Una vida sexual saludable embellece. Son muchas las evidencias empíricas que validan esta afirmación. La práctica habitual de sexo consentido y, especialmente el que se acompaña de emociones positivas y afectos sinceros, tiene un efecto antiestresante y de mejora de los sistemas inmunológico y cardiovascular.
La liberación de oxitocina en la relación sexual tiene un efecto muy positivo sobre la percepción del estrés y potencia nuestra capacidad para relacionarnos socialmente, mejora los sentimientos que nos dan confianza. Nuestro estado de ánimo se equilibra y la sensación de bienestar se nos nota en la cara de lejos.
Conseguir estos efectos no es tarea difícil, en casi todas las relaciones sexuales apasionadas el cuerpo puede beneficiarse de la hidratación propia de la actividad sexual, no obstante, el conocimiento del cuerpo y en especial de las zonas erógenas de mujeres y hombres multiplican las posibilidades de conseguir efectos de estimulación sexual, emocional, así como de hidratación cutánea gracias a la transpiración, que libera aceites naturales que aumentan la sensibilidad táctil.
Las mejoras de las relaciones sexuales sobre el cabello son, también, producto de una mejor circulación sanguínea. El sexo tiene también una gran capacidad para la recuperación al ser un estupendo inductor del sueño post sexo, y dormir es una buena medicina cosmética.



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