alimento para el insomnio. Este estado de estrés despierta la liberación de epinefrina como respuesta a las señales de alarma que interpreta nuestro organismo ante los pensamientos de miedo y peligro. Cuando la hormona empieza a viajar a través de la sangre y recorre todo nuestro cuerpo activando los mecanismos de defensa, no hay sueño que sea posible.

PERO no hay insomnio que no se pueda curar. Sigue leyendo las pautas que te permitirán enfrentar la ansiedad del insomnio con éxito.
Los que sufren de insomnio u otros problemas del sueño tienen una calidad de vida muy deteriorada, especialmente afectada por enormes dificultades de rendimiento, de atención y de memoria, afectaciones anímicas y conductas desadaptadas, así como, de persistir el problema, riesgo de depresión severa. La falta de sueño está muy relacionada con algunos tipos de cáncer, como ocurre con el cáncer de próstata.
Para tratar los problemas de insomnio en general y los relacionados con los trastornos de ansiedad, que en algunos casos derivan en somnifobia, se utiliza en psicoterapia una combinación de estrategias cognitivo-conductuales. Esta intervención puede o no, requerir apoyo farmacológico.
Cada caso es diferente, hay que encontrar las causas para conseguir un tratamiento adecuado. El tiempo para superar el problema o de recuperación es variable. No obstante, con psicoterapia cognitivo-conductual, en seis u ocho semanas comienzan a verse resultados satisfactorios.




Una respuesta a «»