No hace mucho desarrolle en uno de mis artículos el tema de los falsos insomnios. Algunos de los médicos de asistencia primaria que consulté coincidieron en que con la experiencia ambulatoria han aprendido a reconocerlos – No he pegado ojo en toda la noche – es una frase que se a menudo se escucha en boca de individuos frescos y rozagantes, que evidentemente no presentan ninguno de los signos inconfundibles de haber pasado la noche en vela.
No es necesario ni mucho menos, activar nuestros mecanismos de “cómo detectar mentiras” para descubrir que lo que muchos califican como insomnio no pasa, en el mejor de los casos, de retrasos en la hora de dormir, algún despertar por pesadilla, o por una noche un poco más corta que las demás. En la mayoría de las ocasiones, la principal característica de este esporádico trastorno del sueño es que rápidamente se olvida en el trascurso de la misma conversación. En muchos casos esto confirma que sólo se trata de un pretexto. Naturalmente ni el médico, ni los psicólogos, especialmente cuando se trata del falso insomnio de los ansiosos, vamos a contradecir bajo ningún pretexto a estos paciente, simplemente continuamos con el diálogo.
Esto, como dije, ya lo comenté en un trabajo anterior, pero era importante realizar un breve resumen para abordar el asunto central de este artículo, el de los falsos buenos sueños.
Los falsos buenos durmientes son individuos que “siempre” duermen bien.
Parecería a simple vista una de las cosas más envidiables del mundo, sin embargo algunas preguntas adecuadas suelen revelar que se trata de sueños muy largos (nueve, diez o doce horas del tirón) y que el despertar es malo. Muchas son las molestias que así lo indican: vértigos al levantarse, pesadez de cabeza, impresión de opresión en la garganta, impresión de fatiga general, falta de apetito, etc.
Si tenemos en cuenta que la calidad del sueño la debemos juzgar por la calidad del despertar, este tipo de sueños largos tienen poco de beneficioso para la salud física y mental, y no nos desviaríamos mucho de los problemas que afectan al insomnio al considerar que un sueño muy largo es un insomnio ignorado. Es decir, los sueños de muchas horas están mediados por la presencia de sueños ligeros a lo largo de las mismas.
Experiencias de laboratorio de privación de la aparición de sueño profundo, con alteraciones de la fase de sueño paradójico, sin que el individuo recuerde esas interrupciones del sueño, han demostrado que las personas que duermen durante horas y horas pasan mucho tiempo en situación de sueño ligero, que se prolonga más allá de la primera mitad de la noche y solo hacia la mañana, el individuo logra un ciclo de sueño más o menos normal. El resultado es un sueño poco reparador y un despertar difícil con el comentario habitual de: “…con gusto hubiera dormido un par de horas más”, a pesar de una noche muy larga.



